Estrictamente Personal

La cabeza del almirante

Un nuevo audio revela el conocimiento de José Rafael Ojeda en el caso del huachicol fiscal.

Desde hace bastante tiempo atrás, el almirante José Rafael Ojeda debería estar bajo investigación y, posiblemente, tras las rejas. La evidencia de que como secretario de la Marina encubrió el contrabando fiscal que encabezaban sus sobrinos políticos, y cobijó la corrupción, es cada vez mayor. Ojeda, que vive en un piso frente al mar turquesa de Cancún, es un nombre que había desaparecido de la opinión pública, porque la investigación sobre el robo más grande de la historia, el llamado huachicol fiscal, había sido acotado para que ya no lo salpicara y recargara todo en sus sobrinos políticos.

Pero hace dos semanas, ese metabolismo artificial se alteró. Sebastián Barragán y Juan Omar Fierro, reporteros de Aristegui Noticias, dieron a conocer un audio donde el contralmirante Fernando Guerrero Alcántar le describía la trama criminal del contrabando de combustible, y que fue asesinado meses después. El audio era verosímil porque las acusaciones las puso por escrito en una carta integrada en la investigación de su asesinato, y detonó un escándalo tan grande, que acalló el cuestionamiento de si el audio era real, y por tanto, si los dichos de Ojeda también.

Epigmenio Mendieta, abogado de los sobrinos políticos de Ojeda, Manuel Roberto y Fernando Farías Laguna, le dijo a Azucena Uresti en Radio Fórmula que el audio no formaba parte de la investigación del asesinato de Guerrero Alcántar. La Secretaría de la Marina informó a Aristegui Noticias que no tenían ese audio, grabado, según el medio, el 14 de junio de 2024, ni conocían de cualquier otro audio o video que involucrara al almirante Ojeda, que no ha abierto la boca hasta ahora.


La Marina desconoció el video y que lo tuvieran, pero no negó su existencia. Hasta ahora, por tanto, si no ha sido desmentido, porque la Fiscalía General tampoco ha dado su opinión sobre este caso, es real, lo que lleva a las preguntas sobre quién grabó y quién filtró. La primera es fácil de responder: grabó la Secretaría de la Marina. Cuando menos en la gestión de Ojeda, la oficina del secretario tenía un sistema que grababa todas las conversaciones en el despacho. Era un protocolo de seguridad que muchos de los externos que acudían a platicar con él, sabían. La segunda es un misterio.

Al escuchar el tono y fraseo del almirante, parecería estar dejando un registro de su compromiso en el combate a la corrupción y prueba de honradez. De ahí, el audio que nadie dice contundentemente que es falso, tiene un valor adicional: desbarata el esfuerzo gubernamental de blindarlo.

Ojeda no sabía en ese momento que el esfuerzo para protegerlo y deslindarlo de las corruptelas de sus sobrinos políticos se iba a caer a pedazos el 7 de septiembre pasado, cuando en una de las últimas mañaneras del expresidente Andrés Manuel López Obrador, el entonces fiscal general, Alejandro Gertz Manero, dijo que el almirante se presentó en sus oficinas “hace casi dos años” para decirle que había problemas de corrupción en varias de las áreas de la secretaría y contrabando de combustible. Es decir, Ojeda sabía de esos delitos un año antes de que se mostrara sorprendido por la denuncia de Guerrero Alcántar. Gertz Manero, defendiéndolo, a la luz del audio, lo hundió. La razón por la que el exfiscal lo exoneró fue porque la investigación sobre los Farías Laguna llegaba a Andrés Manuel y Gonzalo López Beltrán, y querían que ahí topara, lo que ha sucedido hasta ahora. No había intención de investigar al almirante, pero no así a otros mandos de la Marina.

A finales de septiembre, la presidenta le pidió al secretario de la Marina, almirante Raymundo Pedro Morales, seguir con el caso del contrabando de combustible de la mano de la Fiscalía General, donde estaban involucrados y judicializados 45 elementos que debían haber sido separados de sus cargos o detenidos, porque era, además, una presión de Estados Unidos. Hasta ahora, de lo que se conoce, solo han sido dados de baja cinco, por no presentarse a su trabajo.

Días después de la declaración de Gertz Manero, la presidenta también instruyó al secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, que hablara con Ojeda para informarle la estrategia para deslindarlo, con la advertencia de que si no funcionaba, tendría que hacerse responsable de las irregularidades durante su gestión. En este contexto, el secretario Morales se reunió con Guerrero Alcántar en su oficina el 10 de octubre del año pasado. La Marina confirmó la cita, que dijo fue a petición del contralmirante, para felicitarlo, expresarle su lealtad y proponerle un esquema para una mejor recaudación en las aduanas.

Guerrero Alcántar, de acuerdo con documentos internos de la Marina sobre las redes de corrupción en aduanas, descritos en este espacio, formaba parte de los altos mandos navales que habían colocado los hermanos Farías Laguna en las aduanas marítimas, ubicándolo como administrador en la de Veracruz. El último puesto que tenía era director general de Recaudación de Aduanas, que se encuentra en las instalaciones centrales de la Secretaría de la Marina al sur de la Ciudad de México.

Poco después de la reunión con el almirante Morales solicitó vacaciones y, por procedimiento, dijo a dónde iría, Mazatlán y Manzanillo. El 8 de noviembre, casi un mes después de su conversación con el secretario, fue asesinado en Colima. Aunque la Marina señaló el contenido de su plática, la causa penal sobre su asesinato en la Fiscalía General infiere que el crimen tuvo relación directa con esa reunión, donde “posiblemente” le habló de las denuncias que formuló en su carta, y fue interno, al solo saber el personal de la Armada, las fechas y lugares exactos de sus estancias.

Se desconocen más detalles de esa investigación que se mantiene hermética, pero que fue sacudida por la revelación del audio, que permite hacer la línea de tiempo que muestra hoy inconsistencias e incongruencias en que incurrió Gertz Manero al salir en la defensa de Ojeda, aunque tampoco sabía el exfiscal que una grabación que misteriosamente llegó a la opinión pública, fundiría el blindaje y obligaría a que el gobierno inicie una investigación contra el exsecretario de la Marina por su presunta vinculación con toda la corrupción durante su administración, algo que no ha sucedido hasta ahora.

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