Pedro Kumamoto: Menos lana a las campañas

El político local de Jalisco habla sobre la importancia del dinero en elecciones
El político local de Jalisco habla sobre la importancia del dinero en elecciones

Pedro Kumamoto: Menos lana a las campañas

En campaña.El político local de Jalisco habla sobre la importancia del dinero en elecciones
Especial
autor
Pedro Kumamoto
Excandidato independiente al Senado por Jalisco
2018-10-11 |14:51 Hrs.Actualización14:51 Hrs.

Pasados ya tres meses de la elección más grande que este país ha atestiguado, con las aguas y los ánimos un poco más templados, se vuelve particularmente importante reflexionar acerca del papel que jugó el dinero en esta elección, con el objetivo de ir pensando reformas al sistema electoral para lograr un financiamiento mucho más transparente y ciertamente mucho menor al que actualmente se le brinda a los institutos políticos.

Pareciera que tenemos un consenso sobre los recursos que inyectamos a nuestras elecciones: son demasiados, opacos y mal utilizados. Según la firma Integralia, la elección del 2018 nos costó cerca de 28 mil 022 millones y medio de pesos, la más cara en la historia de México. De estos recursos, los partidos políticos se embolsaron 6 mil 702 millones de pesos, sin tomar en cuenta la lana privada que no fue reportada ante el Instituto Nacional Electoral.

De la campaña presidencial, vale la pena remarcar que el candidato que más dinero erogó fue Ricardo Anaya, de la coalición Por México al Frente integrada por el PAN, MC y PRD, quien gastó durante los 90 días de campaña más de 357 millones de pesos. El siguiente candidato con más recursos erogados fue José Antonio Meade con 302 millones de pesos reportados. Andrés Manuel López Obrador reportó 156 millones de pesos y Jaime Rodríguez El Bronco reportó casi 30 millones de pesos. Por cierto, estos datos, así como el proceso de rendición de cuentas de todas las candidaturas del último proceso electoral, se pueden encontrar en la página fiscalizacion.ine.mx

Estas cifras nos deben hacer reflexionar sobre posibles alternativas a las campañas actuales. Por eso, desde el trabajo que realizamos en nuestra campaña electoral decidimos experimentar con una forma austera de hacer política. Algunos de los resultados ayudan a demostrar que sí podemos hacer mucho menos onerosa nuestra democracia.

Tuvimos 90 días de campaña y nuestro tope de gastos fue de 57 millones de pesos. La fórmula independiente que integramos Juanita Delgado y yo tuvo un gasto de 5 millones 577 mil 939 pesos, es decir diez veces menos que nuestro tope de campaña. Para poner en contexto esta cifra vale la pena recordar que Ricardo Anaya reportó cuatro contratos con la casa encuestadora Buendía y Laredo con un valor de 5.7 millones de pesos: más incluso que toda nuestra campaña al Senado.

Otra forma de comparar este gasto es ver qué hicieron las otras fuerzas políticas. Por ejemplo, la coalición Por México al Frente del PAN, MC y PRD gastó en la misma elección al Senado 47 millones 404 mil 775 pesos: casi 9 veces más que nosotros. Tomando en cuenta los votos obtenidos por cada una de las fuerzas políticas, cada voto por esa coalición costó 41 pesos, mientras que por nosotros tan solo 7.3 pesos.

Llama la atención que el candidato por Movimiento Ciudadano, Enrique Alfaro, ganador de la elección a Gobernador de Jalisco, reportó 21 millones de pesos por una elección en la misma demarcación geográfica: tenía que recorrer las mismas distancias y convencer a la misma cantidad de personas que nosotros. Sin embargo gastó la mitad que sus compañeros al Senado, y 4 veces más que Juanita y yo.

También vale la pena hablar sobre el dinero privado en el proceso electoral. Soy de la idea que el dinero público debe reducirse de manera drástica, más no desaparecer, pues nos podríamos enfrentar a elecciones en donde solo participen aquellas personas acaudaladas. Sin embargo, creo que podemos encontrar esquemas éticos y transparentes de financiamiento mixto, donde se evite la cooptación de las candidaturas por parte de unos pocos.

En nuestro caso, 67% de los recursos provinieron de dinero público y 33% de dinero privado: es decir, en esta campaña recibimos donaciones para poder lograr nuestro objetivo electoral, pero no fueron mayores que los recursos públicos. También es importante mencionar que nadie podía volverse dueño de la campaña, pues las donaciones tuvieron un tope máximo de 157 mil pesos por persona. Finalmente, debemos destacar que cada uno de los pesos fueron totalmente transparentes y reportados ante la autoridad.

A lo largo de esta semana estaremos compartiendo más información acerca de esta campaña con la intención de discutir el papel que juega el dinero en los procesos electorales. Las personas que participamos en la campaña #VamosAReemplazarles estamos convencidas que la creatividad, la honestidad y la austeridad pueden cambiar la manera en que se compiten las elecciones en nuestro país. Que vengan las ideas para construir una alternativa, para que logremos que haya menos lana en las campañas.