La feria

PRIAN por necesidad… o qué hacer con Alito

Una parte de Morena parece decidida a que (Alito) vaya a la cárcel.

Morena prepara sus barajas en cada estado. El parto de los finalistas en las 16 entidades donde quieren imponer a sus candidatos a gobernador no ha estado fácil (SLP va aparte). Las fatigas de Ariadna Montiel al lidiar con obradoristas son tales que hablan de que incluso ha pensado en tirar la toalla. Y lo que le falta, porque resta el negociar con el Partido del Trabajo y el Verde, que piden ser tratados bien.

Se ha vuelto un lugar común decir que los morenistas copan el espacio mediático y la discusión política sin que la oposición partidista les dé batalla, pero la verdad es que en el plano local no faltan priistas y panistas que se mueven para lograr alianzas prianistas competitivas.

El PRIAN, al que el dirigente nacional panista Jorge Romero había decretado muerte civil, para dizque relanzar al PAN, palpita en Sinaloa, Zacatecas, Chihuahua y sin duda Nuevo León, por ejemplo. El problema va más allá de que eso contradiga lo que propuso Romero.

Qué será más difícil para Jorge Romero: ¿aceptar que no podrá ser competitivo en algunos estados, distritos o ayuntamientos sin los priistas? ¿O tener que caminar a Insurgentes Norte a abrazar al priista Alejandro Alito Moreno que parece haber engullido el estilo Noroña?

El líder nacional del PRI parece vivir en varios metaversos: el primero es ese en el que alguien le hizo creer que había votos en viajar a cada rato a Washington a quejarse del gobierno mexicano (su performance de perseguido que va a DC a nombre de todos los que son víctimas de Morena se choteó hace bastante tiempo); un segundo metaverso es el Alito que ya tiene un mini-me que cree que puede ir al INE a meter camorra (no por favor, hay ahí un buen representante del PRI, qué necesidad de abaratar el nivel —ya pobre— de la otrora llamada, con algo de cursilería, se ha de reconocer, “herradura de la democracia”), y el tercer metaverso es el de Alito al que le están cerrando el cerco: sí, caprichosa justicia la que solo se aplica a los bueyes del compadre opositor, pero el campechano vive horas en donde una parte de Morena parece decidida a que vaya a la cárcel, mientras otra no tiene prisa en discutir su fuero en el Congreso.

Ése es el aliado del panista Jorge Romero. Seguramente en bastantes competencias de las que habrá en municipios y distritos, y en algunas gubernaturas, las carreras de priistas a nivel local nada tengan que ver con el estilo y la esencia de Alito –y puede decirse que quizá también ellas y ellos vean con preocupación el tenor siempre rijoso, siempre pendenciero de Alito–, pero es su líder y es demasiado visible.

En dos encuestas de El Financiero del año pasado se aprecia el reto que tendrá el PAN en esa alianza. El “popularómetro” publicado en septiembre 30 de 2025 daba a Alito 14% de opinión “muy buena/buena” y 71% de “mala/muy mala”; solo por contraste: García Harfuch tenía 58% y 28%, respectivamente.

Y en agosto de 2025 El Financiero publicó una encuesta sobre la “percepción de los partidos políticos”. Morena encabezaba con 64% en “muy buena o buena”, y 28% “mala o muy mala”. El PRI tenía 11% y 85%, respectivamente. Ojo, al PAN tampoco le iba bien: 12% “muy buena o buena” y 85% ya saben de qué*.

Al PRIAN se le mueve la patita, ya solo tienen que hablar de Alito. Nomás.

*Excluí en ambas encuestas los “no contestó” y los “ni buena ni mala”.

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