Enrique Quintana: No hay que equivocarse, nada está definido

Es claro que el proceso electoral del Estado de México va a redefinir estrategias, rumbo al 2024
Es claro que el proceso electoral del Estado de México va a redefinir estrategias, rumbo al 2024
A la Presidencia.Es claro que el proceso electoral del Estado de México va a redefinir estrategias, rumbo al 2024
Especial
autor
Enrique Quintana
Director General Editorial de El Financiero.
2023-03-29 |07:05 Hrs.Actualización07:04 Hrs.


Ayer, cuando escribimos en este espacio que la gran ventaja que lleva adelante la maestra Delfina Gómez como candidata de Morena y aliados al Estado de México era una lección para el proceso federal, algunos nos señalaron que estábamos considerando que el proceso del 2024 ya tenía una resolución, es decir, que en las condiciones actuales ya no había manera de ganarle a Morena.

Nada más lejano.

Lo que dijimos es que, de no presentarse pronto un candidato con el respaldo pleno de los partidos opositores, la probabilidad de que cualquiera que sea el o la candidata de Morena triunfe, es más elevada.

Es claro que el proceso electoral del Estado de México va a redefinir estrategias.

Dependiendo de lo que resulte el próximo 4 de junio, los partidos políticos y los probables candidatos van a asumir actitudes diferentes.

El caso más obvio es el de Movimiento Ciudadano.

Dudo mucho que Dante Delgado y los que lo rodean pretendan postular a un candidato con el objetivo, o no, de que gane Morena la Presidencia.

Pero, sus decisiones podrían conducir a ello.

Además, creo que las encuestas en este momento todavía no reflejan la verdadera intención de voto de los electores en el Edomex.

Veremos variaciones importantes.

Finalmente, todavía no comienzan las campañas.

Y si algo hemos aprendido en los últimos años en México es que las campañas cuentan y los electores no son fieles a los partidos.

En la encuesta que publicó El Financiero el lunes pasado, se percibe que la existencia de programas sociales condiciona de manera importante el voto.

Por esa razón, verá usted que tanto en el Estado de México como en Coahuila, y luego en el ámbito federal, uno de los elementos relevantes de la campaña será decirle a un segmento de la población que, en caso de que pierda Morena, les serán retirados los programas sociales… aunque esto sea completamente falso.

Si los candidatos opositores, tanto en los estados que se dirimen este año como los que participen en el 2024, logran transmitir a los electores que eso no va a ocurrir, es probable que la intención de voto a favor de los candidatos opositores a Morena suba de manera relevante.

La historia nos muestra que en ambientes políticos tan polarizados, puede haber fenómenos que cambien el balance de fuerzas.

Por ejemplo, en el 2016 la ausencia de electores jóvenes en las urnas convirtió en una realidad al Brexit.

En el año 2017, Donald Trump ganó la elección a partir de una fuerte presencia de un electorado reactivo a los políticos tradicionales.

En el caso de México, López Obrador logró convocar un respaldo entre clases medias, trabajadores, campesinos, sectores marginados, que logró darle un porcentaje histórico de los votos, que no se veía en México desde el año de 1982, con otro sistema electoral.

Hoy, esa alianza se ha resquebrajado, y sobre todo, las clases medias y algunos otros segmentos se han distanciado del presidente de la República y hoy operan como electores silenciosos que sólo aparecen o han aparecido cuando han sido convocados a las dos marchas en defensa del INE.

Allí mostraron su músculo.

Paradójicamente, para la oposición, quizás lo más favorable sería que el presidente López Obrador considerara que la elección del 2024 está ganada. Creo que eso no será así.

El presidente es un político perceptivo y avezado que sabe que aún no tiene nada ganado.

López Obrador, a pesar de contar con un respaldo mayoritario, operó primeramente el llamado Plan A, que buscaba reformar en la Constitución las instituciones y procesos electorales.

En la medida que eso no fue posible surgió el Plan B, que intentó hacer esa reforma a nivel de leyes.

La Corte lo ha detenido por lo pronto y no se ve factible que pueda resucitar este plan.

Pero eso no significa que el presidente considere que ha perdido la guerra. A lo sumo fue una batalla.

En la medida en que López Obrador sí valora el riesgo de no ganar la elección del 2024, seguirá operando para crear las condiciones que le permitan obtener un triunfo.

Aún faltan muchos episodios en esta contienda.

No hay que equivocarse, nada se ha definido aún.