La feria

Clara, la barredora

En satisfacción general al realizar trámites, la CDMX rankea por debajo de la media nacional. La capital es lugar 23 de 32 entidades federativas. Sí, ni media tabla.

Al primo de un amigo el sistema de agua de la CDMX le tenía reservada una sorpresa. Ordinariamente, el pago bimestral por el consumo en su depa ronda los 600 pesos. El Sacmex decidió subirlo a cuatro mil. Porque sí.

Claro, lo primero que pensó es que había fuga, pues, como cualquier mexicano sabe, de muy poco sirve creer que es el gobierno el que está mal: es descuido de uno el que la falla de un servicio público caiga justo en la humanidad o los bienes de uno: si la llanta y hasta el rin del coche revientan en un bache, ¿por qué no me fijé?, ¿por qué no compré una camionetota?, son autorrecriminaciones lógicas.

No hay fuga, determinaron los plomeros que revisaron las tuberías del departamento. ¿Alguien dejó correr el agua por días y se llegó a tirar tanta como para llenar una alberca olímpica? Negativo, concluyó el primo del amigo. La respuesta la tenía el administrador del edificio.

Decenas más en el condominio recibieron el mismo sablazo de Sacmex (ahora Segiagua). Nunca fue más cierto eso de que compartir el mal de muchos no consuela: todo indica que el descontón es la sutil manera de decirte que mejor pidas un medidor individual.

No les hago el cuento largo del amigo de mi primo (o como sea): la bronca “no es” que el medidor cueste casi 14 mil pesos, sino que, dicen las malas lenguas, ni hay personal para que te lo pongan ni garantía de que si lo instalan, te cobren solo lo consumido porque carecen de quien vaya a anotarlo… Vaya, hasta dicen que tienes que tomar fotos con periódicos del día para demostrar el consumo real. Surreal si no fuera porque, ¿realmente alguien se extraña?

En mayo, el INEGI publicó la edición 2025 de la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental (ENCIG), que mide “experiencias, percepciones y evaluación de la población (…) sobre trámites, pagos, solicitudes de servicios públicos y otros contactos con autoridades”.

Con los números del INEGI, lo del primo de un amigo comienza a tener sentido. En satisfacción general al realizar trámites, la CDMX rankea por debajo de la media nacional. La capital es lugar 23 de 32 entidades federativas. Sí, ni media tabla.

En percepción sobre la frecuencia de corrupción, la Ciudad de México ocupa el tercer lugar, solo por debajo de Michoacán y Baja California. Ajá, el exDF es tercero a nivel nacional en población que considera “frecuentes los actos de corrupción”.

Y, medido por cada 100 mil habitantes, Ajolotitlán es sexto a escala nacional entre quienes, al tener contacto con un servidor público, dicen experimentar “al menos un acto de corrupción”. Qué suertudos los chilangos, güeartopsix.

La anterior edición de la ENCIG fue en 2023. Al comparar los resultados de ambas ediciones para la Ciudad de México sobre víctimas de actos de corrupción en “al menos uno de los trámites”, subimos de 15 mil 739 a 17 mil 905. Yes, ya en el periodo de Clara Brugada como jefa de Gobierno de la Ciudad de México.

Finalmente, en “población que confía en los gobiernos estatales por entidad federativa (noviembre-diciembre de 2025)”, la CDMX sale en el lugar 17, justo debajo del promedio nacional.

El exSacmex dice que vayas si deseas reclamar el boquete de cuatro mil pesos.

Pero lo más raro de todo, tras ver la información de la ENCIG, es: ¿qué no nos gobierna desde 2018 un partido que presume cero corrupción y eficiencia? Hasta el INEGI tiene otros datos.

¿Dónde andaba ayer la encargada de cambiar todo eso? Clara Brugada tomó escoba y agua y se puso de barredora. Nada que agregar.

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