Estrictamente Personal

Evitan una trampa y una matanza

Los militares expusieron varias razones en el gabinete de seguridad para dejar en libertad a Mónica Zambada. Una era por la ilegalidad de la operación, al no tener órdenes de captura, y la otra era que llevarla a la cárcel iba a provocar inestabilidad.

La captura y liberación de Mónica del Rosario Zambada, hija de Ismael El Mayo Zambada, que por cuatro décadas fue el jefe del Cártel de Sinaloa, no fue un evento más. Fuentes de inteligencia lo caracterizaron como el momento más delicado que ha enfrentado el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, que comenzó con un desencuentro en el gabinete de seguridad, que pudo resolverse con información que fue llegando casi en tiempo real de que se trataba de una trampa que, de haberse mantenido su detención, podría haber causado la muerte de un número elevado, no cuantificado, de gente inocente.

La señora Zambada no fue detenida el jueves, como se informó, sino el miércoles en Álamo, que pertenece a la sindicatura de El Salado, que había sido santuario de la familia por largo tiempo. No trascendió porque, intramuros, había un fuerte desacuerdo sobre qué hacer con ella. Las fuerzas especiales de la Marina realizaron el operativo, presuntamente con el propósito de capturar a su esposo, Marco Antonio Zazueta Osuna, El Zazuetón, pero en la acción detuvieron a su esposa, que estaba con él, y aparentemente a un menor.

Zazueta Osuna, que no es parte de la operación criminal de La Mayiza, pero es un correo de excelencia de la organización, había sido la carnada para tender la trampa. La información sobre su presencia en El Salado fue proporcionada a la Marina por René Bastidas, apodado El 00, un narcotraficante de lealtades frágiles que fue detenido el año pasado en Cabo San Lucas. Lo que no les dijo, de acuerdo con las fuentes, era que el objetivo no estaba en la casa, a donde dirigió a las fuerzas especiales de la Marina, que se encontraron con su esposa y un menor, asumiendo que la capturarían.


García Harfuch explicó el viernes que “ella nunca fue detenida” y estuvo “temporalmente” bajo custodia para asegurar la seguridad de todos, pero, sobre todo, para verificar si tenía un mandato judicial en México o en Estados Unidos. En México no hay ningún proceso en su contra –las hijas de El Mayo, a diferencia de los hijos, siempre han guardado un bajo perfil–, y en Estados Unidos, aunque desde 2007 la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro, notificó a dos empresas donde figuraba, como parte del Cártel de Sinaloa. Estar en la lista impacta a quienes hacen negocios con esas empresas, pero no provoca automáticamente investigaciones del Departamento de Justicia.

De acuerdo con la información que ha trascendido, la intención de la Marina era detenerla, pero la Secretaría de la Defensa se interpuso. Como lo veían los marinos, era un golpe que necesitaban para ir reconstruyendo su credibilidad y confiabilidad dentro del gobierno, por los rendimientos decrecientes por la profunda corrupción en las aduanas y el contrabando de combustible, que se profundizan por la impunidad que tiene, prácticamente por decreto, el exsecretario, almirante Rafael Ojeda. La Marina, según la fuente de inteligencia, ha estado recibiendo información directa o indirecta de Los Chapitos, que les había permitido asestar varios golpes, como uno en febrero, donde capturaron a una treintena de miembros de la organización criminal de Los Salazar, que están relacionados con El Mayo Zambada, en Querétaro. Lo que les notificó Bastidas se inscribía en esa dinámica de apuntar a los adversarios de Los Chapitos.

Tras la detención, los militares expusieron varias razones en el gabinete de seguridad para dejarla en libertad. Una era por la ilegalidad de la operación, al no tener órdenes de captura, y la otra era que llevarla a la cárcel iba a provocar inestabilidad y violencia. Al final de la discusión, la variable de la inestabilidad fue la que se sobrepuso y decidieron liberarla. Detrás de esto había información de inteligencia estadounidense que fortaleció esa posición, que respaldaba la Secretaría de Seguridad.

Las agencias estadounidenses informaron al gobierno mexicano que habían interceptado transmisiones por radio en la frecuencia UHF, que se utiliza en comunicaciones de corto alcance, para enviar órdenes de Iván Archivaldo Guzmán, hijo de Joaquín El Chapo Guzmán, a los jefes locales de sicarios para que se prepararan para ir a esa zona y atacar a personas inocentes, para provocar una matanza y adjudicársela a La Mayiza, para disfrazar una respuesta por la detención de la señora Zambada. No sería la primera vez que utilizarían esa estratagema: durante las elecciones federales de 2021, las amenazas, los secuestros y los asesinatos que se hicieron para inhibir el voto, dijeron que los habían realizado Los Mayos.

La combinación de los análisis de riesgo que fueron soportados por la información de inteligencia estadounidense, ayudó al gabinete de seguridad a tomar la decisión de no detener a la señora Zambada, que fue protegida y liberada finalmente por “los harfuchos”, como llaman las fuerzas de seguridad mexicanas a los agentes de la Secretaría de Seguridad. De haber caído en la trampa, dijo una fuente de inteligencia, no solo el gabinete de seguridad hubiera resultado afectado, sino que también le habría significado un golpe a la presidenta que solo se hubiera alcanzado a ver en magnitud en función del número de personas asesinadas en esa zona.

Una duda que queda en las fuentes de inteligencia es si la acción que planearon realizar Los Chapitos para culpar a La Mayiza, fue unilateral para calentar la plaza de los leales a Zambada, o si tuvieron comunicación con personas en los círculos de la política en la Ciudad de México, que les sugirieron una matanza de gente inocente, o solo autorizaron la operación, como sucedió con otro cártel, el Jalisco Nueva Generación, cuando aprobaron el asesinato de Carlos Manzo, el exalcalde de Uruapan.

El repliegue de la Marina no puede considerarse una derrota para los marinos, ni una victoria de la Defensa o la Secretaría de Seguridad. De hecho, fue una buena señal de que, pese a las diferencias y tensiones que existen entre García Harfuch y los secretarios de la Defensa, general Ricardo Trevilla, y de la Marina, almirante Raymundo Pedro Morales, y de estos dos entre sí, pueden ver todavía el bien mayor. Pero también es una confirmación de las traiciones que se están viviendo para lograr el descarrilamiento del gobierno de Sheinbaum, en donde el grado de violencia planeada empieza a incluir matanzas de gente inocente.

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