Armando Regil: Despertando a la nueva realidad

El republicano y millonario ganó la presidencia de Estados Unidos este martes 8 de noviembre
El republicano y millonario ganó la presidencia de Estados Unidos este martes 8 de noviembre

Armando Regil: Despertando a la nueva realidad

Vencedor.El republicano y millonario ganó la presidencia de Estados Unidos este martes 8 de noviembre
AFP
autor
Armando Regil Velasco
Fundador y Chief Creative Officer de i2Co: School of Transformative Leadership
2016-11-09 |16:56 Hrs.Actualización17:04 Hrs.


El egoísmo, la vanidad, la soberbia y la autocomplacencia nos han cegado. No queremos ver, escuchar, ni sentir nada que nos saque de nuestra burbuja, de nuestra zona de confort. Si el mundo tiene problemas que alguien más se encargue, si algo sale mal, es culpa de los demás.

Las encuestas y los analistas, los mercados y la opinión pública vieron lo que quisieron, no lo que realmente es. El triunfo de Donald Trump es un balde de agua helada, una llamada a despertar, un golpe inevitable que se veía venir aunque muchos se empeñaron en afirmar que era imposible su triunfo porque alguien sin la experiencia, carácter y auto-control, jamás podría llegar a ser comandante en jefe del país más poderoso del planeta.

Quienes tuvieron un micrófono y una cámara, una pluma o un espacio para expresarse durante el proceso electoral, se empeñaron en creer y contar una historia que poco correspondía a la realidad. No dimensionaron el desprecio y desencanto de millones de votantes hacia los Clinton y su imperio ensombrecido por la corrupción y doble moral.

La gran mayoría de los políticos ignora completamente la realidad de sus pueblos aunque digan lo contrario. De ahí que el nivel creciente de desconexión entre gobernantes y gobernados tenga en jaque a tantas democracias. No afirmo que Trump conociera esa realidad, al contrario; pero su habilidad para conectar y canalizar ese descontento fue la semilla de su victoria. 

Lamentable resulta que haya apelado a la parte más oscura de los sentimientos, haya mentido tanto y fabricado enemigos para tener a quien echarle la culpa de todo. Lo más grave no es que Trump dijera o actuara como lo hizo sino que él es reflejo y portavoz de millones que piensan y sienten todo eso que conmociona al mundo. 

Aunque la realidad muchas veces nos grita desesperadamente algo distinto, en ocasiones resulta tan dolorosa y cruel que preferimos no verla para evitar sentirla. Por eso somos incapaces de resolver muchos de los problemas que nos aquejan hasta que nos estallan en la cara. Llegó la hora de abrir los ojos.

En este contexto, una gran mayoría se empeñó en pensar que todo estaba bajo control, sobre todo habiendo tanto dinero de por medio. Ese es el problema, queremos tener siempre la razón y controlarlo todo a nuestro favor sin ver realmente lo que está sucediendo fuera de nuestra burbuja. Vaya lección cuando el dinero no es capaz de asegurar un futuro a la medida de nuestro gusto.

Hoy amanecimos en un mundo que, aparentemente sigue siendo el mismo que ayer pero en realidad no lo es. Estamos sorprendidos por el triunfo de un hombre que no dejó duda de su paranoia, odio, racismo, misoginia y xenofobia. Esos son los verdaderos enemigos a vencer y sólo el amor es capaz de lograrlo.

Aunque quiera aparentar lo contrario, Donald Trump es parte del sistema al que millones le dieron la espalda. Su éxito fue articular y posicionarse como el candidato anti-establishment, aquel que desprecia el status quo, que dice lo que pocos se atreven a decir porque es políticamente incorrecto. 

Su cinismo lo hizo parecer diferente y por eso ganó contra todo pronóstico. Esta es una gran llamada de atención en México para no caer en la misma trampa con candidatos demagogos y mesiánicos que se venden como diferentes al resto cuando en realidad no lo son.

Que la victoria de Trump no sea nuestra derrota y en cambio nos sirva para abrir los ojos a una nueva realidad que nace en el propio corazón. En un sistema que nos impone miedo para controlarnos y hacernos pensar de cierta manera, la incertidumbre siempre es vista como el gran enemigo. Hemos dedicado mucho tiempo en pelear contra ella en lugar de abrazarla para ver la realidad como realmente es y desde ahí contribuir a mejorar nuestro propio mundo.

Más allá del triunfo de Trump, hoy somos testigos de un momento histórico. El sistema del EGO se está derrumbando, por eso hay tantas expresiones de miedo y desconcierto. No es momento de caer en pánico ni especular sino de reinventarnos y repensar el mundo en que queremos vivir. 

La nueva realidad a la que aspiramos empieza a construirse en nosotros mismos, desde nuestro interior; ese espacio al que muchas veces no queremos acceder para no comprometernos. Desde México haremos nuestra parte acelerando a líderes que quieran hacer la diferencia en su entorno, que crean en la innovación como un camino para generar soluciones creativas a todo tipo de problemas. 

Nos toca repensar el mundo pero no con las herramientas de ayer. Por eso creamos i2Co: School of Transformative Leadership pues no estamos dispuestos a vivir en un mundo donde el liderazgo sea esa expresión de vanidad. Pronto les compartiré más detalles pues esto apenas empieza…