Salvador Camarena: ¿Quién conquistará a la clase media?

Los votos del 6 de junio por la oposición no eran de amor, eran de enojo y acaso de miedo
Los votos del 6 de junio por la oposición no eran de amor, eran de enojo y acaso de miedo
Los votos del 6 de junio por la oposición no eran de amor, eran de enojo y acaso de miedo
Los votos del 6 de junio por la oposición no eran de amor, eran de enojo y acaso de miedo

Salvador Camarena: ¿Quién conquistará a la clase media?

Los ciudadanos.Los votos del 6 de junio por la oposición no eran de amor, eran de enojo y acaso de miedo
Nación321
autor
Salvador Camarena
Periodista
2021-06-29 |07:02 Hrs.Actualización07:02 Hrs.

Una cosa es el enojo y otra el amor. Por lo primero, es cierto, se llegan a tomar decisiones impensables en mejores circunstancias. Así sea sólo para fines argumentativos, aceptemos que el 6 de junio no pocos votos contra Morena fueron desde el enojo o la decepción. Los que vieron marchar a esos votantes ya dijeron que no irán por ellos, pero los que hoy los cacharon, ¿podrán retenerlos rumbo a 2024?

Las infames palabras de López-Gatell, que el domingo calificó de “casi golpistas” a las familias con hijos con cáncer que reclaman por la falta de medicamentos, muestran el desprecio de la actual administración para quienes no aceptan acríticamente las decisiones oficiales.

El nivel mostrado por el subsecretario de Salud en el programa de televisión “El Chamuco TV”, transmitido hace dos días, es escandaloso pero, subrayo, no es nuevo. Obedece perfectamente a la argumentación con que Andrés Manuel explica todo lo que ocurre. Y ésta es: protagonizamos una lucha por instalar un nuevo modelo; ese esfuerzo enfrentará enormes resistencias y, en el peor de los casos, pagarán justos por pecadores, mas la historia nos demandará si no nos atrevemos a cambiar el régimen.

Si se siguen con puntualidad las declaraciones de López-Gatell en el programa de marras, él sonríe al declarar que los de los niños con cáncer son, si acaso, unos cuantos casos, pero muy redituables para estrategias de manipulación por parte de agentes de la derecha internacional que pretenden crear una narrativa potente y golpista, intereses en búsqueda de socavar al gobierno por el esfuerzo de éste para erradicar la corrupción en el sector farmacéutico de nuestro país.

Entremezclan, pues, realidades con mentiras. Sí hubo corrupción en la compra de medicinas. Sin duda. Mas casi tres años después AMLO no sólo no ha podido perseguir efectivamente esos delitos, sino que en el más dramático de los escenarios tampoco ha sido capaz de crear un nuevo y satisfactorio sistema de abasto de medicamentos.

En vez de aceptar esos grandes fallos, López Obrador y los suyos repiten la consigna del complot. La realidad, sin embargo, dejará a familias con heridas, familias que se sumarán a la lista de agraviados en este sexenio. Son víctimas de la falta de atención y de la soberbia oficial que regatea legitimidad a sus reclamos.

Otros colectivos tendrán en cambio simpatía por estas víctimas y marcarán una mayor distancia con un gobierno –es un decir– que ya sumaba una larga lista de atropellos a diversos grupos.

Familias sin medicamentos, científicos, personal médico, profesores universitarios de distinto corte, estudiantes de posgrado, integrantes de instituciones a las que se han quitado recursos al cancelar fideicomisos, madres que se quedaron sin estancias infantiles o mujeres que vieron reducir los presupuestos para la atención de sus graves problemas, víctimas del Covid o la violencia, o microempresarios sin apoyos en la pandemia constituyen el universo de clasemedieros que Andrés Manuel desprecia.

Este lunes López Obrador lo reiteró al decir que sólo le interesa una clase media que reúna características humanas –según él–. Eso podría dejar sueltas a millones de personas, que sin embargo ya en el pasado se habían alejado de PAN, PRI y PRD.

Los votos del 6 de junio por la oposición no eran de amor, eran de enojo y acaso de miedo. Buena parte de esa misma clase media ya antes se había desencantado con los partidos tradicionales y decidió castigarlos votando por AMLO. Si nadie les ofrece algo nuevo y creíble, en las siguientes elecciones podrían abstenerse o seguir el canto de alguna sirena.