Jaime Sánchez Susarrey: No al populismo

¿El populista?
Diversos actores políticos han acusado a Andrés Manuel López Obrador de ser populista.
¿El populista?
Diversos actores políticos han acusado a Andrés Manuel López Obrador de ser populista.

Jaime Sánchez Susarrey: No al populismo

¿El populista?Diversos actores políticos han acusado a Andrés Manuel López Obrador de ser populista.
Cuartoscuro
2018-03-27 |10:53 Hrs.Actualización10:53 Hrs.

Arrancan las campañas. Tres meses pasan volando. Pero nada está definitivamente escrito. Aunque las probabilidades de triunfo de AMLO son ahora mayores que al cierre de las precampañas.

El saldo de la intercampaña es desigual. Tomo como referencia los números de Oraculus: favorable, sin duda, para el que se afianza como puntero. Regular para Anaya, que perdió el impulso ascendente. Pasadero para Meade que es más conocido, pero no prende. Azul y buenas noches para Zavala que prácticamente desapareció del mapa, pero está en la boleta.

Lo relevante de la intercampaña no fue la contienda soterrada entre candidatos, sino la intervención de la PGR contra Anaya. Sin embargo, el resultado no es definitivo. Por un lado, frenó a Anaya pero no lo hundió. Por el otro, ahora hay más escepticismo acerca de si la PGR de verdad tiene un expediente, y se expande la percepción que es una maniobra política.

Como quiera que sea, las estrategias futuras de los candidatos responderán a la actual correlación de fuerzas.

• AMLO. Conservar la ventaja, exponerse lo menos posible, rehuir los debates y armarse de prudencia para evitar los errores de 2006. Por lo demás, no hay que subestimarlo, es un polemista astuto y taimado.

• Anaya. Echar toda la carne al asador. Pero su estrategia funcionará sólo si la contienda se cierra entre él y López Obrador. Si no es el caso, sus esfuerzos se diluirán en defenderse de los asaltos de Meade y la PGR.

• Meade. Persistir en alcanzar y rebasar al candidato de Por México al Frente. Es previsible, por lo tanto, que la ofensiva de la PGR se mantenga. Sin embargo, si en las primeras semanas no registra un alza sustantiva en sus intenciones de voto, el candidato y el gobierno deberán asumir que ese arroz ya se coció.

• Zavala. Sueña con crecer y convertirse en una opción real. Pero lo más probable es que oscile entre 5 y 10%. Comparte con Meade un mismo objetivo: lo que pierda Anaya lo capitaliza ella.

Para López Obrador, el mejor de los escenarios es que los números y las tendencias actuales no se modifiquen. Anaya estancado entre 25-30%, como consecuencia de la ofensiva del gobierno; Meade con un 20-25%, que no lo sacaría del tercer sitio. Y Zavala fortalecida entre 5-10%.

¿Qué posibilidades hay que las cosas cambien? Los candidatos se confrontarán abiertamente entre sí y con los medios. Se les exigirá mayor precisión en sus planteamientos y habrá tres debates en los que todos participarán. ¿Bastará eso para modificar las tendencias? Dependerá de la efectividad de las campañas.

Elemento adicional a subrayar. AMLO había logrado proyectar la imagen, entre empresarios y ciudadanos, de haber cambiado y no representar ningún peligro. Sin embargo, esa percepción ha empezado a erosionarse. De manera tal, que será confrontado sistemáticamente.

Para no ir más lejos, allí está la advertencia de Vargas Llosa sobre el populismo y el peligro de la “revolución bolivariana”. Y, a modo de antídoto, el primer spot de la campaña de López Obrador buscando demarcarse de Maduro y el socialismo del siglo XXI.

Por lo pronto, es “natural” que todas las fuerzas políticas hagan cuentas alegres. AMLO, que ya ganó. Anaya, que podrá superar la ofensiva en su contra y consolidarse como la opción. Meade, que rebasará a Anaya. Y Zavala, que dará un gran salto.

Pero no hay que confundir deseos con realidades. En política, ya se sabe, no cuentan las intenciones, sino las acciones y sus consecuencias. El aquí y ahora es capital.

Pese a las contradicciones y tensiones cada vez más fuertes entre el PRI, PAN-MC-PRD, Zavala, todos coinciden en que López Obrador representa un peligro mayor. No sólo porque echaría atrás las reformas, sino porque pondría en cuestión el vapuleado sistema democrático e institucional.

Sin embargo, la altura de miras no es una cualidad de nuestra clase política, por eso corresponde a las organizaciones civiles y empresariales exigir a los partidos que se comporten responsablemente. Si los venezolanos hubieran registrado el peligro que representaba Hugo Chávez, y se hubieran cohesionado a tiempo para impedir su llegada, no estarían donde están. En México, aún estamos a tiempo. No al populismo.