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Elecciones en Perú, Brasil y Colombia definirán el mapa político de una polarizada América Latina

Elecciones en Perú, Brasil y Colombia definirán el mapa político de una polarizada América Latina
Perú, Brasil y Colombia.En la foto, Lula da Silva, Iván Cepeda, Keiko Fujimori y Flávio Bolsonaro, personajes claves de izquierda y derecha en las elecciones de estos países
(Especial.)

América Latina se encuentra en un momento decisivo: en los próximos días Perú, Colombia y Brasil, vivirán elecciones clave para el futuro regional, que se encuentra polarizado entre gobiernos de derecha e izquierda.

El calendario está así:

- El próximo domingo 31 de mayo, Colombia vivirá la primera vuelta de sus elecciones presidenciales, con un eventual ‘balotaje’ para el 21 de junio


- El 7 de junio se vivirá la segunda vuelta de las elecciones Perú, donde se enfrentarán la izquierda liderada por Roberto Sánchez y la derecha popular, encabezada por Keiko Fujimori.

- Finalmente, Brasil tiene planeadas sus elecciones presidenciales para el 30 de agosto.

¡Y no es cualquier cosa! Estos comicios podrían redefinir el mapa político e ideológico de la región, en medio de un nuevo ciclo de polarización entre gobiernos de izquierda y fuerzas conservadoras.


Tras más de dos décadas de alternancia política marcada por el ascenso y desgaste de distintos proyectos ideológicos, la región enfrenta un escenario en el que las crisis económicas, la inseguridad, la desigualdad y el desencanto ciudadano han convertido cada proceso electoral en una disputa sobre el rumbo político de América Latina.

Ante esto, en Nación321 consultamos al abogado constitucionalista y analista político, Andrés García Repper y al internacionalista Erick Ortiz, quienes nos compartieron sus opiniones acerca de este evento que nos recuerda al término acuñado por The New York Times conocido como la ‘Marea Rosa’ (’Pink Tide’), que describe la ola de gobiernos de izquierda que comenzaron a llegar al poder en América Latina a principios del siglo XXI.

Ambos especialistas coinciden en que América Latina atraviesa un momento decisivo. Para el abogado constitucionalista, Andrés García Repper, los comicios que se aproximan en estos países serán clave para determinar si continúa la permanencia de gobiernos de izquierda o si se consolida el avance de fuerzas de derecha en la región.

“Estas elecciones van a determinar si el avance de los gobiernos de derecha se consolida o si se mantienen los gobiernos de izquierda”, señaló.

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El color azul muestra a los gobiernos del ala conservadora y, el rojo, a los de ideología de izquierda. El mapa muestra quién gobernaba, o gobierna, en 2011, 2018 y 2026.

LA PRIMERA ‘MAREA ROSA’: EL GIRO POLÍTICO QUE CAMBIÓ AMÉRICA LATINA

¿Qué fue la ‘Marea Rosa’ latinoamericana?

A inicios del siglo XXI, América Latina vivió un importante cambio político conocido como la ‘Marea Rosa’, caracterizado por la llegada de gobiernos de izquierda y centroizquierda en distintos países de la región.

El término surgió para diferenciar a estos nuevos proyectos políticos del comunismo soviético tradicional asociado históricamente con el color rojo. De acuerdo con el analista político, García Repper, el color rosa hacía referencia a una izquierda moderada.

“El rojo hacía referencia al comunismo soviético o chino. Decir rosa era matizarlo, hablar de un socialismo moderado, una izquierda que no estaba peleada con el capitalismo, el libre mercado o la globalización”, explicó.

El analista también recordó que en el México de hoy el término ‘Marea Rosa’ adquirió otro significado relacionado con las movilizaciones en defensa del Instituto Nacional Electoral (INE), donde el color rosa fue adoptado como símbolo de la oposición contra la reforma electoral impulsada por Andrés Manuel López Obrador.

El desgaste del neoliberalismo y el origen del cambio político

La ‘Marea Rosa’ surgió como respuesta al desgaste del modelo neoliberal aplicado en América Latina durante las décadas de 1980 y 1990. Las privatizaciones, los recortes estatales y la apertura comercial provocaron desigualdad, pobreza y crisis económicas que generaron descontento social.

Según García Repper, el ascenso de los gobiernos progresistas fue posible gracias a la apertura democrática posterior al fin de las dictaduras y de la Guerra Fría.

“El ascenso de estos gobiernos se dio porque la gente decidió darle una oportunidad a la izquierda en un momento donde ya no existía la violencia internacional para reprimir estos movimientos”, señaló.

Por su parte, el internacionalista, Erick Ortiz destacó además el desgaste del llamado “Consenso de Washington”, basado en políticas de libre mercado y austeridad fiscal impulsadas por organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional.

A esto se sumó el auge de las materias primas impulsado por economías como China e India. El aumento en los precios del petróleo, gas y minerales permitió a varios gobiernos financiar programas sociales y reducir la pobreza.

Hugo Chávez impulsó la primera ola de izquierda

El inicio de la ‘Primera Marea Rosa’ puede rastrearse en Venezuela, con la llegada de Hugo Chávez al poder en 1999. Su proyecto del “socialismo del siglo XXI” impulsó nacionalizaciones y programas sociales financiados por la renta petrolera.

Según Erick Ortiz, Chávez se convirtió en una figura simbólica para sectores de izquierda latinoamericanos al presentarse como un líder antiimperialista y opositor a la influencia estadounidense en la región.

Su impacto ha sido visible en gobiernos recientes: en Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva aplicó políticas de inclusión social que redujeron la pobreza durante el auge económico regional. En Argentina, Néstor Kirchner y Cristina Fernández fortalecieron nuevamente el papel del Estado mediante subsidios y políticas redistributivas.

En Bolivia, Evo Morales combinó la nacionalización de recursos con una fuerte inclusión indígena, transformando la estructura social del país.

Corrupción, crisis y desgaste: el declive de la Primera ‘Marea Rosa’

Hacia mediados de la década de 2010, la primera ola progresista comenzó a debilitarse debido a crisis económicas, caída de los precios de las materias primas, inflación y escándalos de corrupción.

García Repper explicó que muchos gobiernos enfrentaron acusaciones de corrupción y exceso de poder.

“Muchos gobiernos de izquierda tuvieron escándalos financieros, corrupción o exceso de poder”, afirmó.

Erick Ortiz, destacó como uno de los casos más representativos el escándalo Lava Jato y la red de corrupción de Odebrecht en Brasil, que debilitó a la izquierda brasileña y facilitó el ascenso de gobiernos conservadores entre 2015 y 2018.

En Venezuela, la dependencia petrolera derivó en una profunda crisis económica bajo Nicolás Maduro. En Bolivia, el intento de reelección indefinida de Evo Morales detonó una crisis política en 2019.

Ortiz, señaló que la caída de los precios internacionales de las materias primas redujo drásticamente los ingresos de los gobiernos latinoamericanos, generando problemas fiscales, inflación y recesión.

Repper mencionó casos como la destitución de Dilma Rousseff y el encarcelamiento de Lula en Brasil, así como la crisis política en Perú y Bolivia. También sostuvo que las derechas desacreditaron a los gobiernos de izquierda vinculándolos con corrupción, crimen organizado o autoritarismo.

LA SEGUNDA ‘MAREA ROSA’ Y EL PAPEL CLAVE DE LÓPEZ OBRADOR

A finales de la década de 2010 comenzó una nueva etapa política conocida como la ‘Segunda Marea Rosa’. Este nuevo ciclo progresista surgió como reacción al descontento con gobiernos de derecha que no resolvieron problemas estructurales como desigualdad, inseguridad y bajo crecimiento económico.

La victoria de Andrés Manuel López Obrador en México en 2018 fue considerada por diversos analistas como uno de los principales detonantes de esta nueva etapa regional.

A diferencia del modelo impulsado por Hugo Chávez, tanto García Repper y Erick Ortiz señalaron que el caso mexicano representó una vía más moderada e institucional.

“En el caso del gobierno de Andrés Manuel pudo controlarse que no hubiera crisis económicas, hubo disciplina fiscal, apertura comercial y una relación armónica con Estados Unidos”, afirmó García Repper.

El especialista consideró que esta estabilidad permitió posteriormente la continuidad política con Claudia Sheinbaum.

El proyecto de López Obrador se centró en el fortalecimiento del Estado, programas sociales y recuperación de la soberanía energética, además de impulsar una mayor autonomía regional frente a Estados Unidos.

García Repper explicó que la llegada de López Obrador al poder, como la segunda economía más grande de la región envió una señal política importante que posteriormente coincidió con victorias de la izquierda en Argentina, Bolivia, Perú, Chile, Colombia y nuevamente Brasil.

En Bolivia, tras la crisis de 2019, el Movimiento al Socialismo regresó al poder con Luis Arce, restableciendo el proyecto económico previo. En Argentina, la elección de Alberto Fernández marcó un retorno del peronismo en respuesta a las políticas de ajuste. En Brasil, el regreso de Lula simbolizó la resiliencia de la izquierda en un contexto de polarización extrema.

¿No es lo mismo un gobierno progresista que uno de izquierda?

García Repper distingue entre la izquierda y progresismo. Según sus comentarios, el progresismo busca ampliar derechos sociales y civiles sin modificar completamente el sistema capitalista.

“El progresismo intenta mejorar las condiciones sociales, pero no necesariamente cambiar el sistema de producción capitalista”, explicó.

Asimismo, añade que las derechas latinoamericanas han buscado reposicionarse mediante discursos centrados en seguridad, combate a la corrupción y libre mercado.

El ascenso de Jair Bolsonaro en Brasil y Javier Milei en Argentina refleja este nuevo avance conservador y libertario.

García Repper añadió que la izquierda cuestiona directamente un modelo “extractivista y depredador del medio ambiente”, aunque reconoció que muchos gobiernos progresistas en América Latina han mantenido economías dependientes de la explotación de recursos naturales.

Los analistas consideran que América Latina mantiene un comportamiento pendular: cuando un modelo político deja de ofrecer estabilidad y crecimiento, la ciudadanía suele optar por proyectos ideológicamente opuestos.

PERÚ, BRASIL Y COLOMBIA: LAS ELECCIONES QUE DEFINIRÁN EL FUTURO REGIONAL

Las próximas elecciones en Perú, Brasil y Colombia serán decisivas para el futuro político de América Latina.

En Brasil, el escenario continúa marcado por la fuerte polarización entre el bloque político vinculado a Luiz Inácio Lula da Silva y el expresidente Jair Bolsonaro, encabezado por su hijo y candidato presidencial, Flávio Bolsonaro.

“Brasil sigue reflejando una polarización extrema”, señaló García Repper.

En Colombia, el analista explicó que la izquierda se encuentra fortalecida y que el gobierno colombiano ha observado el caso mexicano para evitar decisiones radicales.

“Colombia observó mucho lo que está sucediendo en México y está siguiendo ese ejemplo para no tomar decisiones tan radicales”, comentó.

Por su parte, Erick Ortiz, explicó que el panorama electoral en dicho país se encuentra fragmentado, con numerosos candidatos y un escenario abierto hacia una segunda vuelta.

El caso más incierto es Perú, donde ambos entrevistados concordaron que el país está sumido en una crisis política permanente, con alta desconfianza ciudadana y una fuerte confrontación entre sectores de izquierda y derecha.

“Perú ha tenido once presidentes en cinco años. Ahí sí veo una moneda al aire”, afirmó García Repper.

El analista destacó que existe una fuerte polarización entre sectores populares cercanos al legado de Pedro Castillo y grupos conservadores vinculados al fujimorismo y a Keiko Fujimori.

América Latina ante la polarización y los nuevos desafíos

Finalmente, García Repper advirtió que América Latina enfrenta riesgos derivados de la polarización extrema y del crecimiento de discursos de odio en redes sociales y medios de comunicación.

El analista consideró que tanto la izquierda como la derecha deben evitar posturas radicales y fortalecer el debate democrático para impedir escenarios de violencia política.

Por su parte, Erick Ortiz sostuvo que ambos sectores enfrentan desafíos similares: combatir la corrupción, fortalecer las instituciones, garantizar estabilidad económica y responder a las demandas sociales.

Añadió que esta segunda ola de gobiernos de izquierda enfrenta mayores dificultades económicas derivadas de la postpandemia, altos niveles de deuda e inflación global. Además, los gobiernos actuales operan en congresos más fragmentados y polarizados, con menos margen para impulsar reformas profundas.

Según concluyó, actualmente los ciudadanos latinoamericanos ya no votan únicamente por ideologías, sino por gobiernos capaces de ofrecer resultados concretos en economía, seguridad y calidad de vida.

En este panorama, México se mantiene como uno de los principales referentes políticos de la nueva izquierda latinoamericana, mientras que Perú, Brasil y Colombia podrían definir si la región continúa inclinándose hacia proyectos progresistas o inicia un nuevo giro conservador.

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