Enrique Quintana: AMLO en su laberinto… de la segunda mitad

El Presidente tendrá que enfrentar, en sus últimos tres años, cuatro grandes retos
El Presidente tendrá que enfrentar, en sus últimos tres años, cuatro grandes retos
El Presidente tendrá que enfrentar, en sus últimos tres años, cuatro grandes retos
El Presidente tendrá que enfrentar, en sus últimos tres años, cuatro grandes retos

Enrique Quintana: AMLO en su laberinto… de la segunda mitad

AMLO.El Presidente tendrá que enfrentar, en sus últimos tres años, cuatro grandes retos
Presidencia
autor
Enrique Quintana
Director General Editorial de El Financiero.
2021-08-31 |07:27 Hrs.Actualización07:27 Hrs.

Mañana comienza la nueva legislatura, lo que, en términos políticos marca la segunda mitad del sexenio de López Obrador.

A mi parecer, en esta nueva etapa va a enfrentar cuatro grandes desafíos: la política y la sucesión; la estabilidad económica y financiera; el combate a la pobreza; y, el de la relación con Estados Unidos.

Cada uno de estos retos tiene diferentes condicionantes y distintas oportunidades de éxito.

Hagamos un breve repaso.

En la política el tema más inmediato tiene que ver con el tema de la consulta por la revocación de mandato, que era pieza fundamental de su estrategia para el 2024.

Ahora, no está claro que pueda salir adelante. El propio senador Ricardo Monreal ya ha reconocido incluso la división que hay en Morena respecto a este asunto.

La llegada de Olga Sánchez Cordero a la presidencia de la Mesa Directiva del Senado es un intento del presidente de la República por darle la vuelta a Monreal.

Como le he comentado en este espacio, ese estrategia no se ve nada sencilla. Será cuesta arriba.

El siguiente desafío político será la construcción de la candidatura presidencial de Claudia Sheinbaum.

AMLO ya ha invertido importante capital político en ese propósito y tendrá que invertir más, con resultados aún inciertos.

Haberla ‘destapado’ con tanta anticipación le da la ventaja de arrancar desde ahora la carrera, pero la hace también más vulnerable.

Por esa razón necesita el presidente piezas de reemplazo pero con la característica de no tener un peso político propio, como lo tienen Ebrard y Monreal.

No considero que la reforma electoral, al menos en los términos que ha planteado López Obrador, sea un reto porque creo que debe descartarse de antemano. No va a obtener el respaldo legislativo necesario para hacerlo.

En términos económicos el desafío más grande que existe es mantener la estabilidad hasta el final de la administración.

El presidente sabe que aún si la economía crece poco pero se mantiene con una inflación controlada y con estabilidad financiera ganará crédito entre el grueso de la población e incluso entre empresarios e inversionistas.

Un tipo de cambio estable, finanzas públicas en orden e inflación controlada son clave en su estrategia.

El problema es que si persistiera el estancamiento económico en la segunda mitad de su administración, el propio estancamiento se convertiría en una amenaza a la estabilidad derivada de la propia falta de crecimiento.

El fondo de todo el asunto es el dinamismo o más bien la falta de éste en la inversión privada.

Y la responsabilidad del secretario de Hacienda, Rogelio Ramirez De La O, será combinar la estabilidad con un nivel razonable de crecimiento, para lo cual necesitará la restauración de la confianza empresarial, asunto que hoy no se ve nada sencillo.

Otro reto tiene que ver con el combate a la pobreza. Más allá de desechar las cifras del Coneval, como públicamente lo ha hecho, el presidente sabe que hay mucha tarea en este terreno y que algunos de los programas instrumentados no han tenido los resultados que él esperaba.

Si la situación se deteriorara aún más para el 2024 podría haber una amenaza seria a la continuidad de su proyecto.

No dude usted que veremos en 2022 ajustes diversos en la política social del gobierno para tratar de hacer más eficaz el combate a la pobreza.

Finalmente, en el ámbito de la relación con Estados Unidos, independientemente de que haya o no química personal entre López Obrador y Biden, existe el reconocimiento de qué se necesitan mutuamente.

Las críticas a las acciones de la Guardia Nacional en contra de migrantes le pueden costar en su imagen pública pero le van a dar crédito ante el presidente de EU.

Biden está debilitado después de los hechos de Afganistán y no puede darse el lujo de ver que su estrategia migratoria termina en un desastre, así que va pedir el apoyo del gobierno mexicano al costo que sea.

En este terreno López Obrador, en contra lo que hubiera parecido apenas hace unas pocas semanas, tiene una posición ventajosa.

Y a todo esto, ¿cuáles son los retos que tiene la oposición?

Eso será motivo de otro análisis.