Países Bajos registró a finales de 2025 el primer caso de terminación activa de la vida de un menor de entre 1 y 12 años desde que entró en vigor una regulación que permite esta práctica en casos excepcionales. El menor tenía casi 2 años y padecía graves daños neurológicos, epilepsia y problemas respiratorios.
El caso se hizo público el 22 de junio de 2026, cuando la ministra de Salud, Sophie Hermans, informó al Parlamento neerlandés que había recibido la notificación sobre el primer procedimiento realizado bajo la nueva regulación.
De acuerdo con la información revelada posteriormente por la comisión encargada de evaluar estos casos, el niño nació después de 26 semanas de gestación y sufrió complicaciones graves desde su nacimiento.
A los cuatro meses y medio, una resonancia mostró una extensa lesión cerebral. Como consecuencia desarrolló epilepsia severa, con múltiples crisis al día, además, no podía hablar, tenía una capacidad visual muy limitada, sufría ataques de tos y problemas para tragar que le provocaban una constante sensación de falta de aire.
Los tratamientos para controlar las convulsiones tenían una eficacia limitada y provocaban efectos secundarios importantes.
Ante el deterioro del menor, sus padres solicitaron al médico que terminara con su vida. Otros especialistas evaluaron el caso y concluyeron que no existía una posibilidad real de mejoría y que el sufrimiento era irreversible.
También se intentaron alternativas médicas para aliviar las crisis, pero el médico reportó que los nuevos tratamientos provocaron más molestias por sus efectos secundarios. La comisión consideró que el facultativo pudo concluir razonablemente que el sufrimiento era insoportable, irreversible y sin perspectivas de mejora.
La decisión no quedó únicamente en manos de los padres y el médico. El caso fue revisado por una comisión especializada y posteriormente remitido al Ministerio Público neerlandés, que debía determinar si existían elementos para procesar al médico.
El 9 de septiembre de 2026, la comisión concluyó que había actuado con la debida diligencia. Finalmente, el 29 de septiembre, el Ministerio Público anunció que no lo procesaría y siguió el criterio de la comisión.
La legislación que permitió este procedimiento entró en vigor en 2024 y contempla a menores de entre 1 y 12 años que sufran de manera insoportable y sin perspectivas de mejoría por una enfermedad grave.
Recordemos que, Países Bajos ya permitía la eutanasia para otros grupos bajo determinadas condiciones, pero esta regulación abrió por primera vez la posibilidad de terminar activamente con la vida de niños de esa edad que no pueden tomar por sí mismos una decisión de este tipo.
Como aclaración, las autoridades neerlandesas no clasifican este procedimiento como eutanasia en sentido estricto. La ley de eutanasia exige que el propio paciente presente la solicitud, mientras que los menores de 12 años son considerados incapaces de formularla legalmente. Por eso, el término empleado por las autoridades es “terminación activa de la vida”.




