Las Encuestas

Desintegración en Norteamérica II

‘Hoy, lo apocalíptico se traslapa con lo integrado. El principal temor es que se desintegre la región en su modelo de socios actual, que ya no haya las ventajas del tratado comercial’, analiza Alejandro Moreno en su columna.

Hoy en día, algunas perspectivas sobre el futuro del T-MEC comienzan a parecer apocalípticas. El gobierno de la presidenta Sheinbaum se mantiene optimista, pero Canadá parece ir tomando un rumbo propio, mientras que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, mantiene una retórica incierta.

“Después de tres décadas de integración comercial, encuestas nacionales de valores realizadas en 2003 y 2023 muestran un claro proceso de integración cultural en México”, escribí en una columna hace ocho meses (“Desintegración en Norteamérica”, El Financiero, 14 marzo 2025).

Entre otros aspectos, esa integración cultural ha incluido una creciente imagen positiva de los socios comerciales, en mayor sentido de identidad norteamericana, una cada vez más amplia proporción de mexicanos que ve con buenos ojos el tratado comercial y una creciente mayoría que admite sus beneficios.

Sin embargo, pareciera que las cosas se han ido moviendo en otra dirección.

“Con Donald Trump y su guerra tarifaria, todo parece estar en un punto de inflexión y hasta de retorno. El tono de la conversación en América del Norte apunta más a la desintegración que a la integración. Por lo menos por ahora”, apunté en este espacio en marzo pasado.

Agregando algunos aspectos recientes, Canadá luce al borde del rompimiento, buscando mayores lazos con China, mientras que Trump ha declarado que realmente su país no necesita el tratado.

Como dije, algunas señales y actitudes podrían parecer apocalípticas, pero lo cierto es que la preocupación ha cambiado radicalmente respecto de lo que se vio y escuchó hace tres décadas y media en la discusión pública, cuando la visión apocalíptica era la posible entrada de México al TLCAN y sus posibles consecuencias culturales sobre nuestra sociedad.

Como muestra, cité un artículo de Carlos Fuentes publicado en 1991: “En la nueva situación internacional, el trato con Estados Unidos no sólo ofrece oportunidades, sino peligros enormes”. La frase se planteó en otro contexto, pero bien podría seguir vigente bajo una nueva lectura, bajo una “nueva situación internacional”.

Para las encuestas, uno de los retos y objetivos va a ser documentar qué está pasando en ese plano cultural, de actitudes y valores, respecto de la integración, o desintegración, comercial en la región de Norteamérica. Ya se percibe un alejamiento.

En mi texto del año pasado traté de captar el sentir por allá de 1991, antes de la firma y entrada en vigor del tratado comercial: “Los apocalípticos serían aquellos que veían con temor y ansiedad la integración comercial, como un proceso de eventual dominación cultural. Por su parte, los integrados veían el proceso con optimismo, a través del cual habría una identidad norteamericana y valores compartidos en nuestro país”.

Hoy, lo apocalíptico se traslapa con lo integrado. El principal temor es que se desintegre la región en su modelo de socios actual, que ya no haya las ventajas del tratado comercial, y que, como consecuencia, tanto economía como cultura tomen un rumbo diferente a la integración. Y ni hablar de la política, que hoy en día parece más un espacio de polarización que de encuentro.

De nuevo, habrá que estar atento a las nuevas encuestas de valores en el contexto de esta revisión, renegociación, del tratado comercial.

La encuesta de valores más reciente, que analizo en el libro La evolución cultural en México (Banamex, 2025), arroja aspectos muy interesantes de una integración cultural que ha sido asimétrica pero continua en nuestra sociedad. Pero la trayectoria seguida hasta ahora podría tener un giro.

Como dije, el gobierno mantiene el optimismo. No se ve otra ruta retórica viable, dadas las circunstancias. Quemar los puentes o parecer quemarlos, como está sucediendo en otras latitudes (Canadá, la Unión Europea), no se ve como una estrategia a seguir por la presidenta y su gobierno.

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