El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, celebró su cumpleaños número 80 con una función especial de la UFC instalada en el Jardín Sur de la residencia presidencial. El evento festejado el 14 de junio reunió a 4 mil invitados.
Sin embargo, dicho evento se realizó en medio de cuestionamientos por su gestión, las tensiones internacionales con Irán y las dudas sobre su estado de salud.
La velada, bautizada como ‘UFC Freedom 250′, transformó los jardines de la Casa Blanca en una arena de combate. Trump apareció acompañado por Dana White, presidente de la UFC y uno de sus aliados más cercanos, para dirigirse al octágono montado especialmente para la ocasión.
El escenario incluyó una gigantesca estructura conocida como ‘La Garra’, equipada con iluminación, pantallas y sistema de sonido. Antes del inicio de las peleas, el mandatario apareció en el balcón Truman mientras sonaba el himno nacional y una formación de aviones militares sobrevolaba la Casa Blanca.
Entre los asistentes estuvieron integrantes de su gabinete, legisladores republicanos, empresarios y figuras del mundo deportivo. También fueron vistos el vicepresidente JD Vance, el enviado para Medio Oriente, Steve Witkoff, el director ejecutivo de Meta, Mark Zuckerberg, y David Ellison, ejecutivo de Paramount.
La función deportiva estuvo marcada por la sorpresiva derrota del español Ilia Topuria, quien perdió el cinturón de peso ligero ante Justin Gaethje. Tras el combate principal, Trump y su esposa Melania ingresaron al octágono para felicitar al nuevo campeón.
El festejo ocurrió apenas horas después de que Trump anunciara un supuesto acuerdo de paz con Irán, el cual presentó como uno de los principales logros diplomáticos de su administración.
Asimismo, diversos sectores cuestionaron que el evento coincidió con un momento complejo para la administración, marcado por preocupaciones sobre la economía, la inflación y el conflicto en Medio Oriente.
Otro de los puntos que generó polémica fue el costo del festejo. Para los críticos del presidente, la magnitud del gasto resulta difícil de justificar, para sus simpatizantes, se trató de una celebración histórica que convirtió a la Casa Blanca en el escenario de uno de los eventos más inusuales de la política estadounidense reciente.




