Camarena: Doporto y el retorno a México de Daniel Lizárraga

Con su regreso a México, el periodista podrá retomar investigaciones sobre el multimillonario negocio de fármacos
Con su regreso a México, el periodista podrá retomar investigaciones sobre el multimillonario negocio de fármacos
Con su regreso a México, el periodista podrá retomar investigaciones sobre el multimillonario negocio de fármacos
Con su regreso a México, el periodista podrá retomar investigaciones sobre el multimillonario negocio de fármacos

Camarena: Doporto y el retorno a México de Daniel Lizárraga

Daniel Lizárraga.Con su regreso a México, el periodista podrá retomar investigaciones sobre el multimillonario negocio de fármacos
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Salvador Camarena
Periodista
2021-07-09 |07:11 Hrs.Actualización07:11 Hrs.

Este jueves Daniel Lizárraga abandonó El Salvador. El periodista fue forzado a dejar ese país por el gobierno de tintes autoritarios de Nayib Bukele. En México le esperan temas que ha trabajado y que en últimas fechas han revivido, como es el caso de Luis Doporto y sus singulares negocios.

Al frente del equipo de periodismo de investigación de Aristegui Noticias, Lizárraga reveló una trama de presunta simulación en el multimillonario negocio de fármacos de México. A partir de documentos filtrados en Panamá Papers, en abril de 2016 él y sus compañeros de ese portal dieron a conocer que algo olía mal en la compra de Casa Marzam, compañía que en 2012 junto a Nacional de Drogas (Nadro) y Casa Saba representaban 58 por ciento del mercado de medicamentos en México.

En un resumen muy apretado de un esquema financiero muy complejo, la investigación periodística detalló que Marzam fue comprada en 2015 por una empresa “holandesa” llamada Moench, de la cual era socio Luis Doporto. Lo relevante es que para esa transacción de 83 millones de dólares Doporto habría recibido un crédito de parte de Marina Matarazzo, esposa de Pablo Escandón, dueño de Nadro. Con esa operación esas dos empresas, sostenían los reporteros, tendrían por sí solas el 37.5% del mercado de medicinas.

A la luz de la revelación periodística, la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece), que inicialmente había dado luz verde a esa operación, abrió un expediente que años después dio por resultado una negociación, a solicitud de Doporto, para que le quitaran acusaciones de posible “concentración ilícita en el mercado de distribución y comercialización al mayoreo de productos farmacéuticos”. En otras palabras, la autoridad presumía que por el crédito recibido, Marzam sería controlada por Nadro. Una simulación de competencia. Frente a ese escenario, Doporto ofreció pagar el crédito y así romper el vínculo con la esposa del dueño de su “competidor”.

En paralelo, Lizárraga –que después formó parte del equipo de periodistas de Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad– publicaría otra investigación sobre Doporto. En marzo de 2019 se reveló que Marzam había multiplicado por cinco sus contratos con el IMSS: entre 2002 y 2014 le vendió 95 millones de pesos en medicinas al Seguro Social, mientras que de 2015 a 2018 las ventas fueron por 526 millones de pesos. Lo relevante del aumento es que ocurrió una vez que Doporto se volvió socio de esa empresa, y que el padre de éste participaba en el comité técnico de ese instituto de salud, una instancia que interviene en diseño de bases de licitación. La nota fue firmada al alimón por Lizárraga y Raúl Olmos.

Ahora sabemos que Doporto sigue sin acatar las condiciones impuestas por la Cofece para autorizar la compra de Marzam, y que no ha pagado multas por tal incumplimiento. La reportera Peniley Ramírez publicó el 21 de junio que el gobierno de México compró 35 millones de dosis de vacunas CanSino para prevenir Covid-19 a una empresa que apenas estaba por constituirse (así como suena), y que uno de los nombres que está detrás de esa “compañía” es el de Doporto. La colega consigna en ese mismo reportaje de Univisión que hasta febrero de este año este “empresario” no había cumplido sus pendientes por el caso Nadro-Matarazzo-Marzam.

Ahora que regresa Lizárraga podrá retomar en México este caso e investigar por qué el gobierno que dice estar comprometido con romper el acaparamiento de medicinas no sólo no vigila que Marzam cumpla las leyes de competencia, sino que incluso lo premia con singulares contratos.