Este jueves 29 de enero, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden para imponer aranceles a todo país que suministre petróleo a Cuba, bajo el pretexto de “emergencia nacional”.
En un comunicado, la Casa Blanca indicó que dicha medida protege “la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos de las acciones y políticas malignas del régimen cubano”.
La Orden impone un nuevo sistema arancelario que permite a Estados Unidos imponer aranceles adicionales a las importaciones de cualquier país que, directa o indirectamente, suministre petróleo a Cuba.
El memorando autoriza al Secretario de Estado y al Secretario de Comercio a tomar todas las medidas necesarias, incluyendo la emisión de normas y directrices, para implementar el sistema arancelario y las medidas relacionadas según crea necesario.
En ese sentido, dice, el Presidente podrá modificar la Orden si Cuba o los países afectados adoptan medidas significativas para abordar la amenaza o para alinearse con los objetivos de seguridad nacional y política exterior de Estados Unidos.
“CONTRARRESTAR LA INFLUENCIA MALIGNA DE CUBA”
El documento establece que el Presidente “está abordando las depredaciones del régimen comunista cubano tomando medidas decisivas para exigirle cuentas por su apoyo a actores hostiles, el terrorismo y la inestabilidad regional que ponen en peligro la seguridad y la política exterior de Estados Unidos”.
Acusó que el régimen cubano “se alinea con numerosos países hostiles y actores malignos, albergando sus capacidades militares y de inteligencia. Por ejemplo, Cuba alberga la mayor instalación de inteligencia de señales de Rusia en el extranjero, dedicada al robo de información sensible de seguridad nacional de Estados Unidos”.
Y lamentó que “Cuba proporciona refugio a grupos terroristas transnacionales, como Hezbolá y Hamás, y apoya a adversarios en el hemisferio occidental, socavando las sanciones estadounidenses y la estabilidad regional”.
Así mismo, añadió, el gobierno cubano "persigue y tortura a sus oponentes políticos, niega la libertad de expresión y de prensa, se lucra corruptamente con la miseria del pueblo cubano e incita al caos difundiendo la ideología comunista en la región".
Destacó que “estas acciones constituyen una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos, que requiere una respuesta inmediata para proteger a los ciudadanos e intereses estadounidenses.
“PONIENDO A ESTADOS UNIDOS PRIMERO”
Destacó que el presidente Trump se ha enfrentado “constantemente a regímenes que amenazan la seguridad y los intereses de Estados Unidos, cumpliendo donde otros no han logrado exigir responsabilidades a sus adversarios”.
En esa línea, agrega, Trump “continúa los esfuerzos de su primer mandato para apoyar al pueblo cubano y exigir responsabilidades al régimen. En su primer mandato, el presidente Trump implementó una política enérgica hacia Cuba, revirtiendo el acuerdo unilateral de la administración Obama que flexibilizó las restricciones sin garantizar reformas significativas para el pueblo cubano”.
Recordó que en junio de 2025, “el presidente Trump implementó restricciones parciales de viaje a los ciudadanos de Cuba debido a su papel como Estado patrocinador del terrorismo, su falta de cooperación o intercambio de información policial suficiente con Estados Unidos, su histórica negativa a aceptar el regreso de sus ciudadanos deportables y su alta tasa de permanencia en el país tras el vencimiento de sus visas”.




