La secretaria de Trabajo de Estados Unidos, Lori Chavez-DeRemer, dejó el gabinete del presidente Donald Trump, informó la Casa Blanca este lunes 20 de abril.
El anuncio se produjo después de varias acusaciones de abuso de poder en el cargo, entre ellas haber tenido una relación con un subordinado y consumir alcohol en el trabajo.
Chavez-DeRemer es la tercera integrante del gabinete de Trump que deja el cargo después, de que el mandatario despidió a la cuestionada secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, en marzo pasado y apartó a la secretaria de Justicia Pam Bondi, a principios de este mes.
A diferencia de los casos de Noem y Bondi, la salida de Chavez-DeRemer fue dada a conocer por un asesor de la Casa Blanca y no por el Presidente.
“La secretaria de Trabajo, Lori Chavez-DeRemer, dejará el gobierno para asumir un puesto en el sector privado”, informó el director de comunicaciones de la Casa Blanca, Steven Cheung, en la red social X.
“Ha hecho un trabajo fenomenal en su función al proteger a los trabajadores estadounidenses, implementar prácticas laborales justas y ayudar a los estadounidenses a adquirir habilidades adicionales para mejorar sus vidas”, añadió.
Agregó que Keith Sonderling, actual subsecretario de Trabajo, asumirá como titular interino de la dependencia en su lugar. El medio NOTUS fue el primero en informar sobre la renuncia de Chavez-DeRemer.
La salida de Chavez-DeRamer se produce después de que comenzaron a circular informes en enero pasado de que estaba bajo una serie de investigaciones.
The New York Times publicó el miércoles pasado que el inspector general del Departamento de Trabajo estaba en el proceso de revisar material que mostraba que Chavez-DeRemer, sus principales asesores y familiares enviaban regularmente mensajes y solicitudes personales a miembros del personal.
El esposo y el padre de Chavez-DeRemer intercambiaron mensajes de texto con jóvenes empleadas, según el periódico.
La secretaria y su exjefe adjunto de despacho le indicaron a algunos miembros del personal que “prestaran atención” a su familia, contaron al Times personas al tanto de la investigación.
Esos mensajes fueron descubiertos durante una investigación más amplia sobre el liderazgo de Chavez-DeRemer, la cual comenzó después de que el New York Post informó en enero de una queja presentada ante el inspector general del Departamento de Trabajo en la que se acusaba a Chavez-DeRemer de mantener una relación con un subordinado.
También enfrentó acusaciones de consumo de alcohol en el trabajo y de que encargó a algunos de sus asesores la planeación de viajes oficiales por motivos principalmente personales.



