La elección de EU según un estudiante mexicano en Nueva York

Carteles dentro de la casa de campaña de Donald Trump en la Trump Tower en Nueva York
Carteles dentro de la casa de campaña de Donald Trump en la Trump Tower en Nueva York

La elección de EU según un estudiante mexicano en Nueva York

Propaganda.Carteles dentro de la casa de campaña de Donald Trump en la Trump Tower en Nueva York
Bloomberg
Jorge M Galván
Economista por el ITAM y estudiante de la Maestría en Administración Pública en la Universidad de Columbia en la Ciudad de Nueva York. Experto en economía de la educación y política de género.
2016-11-08 |10:31 Hrs.Actualización12:41 Hrs.

Hoy les manejo lo que vienen siendo los cinco puntos que resumen la experiencia de vivir como estudiante mexicano la lucha entre Trump y Hillary Clinton por la Casa Blanca desde el centro neurálgico de Occidente, Nueva York. 

1. Preocupación mundial por México. A las personas estudiantes de otros países les hace mucho ruido todo lo que dice Trump sobre México y se muestran francamente preocupadas. A algunas personas se les refuerzan los prejuicios que tienen sobre México y a otras les despierta la curiosidad por nuestro país. Lo cierto es que el hecho de que Trump pusiera a México como uno de los objetos de ataque en esta contienda nos ha dado la oportunidad para generar espacios de diálogo e intercambio de ideas sobre nuestro país no sólo frente a Estados Unidos sino frente al mundo. 

2. Fascinación académica con Trump. En la universidad existe una fuerte fascinación con Trump. Prácticamente todas las conferencias a las que asistí se concentraron en el personaje más que en las instituciones, curioso porque este tipo de análisis llevaba a fútiles conversaciones sobre las elecciones. Generalmente se trataba más de burlarse del candidato que de analizarlo. Hay una fuerte disociación entre lo que piensa la élite desde las aulas y lo que está pensando el pueblo. Por lo general los espacios de discusión replicaban las mesas en medios de comunicación, todas concentradas en Trump. Las más de las veces le hicieron el juego al candidato ante su fascinación y pues a la academia no le hace nada bien dejar de analizar las causas de su ascenso, advertidas por Bernie Sanders en su momento.

3. Expresidentes mexicanos a favor del TLCAN. En Columbia pude intercambiar impresiones con el expresidente Zedillo y hace pocos días el expresidente Salinas fue a Harvard. Ambos coinciden (curioso) en que resulta peligroso eso de la revisión (y reversa) del TLCAN. Esta posición es en su mayoría compartida por los estudiantes de posgrado por acá.

4. El electorado mexico-americano va con Clinton. Más allá de la torre de marfil de la Ivy League y las reuniones consulares, como estudiante uno está involucrado con una comunidad de mexicanos que ha enriquecido la vida de este país. He podido compartir sus ganas de salir adelante, sobre todo de mexicanas que desde las plazas comunitarias en donde soy voluntario están estudiando para sacar su primaria y secundaria aspirando a una mejor calidad de vida. La verdad es que tanto a ellas, como a mi taquero en Harlem y a los trabajadores aquí en el edificio donde vivo, ni les va ni les viene quien gane, no se emocionan ni se rasgan las vestiduras con el tema como en el círculo rojo mexicano, pero definitivamente van a votar en su mayoría por Clinton.

5. Los millenials mexicanos se radicalizan con Trump. Así como la mayoría de contemporáneas a las que leo en redes sociales, la mayoría de estudiantes mexicanos de posgrado no puede votar pero sorprende su nivel de involucramiento en la promoción del voto a favor de Clinton, tal como si se tratara de la elección en su propio país, algo que no se ve en ninguna otra comunidad de estudiantes extranjeros en Estados Unidos. Además de politizadas resultan altamente radicalizadas en cuanto se menciona a Trump y se muestran soberbias ante la posibilidad de que alguien pueda emitir un voto por el candidato republicano. Su interacción con la elección es reforzada por el sesgo liberal de la universidad en donde estudian, poco o nada representativa del diverso electorado estadounidense.

Sea cual sea el resultado electoral, la estela de daño que deja a su paso para la relación entre nuestros gobiernos y pueblos es palpable. Hay un desentendimiento de los procesos sociales y políticos por parte de la academia y medios de comunicación en México que deberán jugar un papel más responsable en el análisis de esta importante relación más allá de sus filias y fobias. Las dudas vertidas sobre las bondades del intercambio comercial entre México y Estados Unidos está sembrada y será responsabilidad de ambos gobiernos resolverla antes de que crezca y profundice las diferencias que hoy amenazan con dividir a dos países que han demostrado estar no sólo integrados comercialmente sino cultural e inclusive políticamente.