La feria

Ké le pasa a Kenia

Hoy sabemos que Kenia se sumó a la cargada panista que obtuvo cero triunfos: si fuera partido local hasta el registro perderían. Ese apoyo sí se vio, dirían en el mitin

Kenia López prefirió ir al arranque de campaña del PAN en Coahuila que a la ceremonia por el 5 de mayo, y este fin de semana no tuvo empacho en dejarse ver en una fiesta convocada en nombre del embajador de Estados Unidos Ronald Johnson. Qué raro actúa la presidenta de la Cámara de Diputados.

La panista de Cuajimalpa es presidenta de San Lázaro desde septiembre. Llegó a ese cargo como representante de la segunda fuerza política. El PAN tenía ese derecho; ella, méritos para ejercerlo… pero nueve meses después descuida la investidura.

El 5 de mayo la presidenta Claudia Sheinbaum, el presidente de la Corte y la del Senado acudieron a Puebla a la conmemoración anual del triunfo mexicano sobre los invasores franceses. La nota del día fue la ausencia de Kenia López.

La diputada optó por irse a Torreón, al arranque de las campañas a diputaciones locales que se disputaron justo este domingo. Hoy sabemos que Kenia se sumó a la cargada panista que obtuvo cero triunfos: si fuera partido local hasta el registro perderían. Ese apoyo sí se vio, dirían en el mitin.

Es decir, si el PAN hubiera arrasado en Coahuila, la decisión de la panista que preside la Cámara de Diputados podría evaluarse con otros ojos. Visto lo visto, López Rabadán debe explicar doblemente por qué optó por el partidismo, antes que por un deber, y se supone que también un honor –representar al Legislativo–, cuando hizo el vacío a la presidenta de la República en Puebla. Seamos indulgentes, qué tanto es tantito que opositores que desde 2018 reclaman a morenistas que mezclan labor de gobierno o representación pública con causa partidista, apenas se hagan de un cargo repitan ese patrón. Además, cómo iba a saber Kenia el zapato que les iban a acomodar en Coahuila. Y lo de Puebla fue hace siglo y medio. Ok, vamos al otro caso.

Una organización que ni vale la pena mencionar lleva desde el año pasado colgándose del embajador de Estados Unidos Ronald Johnson para cobrar cenas en su honor. La de este fin de semana fue aún más singular, porque el diplomático ni estuvo. Pero Kenia sí acudió.

Subrayo: no fue una cena convocada por el embajador, no fue una ceremonia oficial del representante del gobierno de Estados Unidos por el 250 aniversario de la independencia del vecino del norte. Fue hechiza.

Circularon algunas fotografías de asistentes. El presidente del PAN, Jorge Romero; el del PRI, Alejandro Moreno, y otros legisladores, incluido el morenista Alejandro Murat. Dicen que también andaba por ahí la presidenta del PVEM, Karen Castrejón. Y al final Johnson no.

La semana pasada el embajador Johnson contestó al mitin de la presidenta del 31 de mayo, cuando Sheinbaum acusó que EU disfraza de justicia lo que en realidad es injerencismo; al día siguiente, el enviado de Trump publicó un mensaje diciendo: “Cada momento que dedicamos a convertir este desafío compartido de seguridad en una discusión política, es una oportunidad perdida para fortalecer nuestra cooperación y proteger a las personas que servimos”. A tal mensaje la presidenta Sheinbaum reviró: “Los embajadores tienen que ser respetuosos de los asuntos políticos internos de los países (…) y que respete los asuntos internos de nuestro país”.

¿Qué hizo la presidenta de la Cámara de Diputados unos días después de ambas expresiones? ¿Lanzó un mensaje de apoyo a la presidenta? No. Se puso un vestido “de gala” y se fue con otros panistas a brindar por Johnson. Híjole. Qué le pasa a Kenia. Y a otros panistas, ni qué decir.

(Kenia López también fue a Chihuahua a apoyar a Maru Campos. Así que suena raro que luego critique al presidente de la Corte, Hugo Aguilar, de ir al mitin de la presidenta en el Monumento a la Revolución, pero lo de festejar a Estados Unidos justo en este momento es lo que creo revela más de la falta de criterio de quien preside la Cámara de Diputados).

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