Nuevas Ideas | Priscila Vera

OPINIÓN: De Laudato Si’ a las 4R

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Un mundo mejor.Debemos ir más allá de las 3R de reutilizar, reparar y reciclar y como consumidores en pleno ejercicio de nuestra libertad de consumir de manera más sustentable
(Especial Nación321)

El papa Francisco, a través de su encíclica Laudato Si’, hizo un llamado a cuidar nuestra casa común: el planeta. No se trata únicamente de una reflexión ambiental; es una invitación a una respuesta colectiva que involucre a gobiernos, empresas, comunidades y ciudadanos.

Uno de los llamados más relevantes está dirigido a la industria: desarrollar cada vez más capacidades para absorber, reutilizar y reincorporar residuos a los procesos productivos. En otras palabras, avanzar hacia una verdadera economía circular, donde los materiales no se conviertan en basura después de un solo uso.

Pero la responsabilidad no recae únicamente en las empresas. Como consumidores también tenemos un papel fundamental. Cada compra es una decisión que envía una señal al mercado. Cuando elegimos productos con menos empaques, materiales reciclables o alternativas reutilizables, estamos incentivando formas de producción más sustentables.


El primer reto aparece, curiosamente, cuando entramos al supermercado.

Pienso en cómo ha cambiado el mercado en los últimos treinta años. Cuando era niña, me hacía mucha ilusión abrir una caja de las galletas Surtido Rico. Dentro encontraba una sola charola con diferentes tipos de galletas. Hoy, esas galletas vienen envueltas individualmente, multiplicando la cantidad de residuos generados.

Lo mismo ocurrió con la leche. Recuerdo los envases de cartón que se abrían con unas tijeras. Hoy la mayoría incorpora una tapa de plástico adicional. Puede parecer un cambio menor, pero cuando millones de personas consumen esos productos todos los días, el impacto acumulado es enorme.


Sin darnos cuenta, hemos transitado hacia una cultura de la comodidad, donde cada producto incorpora más empaques, más materiales y más residuos. Lo preocupante es que muchas veces ni siquiera los necesitamos. Y si queremos comprar ese mismo producto sin esos empaques innecesarios las opciones son mínimas.

No todo va a peor y también hay ejemplos de cómo la propia industria puede emplear empaques con menor impacto ambiental. De niña me hacía mucha ilusión ir por una cajita feliz a Mc Donalds, recuerdo el juguetito en una bolsita de plástico, los vasos de refresco con tapas y popotes de plástico. Fui unas 5 veces cuando era niña. Este año regresé a Mc Donalds y me quedé sorprendida de las medidas a favor de cero plásticos. Las cucharas con de madera o de cartón. Ya no hay popotes y las tapas de plástico son ahora de cartón. El juguete de la caja feliz viene en caja de cartón.

La industria juega un papel fundamental en cómo consumimos. Si sus directivos se preocupan por el planeta, seguro impulsarán cambios.

Hoy decido no consumir ningún producto que viene en paquete individualizado y si quiero comer hamburguesas prefiero mc Donalds a un producto similar, ante su política de cero plásticos.

Debemos ir más allá de las 3R de reutilizar, reparar y reciclar y como consumidores en pleno ejercicio de nuestra libertad de consumir de manera más sustentable. Es rechazar esos productos que traen empaque excesivo. La mejor basura es la que no se genera. Lo más sustentable no siempre es reciclar más, sino consumir de manera más inteligente.

La invitación de Laudato Si’ sigue vigente: repensar nuestra relación con el consumo y asumir que el cuidado del planeta comienza con decisiones cotidianas. Porque la casa común no se protege únicamente con grandes políticas públicas; también se cuida cada vez que elegimos qué comprar, qué usar y qué desechar.

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