A unas horas del estreno de su temporada 29, los creadores de South Park, Trey Parker y Matt Stone, anunciaron que cambiarán temporalmente el nombre de la popular serie animada a South America, en una nueva sátira dirigida contra el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
La ocurrencia parodia los recientes intentos del mandatario por modificar el nombre de distintos lugares geográficos para incorporar la palabra “América”. Parker y Stone justificaron su decisión con una declaración cargada de ironía: “Inspirados por la valentía y el patriotismo de Apple y Google, cambiaremos el nombre de South Park a South America”.
En el mismo mensaje, los creadores añadieron: “Queremos agradecer especialmente a nuestra empresa matriz, Paramount —una capitulación de Skydance”.
El anuncio se produjo antes del estreno de la nueva temporada, cuyos episodios continuarán utilizando a Trump y a integrantes de su gobierno como blanco de sus parodias. Hasta ahora, Parker y Stone no han precisado si South America será el nombre definitivo de la producción o si se trata de una broma vinculada con el inicio del nuevo ciclo.
La referencia apunta a las modificaciones impulsadas por Trump sobre nombres geográficos. Primero promovió que el Golfo de México fuera denominado “golfo de América”, cambio que Google y Apple incorporaron en sus mapas para los usuarios ubicados en Estados Unidos.
Posteriormente, en medio de las tensiones con Canadá, Trump planteó llamar al lago Ontario “lago América”. Esta semana, además, difundió en su red social una imagen en la que aparecía Nuevo México bajo el nombre “Nueva América”.
La nueva burla se suma a una larga historia de enfrentamientos satíricos entre South Park y Trump. En la temporada anterior, la serie presentó diversas representaciones del presidente y de miembros de su administración, mientras que en 2025 llevó la parodia a un nivel más directo al utilizar su rostro real sobre un cuerpo animado y representarlo en situaciones absurdas.
Las provocaciones también han generado respuestas desde la Casa Blanca. La administración de Trump descalificó previamente al programa y lo calificó como un espectáculo de “cuarta categoría” que “no ha sido relevante en más de 20 años”.



