El presidente Miguel Díaz-Canel aseguró este jueves 5 de febrero que Cuba está en movimiento para conseguir cooperación externa e implementando planes para satisfacer la demanda de energía tras la advertencia de Donald Trump de aplicar aranceles a los países que envíen petróleo a la isla.
También reiteró que está dispuesto a mantener un diálogo con Estados Unidos, pero sin poner en juego la base del modelo socialista.
“Estamos claros que hay preocupaciones en la población por todo lo que ha ido pasando por la intensa campaña mediática de calumnia, odio”, dijo Díaz-Canel a un grupo de medios nacionales ante los que compareció por dos horas.
Conversaciones con Estados Unidos, sólo como iguales
El mandatario reiteró que la isla está dispuesta a conversar con Estados Unidos más allá de los puntuales intercambios en materias como migración, drogas o medioambiente, pero dejó en claro que no está interesada en ofrecer un cambio de su modelo político socialista, la base de los ataques de Trump y su gabinete.
“¿Con qué condiciones? Sin presiones… en una posición de iguales y de respeto a nuestra soberanía, a nuestra independencia”, acotó.
La semana pasada, Trump amenazó con imponer sanciones a los productos de los países que envíen o vendan petróleo a Cuba, muy dependiente del crudo importado para echar a andar su economía --en crisis este último lustro--, en un nuevo capítulo de la asfixia a la isla tras el ataque a Venezuela a comienzos de enero y la captura de su presidente Nicolás Maduro.
La isla produce apenas el 40% del crudo que necesita y el resto lo obtiene de Venezuela, Rusia y México. El Producto Interno Bruto de la isla cayó en un 15% en los últimos años.
Venezuela ha sido un aliado político y económico de la isla desde hace más de dos décadas con acuerdos que llevaron a miles de profesionales —sobre todo médicos— al país sudamericano, que compensó las cuentas con la venta preferencial de combustible.
Tras el ataque a Caracas, Trump acusó a la isla de ser un Estado fallido y estar a punto del colapso y le exigió una negociación inmediata antes de que sea demasiado “tarde”.
Mientras tanto, los apagones que los cubanos sufrieron en los últimos tres años se agudizaron estas semanas –con cortes de hasta 10 horas por día— ocasionando toda clase de perjuicios a la vida cotidiana, desde el abastecimiento de agua hasta la cocción de alimentos.




