Un assalto digno de una escena cinematográfica sacudió la mañana de este lunes una carretera estatal del sur de Italia, cuando un comando armado interceptó dos furgones blindados que circulaban entre las ciudades de Lecce y Brindisi, ante la mirada atónita de decenas de automovilistas.
De acuerdo con las primeras reconstrucciones, compartidas por la agencia EFE el ataque fue una “emboscada cuidadosamente planificada”. Los agresores bloquearon la vía tras embestir e incendiar una camioneta y un camión, con el objetivo de frenar la circulación y dificultar la llegada de las fuerzas de seguridad.
Posteriormente, utilizaron vehículos falsos de policía, equipados con luces azules intermitentes, para obligar a detener a los dos furgones blindados que avanzaban juntos, simulando un control oficial.
Una vez inmovilizados, varios integrantes del comando —vestidos de negro y armados con metralletas— abrieron fuego de manera masiva contra uno de los vehículos blindados, mientras colocaban explosivos en las puertas del segundo, que quedaron completamente destruidas tras la detonación. Hasta el momento, las autoridades no han confirmado si los asaltantes lograron sustraer el contenido de los furgones.
El violento asalto provocó la movilización inmediata de los Carabineros, lo que derivó en una persecución y un tiroteo cerca de la localidad de Squinzano. Según medios italianos, uno de los disparos atravesó el habitáculo de un coche patrulla, pasando del lado del conductor al del acompañante y rozando a los agentes. Además, un carabinero fuera de servicio que participó en la persecución fue embestido y sacado de la carretera por los atacantes.
Horas después, las fuerzas de seguridad lograron detener a dos presuntos integrantes de la banda, mientras continúa un amplio operativo para localizar al resto del grupo, que permanece prófugo. Las autoridades no descartan que al menos uno de los vehículos utilizados en el asalto haya sido robado previamente a la policía.
Las imágenes captadas por conductores atrapados en la zona muestran vehículos en llamas, uno de los furgones blindados completamente destruido y una densa columna de humo visible a varios kilómetros, reflejo de un ataque que sembró pánico en plena carretera del sur de Italia.



