El Mundial terminó, pero los números del aporte a la economía y los resultados finales obtenidos, siguen saliendo. En materia financiera, el uso de las tarjetas de crédito y débito tanto nacionales como las emitidas en otros países, dejó claro que las ciudades sedes de México tuvieron más acción financiera.

En general, las ciudades anfitrionas de partidos en el Mundial, vivieron una especie de “economía pop-up”, impulsada por millones de aficionados que viajaron, consumieron y pagaron. El reporte de la procesadora de pagos Visa, que en México tiene al frente a Francisco Valdivia, mostró que el país registró un fenómeno particularmente visible.
Entre el 11 de junio y el 5 de julio, las transacciones transfronterizas de Visa crecieron 41 por ciento en Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, las tres sedes donde se jugaron 13 partidos. Cerca de los estadios y Fan Fest, en un radio de cinco kilómetros; las operaciones internacionales aumentaron 37 por ciento, dato que dado la ubicación de los estadios, es poco probable tener esos números e incremento.
Pero quizás una parte interesante, es que el beneficio no se quedó en los grandes comercios, ya que las transacciones internacionales en Pymes crecieron 33 por ciento, mientras que el gasto relacionado con el torneo —entretenimiento, souvenirs y eventos para ver partidos— se disparó 511 por ciento. Restaurantes y supermercados también capturaron parte de la derrama, con aumentos de 36 por ciento y 17 por ciento, respectivamente.
Y hay un dato que muestra la dimensión global de esta economía temporal: los pagos sin contacto de visitantes internacionales crecieron 105 por ciento en las tres ciudades mexicanas, un método de pago que todavía no logra permear entre la población, al tener la costumbre de teclear el “nip” para hacer una opción.

Pero también las transacciones registradas por Visa en todo el mundo mostraron datos interesantes, y que reflejó no sólo un fenómeno viral, sino que los números lo registraron, y es sobre el equipo de Noruega, con su estrella Erling Haaland, que aunque no fue anfitrión mostró cómo el futbol puede mover economías a distancia: durante sus partidos, el volumen de transacciones prácticamente se duplicó y el gasto aumentó en más de 60 países, así la euforia por los vikingos.
En el caso de nuestros socios comerciales, las transacciones transfronterizas aumentaron casi 20 por ciento en las ciudades sede de Canadá, México y Estados Unidos y la lección es clara: un gran evento deportivo no solo llena estadios, mueve ciudades, negocios y países enteros. El verdadero reto para México será convertir esa economía temporal en turismo recurrente, clientes permanentes y negocios locales mejor preparados para la próxima gran oportunidad.
El T-MEC también se juega en Washington
La revisión del T-MEC ya comenzó a mover las piezas y, mientras los gobiernos afinan posiciones, la iniciativa privada mexicana también hace lo propio y es que todos tienen claro lo que está en juego: ante una negociación que puede ser compleja, la IP parece tener claro que no basta con sentarse a esperar qué decide Washington.
Desde hace siete años, el sector privado mexicano mantiene una oficina permanente en Washington, cuyo objetivo es estrechar la relación con sus contrapartes empresariales estadounidenses y explicar a los tomadores de decisiones los beneficios que la integración económica con México representa también para Estados Unidos.

Ahora, ante la revisión del tratado, decidió reforzar esa estrategia y contratar los servicios de tres firmas especializadas en lobbying y asuntos gubernamentales: Public Strategies Washington, de Patrick O’Neill; Continental Strategy, fundada y presidida por Carlos Trujillo, y Ballard Partners, de Brian D. Ballard.
Esta última tiene especial relevancia por su acceso al entorno político estadounidense y su relación con la administración federal, el Congreso, reguladores y gobiernos estatales. Su cartera incluye a empresas como Amazon, Meta, Uber, Chevron, Netflix, Disney y Bayer, entre otras.
La apuesta es clara: complementar el trabajo de la oficina de la IP mexicana para anticipar riesgos, detectar oportunidades y tener interlocución en los espacios donde se toman decisiones y es que saben que en una negociación de esta magnitud, México no puede darse el lujo de reaccionar tarde. La IP parece haber entendido que el T-MEC no se defiende solamente en la mesa de negociación, sino también construyendo alianzas y argumentos del otro lado de la frontera, aun cuando Altagracia Gómez, ha estado también presente en la mesa con las autoridades de ambos países.
Porque el tratado es estratégico para México, pero también para Estados Unidos y Canadá. Y en Washington, la política y el cabildeo como en los negocios, llegar preparado puede hacer toda la diferencia.
Relevo en Bankaool
Los movimientos en la banca mexicana no se detienen y esta vez tocó el turno a Bankaool, institución que preside en el Consejo de Administración, Moisés Chaves, que decidió cambiar de director general en un momento en el que la institución busca consolidar su crecimiento y acelerar su transformación digital.

El nuevo director del banco, es Francisco Lira Mariel en sustitución de Juan Antonio Pérez Simón González, quien deja el cargo después haber llevado con éxito el proceso de adquisición y transición del grupo, además de estar al frente de la mejora del banco en la calificación.
Desde luego, con la llegada de Lira, que viene del banco Sabadell y Actinver, se espera que con su experiencia pueda fortalecer la estrategia de negocio y profundizar la digitalización de un banco que busca ampliar su base de clientes.
Entre los cambios, también anote que como parte de la nueva estructura, Sergio Enrique Becerra Rodríguez asumirá como consejero delegado, con la responsabilidad de asegurar la ejecución de los mandatos del Consejo en la operación diaria.
Sin duda, uno de los retos del banco que forma parte del grupo Moni, será convertir esa estabilidad financiera en crecimiento rentable, mayor digitalización y, sobre todo, más clientes.
La lección detrás del caso Taylor Farms
Una buena noticia para las empresas mexicanas, pero también un llamado de atención. Los análisis de Cofepris descartaron la presencia de Cyclospora en Taylor Farms, luego de un falso positivo que incluso provocó la retención de un lote en Estados Unidos. El caso demuestra que, en un mercado global, la trazabilidad y los controles sanitarios no son burocracia: son la defensa de las exportaciones y la reputación empresarial.
Por lo pronto, la moneda está en el aire.