La cifra de fallecidos a causa de dos potentes terremotos consecutivos ocurridos en Venezuela subió a 589 personas, con otras 2 mil 980 heridas, dijo a primera hora de la mañana de este viernes 26 de mayo la presidenta encargada del país, Delcy Rodríguez.
Rodríguez hizo el anuncio rodeada de funcionarios de su gobierno y de oficiales militares, mientras daba la bienvenida a equipos de rescatistas que llegaban de todo el mundo.
El estado de La Guaira fue el más afectado por los terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 registrados el miércoles por la noche, agregó.

En ciudades de todo el norte de Venezuela, los vecinos se ayudaban mutuamente a excavar entre los escombros para buscar a sus seres queridos. Se espera que el número de víctimas aumente, con miles de personas reportadas como desaparecidas y con frenéticos esfuerzos de rescate en curso.
La Organización Internacional para las Migraciones dijo que hasta 6.76 millones de personas en Venezuela podrían verse afectadas por los sismos, unos 2 millones solo en Caracas. Loyce Pace, directora regional de la Cruz Roja Internacional para las Américas, afirmó que “la gente todavía está aterrorizada de volver a entrar a lo que eran sus hogares”.
Los heridos eran rescatados cubiertos de polvo y sangre, y entre ellos había niños. La televisión estatal venezolana mostró imágenes dramáticas de rescates, incluido el de una mujer que quedó atrapada bajo una losa de cemento, con solo un pie descalzo asomando, antes de que los rescatistas la sacaran con vida. Sin embargo, al principio apenas se vieron equipos de búsqueda gubernamentales fuera de la capital, Caracas.
La región costera de La Guaira, al norte de Caracas, sufrió algunos de los daños y víctimas más graves. Allí se encuentra el principal aeropuerto del país, que fue cerrado debido a los daños, lo que complicó los esfuerzos de ayuda.
VENEZUELA PADECE LOS EFECTOS DE LOS TERREMOTOS
Muchos quedaron atónitos el jueves por la mañana al ver edificios reducidos a esqueletos, muebles colgando de las ventanas y helicópteros sobrevolando la zona. Muchos edificios quedaron aplastados y en las calles se abrieron con grietas.
Las familias colocaron volantes de personas desaparecidas con fotos de sus seres queridos, mientras otros compartían listas manuscritas de nombres durante la búsqueda. Los venezolanos en el extranjero tenían problemas para comunicarse con sus familiares debido a la interrupción del servicio telefónico en el país.
En el centro de Caracas, cientos pasaron la noche apiñados en parques, estacionamientos y otros espacios abiertos.
Dayana Delgado, madre de tres hijos, se preguntó dónde estaba la maquinaria pesada que los funcionarios del gobierno habían prometido y afirmó que eran los residentes quienes estaban excavando entre edificios derrumbados.
“Quisiera saber dónde está mi niño, si está ahí atrapado o anda por ahí en un refugio”, expresó sobre su hijo de 8 años que estaba desaparecido.
Una madre lloró y se desplomó de dolor mientras se llevaban los cuerpos de sus hijos de 3 y 10 años envueltos en mantas. Otros gritaban los nombres de los desaparecidos. Algunos permanecían en silencio, en estado de shock.
Las autoridades venezolanas señalaron que se estaban desviando equipos de rescate desde otras partes del país hacia La Guaira, una zona que no es ajena a los desastres naturales: un deslave mató a miles en 1999, en lo que se considera uno de los peores desastres naturales del país.




