Enrique Quintana: El monumental reto de Xóchitl

La candidata opositora tiene el reto de poder remontar la desventaja que le marcan las encuestas
La candidata opositora tiene el reto de poder remontar la desventaja que le marcan las encuestas
Xóchitl Gálvez.La candidata opositora tiene el reto de poder remontar la desventaja que le marcan las encuestas
Especial
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Enrique Quintana
Director General Editorial de El Financiero.
2024-03-22 |06:28 Hrs.Actualización06:28 Hrs.

Ayer, tuve la oportunidad de conducir una discusión, en el Foro Virtual de El Financiero, sobre las campañas y la perspectiva electoral del país.

El panel fue de primera línea: René Delgado, Jorge Zepeda Patterson y Gustavo Almaraz.

Una de las cosas que a mí me quedó muy clara de la discusión es el reto formidable que tiene hoy la candidata opositora para poder remontar la desventaja que le marcan las encuestas.

El asunto de las encuestas no fue el tema central del debate, pero sí fue abordado, y hay consenso en que Claudia Sheinbaum le lleva una amplia ventaja a la candidata del frente opositor.

Si es tan amplia como para que sean más de 30 puntos o los 17 puntos que registró la más reciente encuesta de El Financiero, es irrelevante. 

En cualquier escenario son muchos puntos.

Si Xóchitl estuviera recortando la desventaja a razón de 5 puntos al mes, otra sería la historia.

Incluso, la encuesta de Reforma, que tanto ruido causó esta semana, estableció una distancia de 24 puntos a favor de Claudia, aunque pocos repararon en que hace tres meses, la diferencia era de 25 puntos. 

En ella, recortó Xóchitl un punto de diferencia en tres meses.

Ya veremos en las siguientes semanas, cómo se mueven otros estudios, pero la clave es que, en casi todas las mediciones, la distancia es de dos dígitos, algo complicadísimo de remontar para un lapso tan breve como el que falta para la elección.

Esa circunstancia, que no se admite públicamente por ninguno de los dirigentes del frente, se expresó ayer en el ascenso de Max Cortázar, como el principal operador de la campaña de Xóchitl.

Si las cosas estuvieran funcionando tan bien, como dicen ella y los cercanos, para qué cambiar, de facto, coordinador.

Digo ‘de facto’ porque Santiago Creel allí sigue. Pero parece que meses después de que muchas voces señalaron que la coordinación de una campaña no es el fuerte de Creel, Xóchitl reaccionó. Algunos piensan que ya demasiado tarde.

El problema es que esta decisión se tomó cuando, después de la Semana Santa y de Pascua, quedarán siete semanas y unos días de campaña. 

En el panel que conduje ayer, todos coincidieron en el hecho de que “las marcas” de los partidos le cuestan a la candidata del frente opositor. Y su gran fortaleza, que es el respaldo de los organismos de la sociedad civil y los ciudadanos, está prácticamente borrada.

Es como si un equipo de futbol que tiene su gran ventaja en una delantera goleadora, por estrategia del entrenador hubiera decidido dejar a todos sus estrellas en la banca.

Como desde hace mucho le dije, el gran reto de la campaña de Xóchitl era encabezar una alianza de partidos que no la querían y que hoy la están dejando al garete.

A los partidos del frente no les importa perder la elección presidencial, eso es obvio.

Creo que ya lo han asumido.

Lo que quieren son suficientes asientos en las Cámaras y, si se puede, triunfos en las gubernaturas.

Pero, al marginar a Xóchitl, no se están dando cuenta de que ponen en riesgo incluso sus posiciones legislativas y en los gobiernos locales.

Esa estrechez de miras es el costo de una clase política miope y limitada. 

Y, en la tienda de enfrente, se tiene a una candidata que pueden considerar gris, pero disciplinada, que sigue el libreto todo el tiempo y que no tiene razón para cambiar porque va manteniendo su ventaja.

En las campañas esa es la tarea. 

Jorge Zepeda nos contó en el Foro que, a su juicio, ‘habrá cuatro Claudias’. La de la campaña no será la única.

Ya sé que muchos lo van a desacreditar porque lo ven cerca de la 4T, pero creo que su apunte fue muy relevante.

Como se dijo en el Foro, salvo contadas excepciones, los debates no cambian las preferencias electorales.

Los que apuestan al buen desempeño de Xóchitl en el debate del 7 de abril, creo que, salvo sorpresas que pudiera haber, se van a decepcionar por el efecto del debate.

La candidata opositora va a atacar; Claudia seguirá el guion para controlar el daño haciendo propuestas y respondiendo selectivamente, y Álvarez Máynez va a ser irrelevante.

Ya lo veremos, pero le anticipo lo que creo que va a ocurrir.

Nada está escrito todavía, pero no puede negarse que, por ahora, el reto de Xóchitl es monumental y cada día que pasa es más grande y con menores probabilidades de triunfo, guste o no a sus partidarios.