Mauricio Cabrera: Donald Trump era necesario

Quizá México necesitaba a Donald Trump. Porque sólo la tragedia nos une, opina Maurcio Cabrera
Quizá México necesitaba a Donald Trump. Porque sólo la tragedia nos une, opina Maurcio Cabrera

Mauricio Cabrera: Donald Trump era necesario

México vs Trump.Quizá México necesitaba a Donald Trump. Porque sólo la tragedia nos une, opina Maurcio Cabrera
juanfutbol
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Mauricio Cabrera
Director y Cofundador de juanfutbol
2016-11-08 |09:52 Hrs.Actualización10:16 Hrs.

Quizás México necesitaba a Donald Trump. Porque sólo la tragedia nos une. Porque para los temblores ya estamos preparados. Porque los villanos internos ya forman parte de nuestra cultura. Y porque la Selección no es más el equipo de todos. Nos quedaba él. La tragedia en persona.

La de México contra Trump es una batalla casi perfecta. Nos viene bien unirnos en una guerra que al final es en su mayoría un acto de contemplación. Todos tememos, pero sólo unos cuantos de los nuestros pueden actuar. 

Nos gusta ser activamente pasivos. Si el viernes México pierde en Columbus contra Estados Unidos, la derrota será de técnico y jugadores, no nuestra. Si este martes Trump llega a la presidencia, la derrota será de los hispanos, no nuestra, aunque la paranoia será de todos. Ganamos por la fuerza del colectivo, perdemos por ineptitud de terceros. Así es siempre.

No es casual que la máxima expresión de la mexicanidad se acomode en la tribuna. En el estadio, frente al televisor o en Palacio Nacional. Somos rebeldes a nuestra manera. De control remoto más que de pasamontañas. 

Apoyamos la guerra siempre y cuando nos toque sostener pancartas en vez de mancharnos de sangre. Las redes sociales incentivan nuestro modo de vida. Generamos trending topics, no revoluciones.

México hace bien uniéndose contra Donald Trump. El mundo también. Es una amenaza global. Un hombre que reúne las características de los peores dictadores de la historia. 

Odio, prejuicios y narcisismo. Un sociópata hecho y derecho. Hay que detenerlo. Las encuestas dicen que lo haremos, o que otros lo harán por nosotros. Pero sobre todo, hay que contemplarlo, porque la gráfica de su ascenso es inversamente proporcional a la evolución de la sociedad que le permitió tenerla en jaque por veinticuatro horas, y quizás por los próximos cuatro años. No es nada más él. Tampoco el imperialismo yankee. Somos todos.

El problema no es que México se una en torno a las elecciones presidenciales de otro país. Es que no haga lo mismo con los abusos que padece en primera persona. La geografía dicta que nuestro apoyo a Hillary, o al que fuera porque en realidad nuestra simpatía es para cualquiera que no sea Trump, sea a distancia. La geografía también dicta que algo podríamos hacer con nuestros muertos, nuestros corruptos y nuestros males. 

Que nuestro presidente sea el único en el país que no haya combatido a Trump ni siquiera con la palabra es muestra de la complacencia nacional. Funcionamos mejor como espectadores que como electores.

El miedo es un agente potencial de cambio. Necesitamos aprender a reaccionar ante él. A provocar las transformaciones que se requieran para que nuestra sociedad sea como debe ser. Si él gana, hará falta estar unidos para combatir lo de fuera más lo que siga viniendo de dentro. Si pierde, hará falta estar unidos para evitar que la escena se repita. 

Allá o acá, donde otros con nombres y apellidos afines a los nuestros acaban con vidas y se enriquecen ilícitamente bajo la pasiva sociedad contemplativa que en el fondo somos. Gritar no es suficiente. Quizás México necesitaba a Donald Trump. Porque sólo la tragedia nos une.