A principios de abril de 2026, el Comité de Especies en Peligro de Extinción de Estados Unidos, bajo la administración de Donald Trump, aprobó por unanimidad medidas para retirar las protecciones ambientales a diversas especies marinas en el Golfo de México, incluyendo peces y cetáceos, con el objetivo de permitir una mayor explotación de petróleo y gas en la zona.
El Comité conocido en EU como el ‘Escuadrón de Dios’ por su poder para decidir el destino de especies animales, marca un hecho inusual. Esta ha sido la primera reunión en 35 años desde 1991 y la cuarta reunión celebrada desde su creación en 1978.
La breve reunión se llevó a cabo en el Departamento de Interior en Washington y contó con siete integrantes, entre ellos los secretarios de Interior, Defensa y Agricultura.
Este equipo aprobó por unanimidad eliminar las restricciones que limitaban las actividades petroleras en zonas sensibles. Lo que marca una desregulación ambiental bajo la administración Trump, lo que no es algo inusual.
Pete Hegseth, secretario de Defensa, justificó la decisión como una “cuestión de seguridad nacional urgente”, y afirmó que las regulaciones ambientales anteriores frenaban la producción de hidrocarburos, especialmente en un contexto de tensiones energéticas globales.
“Esto no sólo se trata de los precios del gas. Se trata de nuestra capacidad para abastecer de energía a nuestras fuerzas armadas y proteger a nuestra nación”, añadió.
El gobierno del presidente, Donald Trump, ha sido marcado por una serie de directrices para priorizar la producción de energía sobre la conservación ambiental en el Golfo de México.
Argumentaron que las restricciones para proteger especies como ballenas, tortugas y peces en el Golfo de México limitaban la producción energética, asimismo, afirmaron que su eliminación permitirá incrementar los volúmenes de extracción.
Entre las especies que se verían afectadas destacan el rorcual (una especie de ballena), el pez sierra peine y diversas especies de tortugas marinas.
Esta decisión ha sido criticada por organizaciones ambientalistas por el riesgo para los ecosistemas marinos vulnerables.
Collin O’Mara, presidente de la National Wildlife Federation, indicó que “la extinción es un precio inaceptable a pagar”, advirtió que la medida pone en riesgo a la fauna marina e insistió que el desarrollo energético se puede combinar con la protección ambiental.




