Nuevas Ideas: La respuesta de una generación

En 2012, los jóvenes salieron a las calles para manifestarse en contra del entonces candidato del PRI, Enrique Peña Nieto
En 2012, los jóvenes salieron a las calles para manifestarse en contra del entonces candidato del PRI, Enrique Peña Nieto

Nuevas Ideas: La respuesta de una generación

#YoSoy132En 2012, los jóvenes salieron a las calles para manifestarse en contra del entonces candidato del PRI, Enrique Peña Nieto
Cuartoscuro
Diego Bonet Galaz
Estudiante de Relaciones Internacionales
2018-02-25 |08:12 Hrs.Actualización08:12 Hrs.

En los últimos meses ha estado muy de moda el cuestionamiento hacia nosotros: los jóvenes. Que si no participamos, que si somos apáticos, que si no nos interesa nada, que si no nos comprometemos, que si queremos todo instantáneamente, que si somos rebeldes, que si no alzamos nuestra voz. Y es así como tantos ‘ques’ nos sitúan en un lado injusto de la historia.

Los juicios son varios. Por ejemplo, el mexicano Enrique Krauze aseguró en una de sus columnas en el periódico Reforma titulada “El misterio de los Millennials”, que aunque nuestra participación es necesaria para fortalecer la democracia, en comparación con la generación que impulsó el movimiento estudiantil del 68, no hemos quedado cortos. Otro ejemplo: el periodista Antonio Navalón,  quien no ha calificado como dueños de la nada y se ha cuestionado si vale la pena construir un discurso para aquellos, o sea nosotros, que según él, no sabemos escuchar.

Hay historia. Hace seis años, los jóvenes pusieron en jaque al entonces candidato presidencial del PRI (y hoy presidente), Enrique Peña Nieto. El arribo del “Nuevo PRI” a Los Pinos quedó en vilo y no fue sencillo de conseguir. La irrupción del movimiento #YoSoy132 no solo acorraló en los pasillos de la Universidad Iberoamericana al candidato priista, acorraló también la indiferencia y pasividad ante lo que podría pasarnos los seis años siguientes. 

La democratización de los medios fue una causa principal del movimiento y  el hashtag se convirtió más que una etiqueta: fue la respuesta de una generación que no estaba dispuesta a permitir más abusos e imposiciones; quizá, el presagio de un sexenio que sería marcado por los medios de comunicación: la Casa Blanca, La Estafa Maestra, los desvíos de Duarte. Se cimbró a la clase política mexicana. 

La agenda del movimiento fue recuperada por Peña Nieto, quien se comprometió a crear una legislación en donde se regulara, entre otras cosas, temas de publicidad oficial, pero los datos son una bofetada a sus palabras. De 2013 a 2016 el Gobierno Federal gastó 36 mil 261 millones de pesos en publicidad oficial, algo así como 1 millón de pesos por hora, según un estudio de Fundar. 

Pero la marcha de los llamados #YoSoy132 no se ha detenido ni por esto. Desde trincheras como organizaciones no gubernamentales, desde el activismo político, desde la asesoría a senadores y diputados Federales o desde los medios de comunicación; hoy, seis años después, varios de ellos buscan una posición para ocuparse, como lo ha catalogado Enrique Krauze, de “los mundanos problemas prácticos de la sociedad”. 

Incluso, hay quienes rompieron la barrera de la clase política y desde las candidaturas independientes buscan marcar la diferencia. Carlos Brito, en Morelos, Armando Ishikawa, en Puebla, Lucía Riojas, en la CDMX, Rodrigo Cornejo, en Guadalajara, y muchos otros que siguen en dicho camino. Sin olvidar a Pedro Kumamoto, quien también participó en el mismo movimiento y hoy busca ser senador independiente por Jalisco. 

Hoy, los jóvenes nuevamente estamos dando otra respuesta. Desde el Movimiento Mexicano Inter-Universitario se grita #NosTocaElDebate. Jóvenes universitarios de distintos grupos exigimos por lo menos un debate presidencial de altura y de cara al país. Que los candidatos presidenciales respondan y rindan cuentas verdaderamente. Que se toquen temas centrales que algunos quieren evadir como la corrupción, seguridad y pobreza. No rotundo a los formatos acartonados que no apelan al urgente y necesario contraste de actitudes, propuestas, ideas y perfiles. Que la autoridad electoral involucre en el proceso esta iniciativa. Si queremos mejores gobernantes es vital poner a prueba a los candidatos.

Como escribió Krauze en su artículo, todo mundo habla de nosotros, “los millennials”. Somos ubicuos, originales, impetuosos e inconfundibles. Somos la generación internética por excelencia. La del Facebook, Twitter, Instagram y tantos otros medios de vertiginosa interacción. Las grandes empresas nos quieren conocer y canalizar. Los grandes escritores buscan descifrarnos para vislumbrar el futuro. La literatura, la música y el cine son, acaso, las claves para entender nuestros predicamentos, nuestro concepto del amor, la amistad, la paternidad. Cierto, pero sobre todo, somos una generación que da respuestas, aunque éstas no siempre sean escuchadas por aquellos que tienen la disponibilidad de los altavoces en lo más alto de la vida pública del país.

Hoy me encantaría ver a un Krauze o a un Navalón, quienes han cuestionado a esta generación o a los previsibles candidatos presidenciales Andrés Manuel López Obrador, José Antonio Meade, Ricardo Anaya, Margarita Zavala, Armando Ríos Piter y Jaime Rodríguez Calderón“El Bronco”, apuntalando y empoderando nuestras causas. #NosTocaElDebate puede ser el primer paso. Es ahora, y ojalá,  mañana no sea demasiado tarde.