¿Por qué no debemos bajar la guardia en materia alimentaria?

A nivel Latinoamérica, Honduras, acechada por la pobreza y Haití, con una deteriorada base de recursos naturales
A nivel Latinoamérica, Honduras, acechada por la pobreza y Haití, con una deteriorada base de recursos naturales
A nivel Latinoamérica, Honduras, acechada por la pobreza y Haití, con una deteriorada base de recursos naturales
A nivel Latinoamérica, Honduras, acechada por la pobreza y Haití, con una deteriorada base de recursos naturales

¿Por qué no debemos bajar la guardia en materia alimentaria?

Pobreza alimentaria.A nivel Latinoamérica, Honduras, acechada por la pobreza y Haití, con una deteriorada base de recursos naturales
Shutterstock
Aristóteles Vaca Pérez
Empresario guanajuatense, especialista en industria agrícola
2021-06-24 |19:37 Hrs.Actualización19:37 Hrs.

En el mundo más de 19 millones de personas, incluyendo 10 millones de infantes, están en riesgo de sufrir hambre.

La causa es la mezcla mortal entre los efectos secundarios de la pandemia por COVID-19, los conflictos armados, una aguda crisis económica y desastres naturales vinculados al cambio climático.

Ante este panorama que nos da pinceladas de lo que podría ser una crisis mundial por la falta de alimentos, o mala alimentación, no debemos bajar la guardia para garantizar desde diversas trincheras, el abasto alimentario.

ONGs, autoridades, sociedad en general y empresariado tienen hoy en sus manos la responsabilidad de contribuir -cada uno desde su campo de acción- en las necesidades más urgentes de seguridad alimentaria.

De acuerdo con los datos de organismos internacionales, entre ellos  World Vision, "millones podrían morir en varios contextos altamente vulnerables ya que únicamente se ha recibido un 29% del presupuesto necesario para prevenir una posible hambruna".

En el contexto de nuestra región, es decir, a nivel Latinoamérica, Honduras, acechada por la pobreza y Haití, con una deteriorada base de recursos naturales y pobreza aguda, son las naciones en mayor riesgo de padecer hambruna.  La interrogante es ¿Debemos de quedarnos mirando o nos convertiremos en actores que impidan que los problemas alimenticios sigan propagándose?

Las economías de América Latina decrecerán 9% en promedio, (CEPAL) y un 7.9 % de acuerdo con el Banco Mundial. Entonces, no hay duda, -el panorama alimenticio de pinta complejo- estamos obligados a tener estrategias de prevención para proteger a los grupos vulnerables, entre ellos ancianos, infantes y grupos migrantes.

Cómo parte de una consulta realizada por el organismo humanitario World Vision a niños y niñas migrantes provenientes de Venezuela, en siete países, se reveló la cruda realidad de la infancia -1 de cada 3 niños- de los sondeados, se va a dormir sin alimentos.

Este mismo informe del organismo internacional refiere que, el 80% de las familias originarias de Venezuela que residen en Brasil, Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela, tienen dificultades para comprar alimentos.

En África, la República Democrática del Congo, una nación sumida en el conflicto bélico por décadas, 5,5 millones de personas están en riesgo de hambre. Esto representa un aumento del 77% respecto al 2019.

¿Por qué en México no hay que bajar la guardia ?

Porque el 23.3% (27 millones) de la población vive en pobreza alimentaria y el 12.5% sufre desnutrición crónica.

Porque existen 1,194,805 niños con desnutrición crónica en el país.

Porque en México la desnutrición crónica en zonas urbanas es de 10.1% y en zonas rurales de 19.9%.

A mi como empresario me llena de responsabilidad revertir esto que suena solo a cifras. ¿A ti desde tu trinchera, qué te toca hacer?