Salvador Camarena: El PAN, en su suicidio en tiempo real

La reunión fue para firmar la ‘Carta Madrid’, con la cual se busca detener el ‘comunismo’
La reunión fue para firmar la ‘Carta Madrid’, con la cual se busca detener el ‘comunismo’
Reunión panista.La reunión fue para firmar la ‘Carta Madrid’, con la cual se busca detener el ‘comunismo’
@SenadoresdelPAN
autor
Salvador Camarena
Periodista
2021-09-08 |07:37 Hrs.Actualización07:37 Hrs.

Héctor Larios, presidente en funciones del Partido Acción Nacional, le dijo ayer a Ciro Gómez Leyva que esta semana no tiene tiempo para el tema de Vox, un asunto que prácticamente redujo a un problema de comunicación. Dicho en otras palabras, el PAN luce decidido a consumar los errores que lo llevarán a convertirse, a lo mucho, en un grupo sectario.

Este suicidio político en tiempo real empezó hace justo una semana, cuando el coordinador de los senadores panistas, Julen Rementería, puso a sus coordinados este mensaje en WhatsApp:

“El día de mañana suscribiré a título personal esta carta, en donde diversos políticos y legisladores de varias partes del mundo y de diversas tendencias ideológicas, expresan su preocupación por el rumbo que está tomando el continente americano como consecuencia de las políticas impulsadas por el Foro de Sao Paulo. Es un texto en defensa de la democracia liberal, de los derechos humanos, y de la economía social de mercado. Por si alguien más gusta sumarse”.

Agregó en ese chat la ahora famosa Carta de Madrid, mas nunca mencionó, me cuentan, que en la firma estaría Santiago Abascal, de Vox.

El jueves Rementería y otros legisladores, en efecto, firmaron la carta y se tomaron fotos con Abascal. Las redes sociales de la bancada panista postearon la noticia de esa reunión y sobrevino el escándalo.

Pero tras la polémica, lo más sorprendente ya no es la descerebrada idea de invitar a Abascal al Senado y presumirlo, sino cómo el PAN no quiere reconocer que cada día que pasa, al no asumir la dimensión de lo ocurrido, se hunde más.

“Sí hay una imprudencia ahí, hay un exceso en la comunicación”, dijo ayer Larios en Radio Fórmula. “Ellos se sentaron a dialogar con un partido que tiene una imagen de… en política la percepción es realidad, pero de ahí a que esto implique revisar la coordinación me parece que es un tema que hay que reflexionar con más calma”.

Larios agregó que esta semana sin embargo no tendría tiempo para hablar sobre este asunto con los senadores de su partido, que los verá el lunes.

Si una chamba tiene el líder del PAN es nombrar y gobernar a los coordinadores legislativos. Dado que Marko Cortés está de vacaciones (Soledad Loaeza dixit, desmontando con perfecto tino la argucia de que el michoacano se ausentó de sus responsabilidades a fin de competir en la renovación de dirigencia en noviembre), Larios funge como jefe nacional. Quizá sería mejor que ya nos dijera que están orgullosos de la firma de la carta y de la visita de Abascal, pero que el sonso de las redes no debió publicarlo.

Porque de las declaraciones del hoy jefe panista es necesario concluir que el problema de Vox es su “imagen”; que la bronca fue publicar el encuentro desde la cuenta del Senado, no la invitación a Abascal ni la alianza con éste; que a pesar de todo lo que se ha expresado en la opinión pública sobre el abrazo de blanquiazules a Abascal, Larios no tiene claro si amerita revisar la permanencia de Rementería como coordinador, pero que en todo caso hoy no es su prioridad: ahí la semana entrante se ocupará de ello.

Dan ganas de que las declaraciones de Larios sean por perversidad, por un cínico cálculo de que la tormenta amainará; porque si son por candidez, si de verdad no comprende la bronca en que están, estos dirigentes no sólo coquetean con la ultraderecha: son irresponsables e inconscientes de la importancia del PAN en la política mexicana.