La feria

Claudia, la cardenista

El significado del fichaje para Sheinbaum no puede ser más oportuno: la presidenta necesita capital político para emprender dentro de Pemex la explotación de reservas que se pueden aprovechar mediante fracking, ese tabú amlista.

En la incesante lucha de poder entre lo viejo y lo nuevo, Claudia Sheinbaum ha pegado un golpe de tres bandas. En pleno 18 de marzo ha fichado a Cuauhtémoc Cárdenas, con lo que atora a un sector progresista antimorena, y rebasa por la izquierda al propio AMLO.

La presidenta muestra capacidad para jugar con los símbolos. En su gobierno colabora el nieto homónimo del general y ahora el ingeniero y tres veces candidato presidencial, otrora llamado líder moral del PRD, donde Claudia inició en la política, se suma al régimen.

Cárdenas Solórzano es rara avis de la política mexicana. Poca gente en la historia reciente más cuidadosa de las causas y personas a las que respalda. Pocos tan respetados como él. Que ahora le acepte un cargo honorífico a Sheinbaum desarma a varios críticos de Morena.

Los motivos del ingeniero para aceptar la comisión consultiva del petróleo, anunciada en el aniversario de la expropiación, los sabremos más tarde que pronto, porque así suele ser con quien partió en dos al PRI: toda su vida él ha marcado sus tiempos, así que toca esperar.

El significado del fichaje para Sheinbaum en cambio no puede ser más oportuno: la presidenta necesita capital político para emprender dentro de Pemex la explotación de reservas que se pueden aprovechar mediante fracking, ese tabú amlista.

Alguien tan estudioso de la obra de su padre, del significado de la expropiación en la cultura nacionalista de México, y de los retos mismos de la petrolera como Cárdenas, no está ajeno a la pugna sobre el sector energético al interior del obradorismo.

La obtusa cerrazón de AMLO respecto a lo que había que hacer en Pemex se parece poco a la lógica de doble tracción emprendida desde octubre de 2024. La presidenta es una estatista que no se tapa los ojos frente a la realidad, heredada, que condena hoy a la petrolera.

Sin participación privada, y sin explorar opciones como la fracturación hidráulica, la soberanía energética que se pregona cada 18 de marzo y en muchas otras fechas, cada día será no solo menos real sino más endeble en la era de los caprichos globales del rey loco anaranjado.

El nombramiento de Cárdenas implica además su retorno formal a un movimiento al que estuvo a punto de confrontar cuando en enero de 2023 se asoció con la iniciativa Méxicolectivo, que de la mano de Dante Delgado, José Narro y Francisco Labastida, entre otros, lanzó un documento llamado Punto de partida.

Desde el púlpito presidencial, López Obrador descalificó la eventualidad de que el ingeniero estuviera con quienes le criticaban: a pregunta expresa, Andrés Manuel dijo que si aceptaba ir en ese grupo lo consideraría un “adversario”.

Al deslindarse vía carta horas después de ese colectivo, Cárdenas defendió la necesidad del debate: “Creo firmemente que el debate fortalece nuestra vida democrática, que para resolver los principales problemas del país: la inseguridad y la violencia, el rezago económico, la desigualdad social, la desmedida concentración de la riqueza, los riesgos del cambio climático, etc., hace falta una amplia discusión de ideas y que mientras más opciones existan, mientras más coincidencias se den entre las alternativas que presenten los diferentes sectores de nuestro país –incluido el gobierno–, mejores serán los caminos que se decidan para atender las distintas problemáticas”.

AMLO amagó con enlistar a Cárdenas como adversario, Claudia en la campaña lo acercó y ahora lo integra al debate energético.

Falta ver si el ingeniero valida lo que desde dentro vaya descubriendo en Petróleos Mexicanos y sobre otras materias (como la reforma electoral): ¿se quedaría? ¿O una vez más emprendería su propia ruta?

Por lo pronto, Claudia se lo quita en definitiva a los que reclaman que el gobierno no es de izquierda, a quienes sostienen que más que una batalla entre lo nuevo y lo viejo, lo que padece México es un retorno a lo ultraviejo.

COLUMNAS ANTERIORES

Sheinbaum, los riesgos de una presidenta en campaña…
La falacia de la presidenta con eso de abaratar Congresos

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.