Su esposa votó por Donald Trump, sin embargo, este mexicano fue deportado

Desconcertado.
Roberto no tiene amigos ni familiares a quienes contactar pues emigró a EU hace 20 años
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Roberto no tiene amigos ni familiares a quienes contactar pues emigró a EU hace 20 años

Su esposa votó por Donald Trump, sin embargo, este mexicano fue deportado

Desconcertado.Roberto no tiene amigos ni familiares a quienes contactar pues emigró a EU hace 20 años
AFP
2017-04-06 |13:24 Hrs.Actualización13:24 Hrs.
CREEMOS QUE IMPORTA POR...

Porque las políticas migratorias de Trump afectan a todos por igual

Roberto Beristain emigró a Estados Unidos hace casi 20 años, ahí se casó con una estadounidense y abrió un restaurante. En las últimas elecciones, su esposa votó a Donald Trump atraída por su promesa de expulsar a delincuentes, pero ahora el deportado fue su marido.

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"Creíamos que (Trump) iba a ser un buen presidente porque queríamos seguridad, y sus promesas de sacar del país a los hombres con delitos parecían bien, pero no pensé que terminara así".

Tras dos meses recluido en diferentes centros de Estados Unidos, después de haber sido detenido por falta de documentos que avalaran su permanencia legal, fue deportado a México en la noche del lunes. En México, Roberto llegó a la Casa del Migrante de Ciudad Juárez con la misma ropa con la que había sido detenido en febrero.

"Me siento traicionado porque iban a sacar del país a criminales, pero vemos cómo sus políticas no lo hacen y sacan del país a gente buena, que paga impuestos y que en su vida ha cometido un delito".

Desde su detención, su historia saltó a los medios cuando su mujer, Helen Beristain, reconoció abiertamente haber votado por Trump.

Le había convencido, la promesa electoral del magnate de expulsar a quienes él denomina "bad hombres": narcotraficantes, violadores y criminales. Helen estaba tranquila ya que su esposo mexicano no había cometido ningún delito, ni siquiera una infracción de tránsito.

"Lo que más me dolió fue que me vieran detenido, como si fuera un criminal, y yo no quiero que mis hijos tengan esa imagen de mí, quiero lo mejor para ellos".

El viaje de Roberto comenzó hace casi dos décadas en su natal, la Ciudad de México, de donde decidió marcharse buscando un cambio que lo llevó a entrar ilegalmente a Estados Unidos.

Ha estado casado 17 años con Helen Beristain, con quien tuvo a María de 15 años, Jasmine de 14 años y Demetri de 8 años, todos nacidos en Estados Unidos. Con esfuerzo y mucho trabajo logró comprar un restaurante, llamado Eddie’s Steak, en Indianápolis.

"Entré en un programa en que por un periodo de 10 años, si no tienes delitos, aplicas para un permiso de trabajo, un seguro social y con eso pude comprar mi negocio. No es justo que nos hagan esto a personas trabajadoras".

Roberto no pierde la esperanza: confía en que sus abogados en Estados Unidos resuelvan el caso y pueda volver a reunirse con su familia para poder seguir sacando adelante su restaurante.

Mientras tanto, sus días transcurren en este albergue para personas sin hogar, un inmenso espacio acondicionado con camas, comedores y área de esparcimiento, en donde solo le queda esperar una solución.

SU ESPOSA SE ARREPIENTE

Convencida de que Trump únicamente deportaría a indocumentados delincuentes para preservar su seguridad, Helen Beristain, le dio su voto al republicano en las pasadas elecciones sin saber que su marido estaría en el listado de repatriados.

"No queremos que haya carteles aquí, tú no quieres que haya drogas en tus escuelas secundarias, tú no quieres que haya asesinos junto a ti". 

En una entrevista con el portal South Bend Tribune su esposo no estaba convencido de que Trump sólo regresaría a los indocumentados criminales a su país de origen, sino que "echaría a todos mexicanos"; sin embargo, ella tenía otros argumentos con los que congeniaba con el magnate como la economía. 

Pero nunca pensó que personas como su esposo que estaba en condición de indocumentado pero pertenecen a una clase honesta y laboral de los inmigrantes que viven en Estados Unidos también estarían en la mira de Trump.

"Son personas normales. No significan que sean malas, se tiene que marcar una linea".