Autoridades de Estados Unidos arrestaron a Ryan Wedding, exsnowboarder olímpico canadiense, acusado de dirigir una de las organizaciones de narcotráfico más violentas y sofisticadas que operan entre México y Estados Unidos.
El canadiense es comparado con narcotraficantes de la talla de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán, exlíder del Cártel de Sinaloa, y con el colombiano Pablo Escobar.
De acuerdo con fuentes consultadas por NBC, Wedding, de 44 años, figuraba entre los 10 fugitivos más buscados por el Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) y era señalado como el líder de una red transnacional responsable de introducir alrededor de 60 toneladas métricas de cocaína al año en Los Ángeles mediante camiones semirremolque procedentes de México.
Previamente, el director del FBI, Kash Patel, había descrito a Wedding como una figura equiparable a los grandes capos del narcotráfico internacional. Patel comparó al exatleta, conocido por los alias ‘Enemigo público’, ‘El Jefe’ y ‘Gigante’, con Pablo Escobar y Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán, subrayando el alcance de su presunta organización y el nivel de violencia atribuido a sus operaciones.
En marzo, Wedding fue incluido en la lista de los 10 Fugitivos Más Buscados del FBI, y las autoridades ofrecían una recompensa de 15 millones de dólares por información que condujera a su captura o procesamiento.
Las fuerzas de seguridad anunciaron que ofrecerán más detalles sobre el arresto en una conferencia de prensa programada para este viernes.
El canadiense fue acusado en septiembre de 2024 de intento de asesinato y otros delitos vinculados al tráfico de drogas. En noviembre, un gran jurado federal presentó formalmente cargos que lo responsabilizan de la muerte de un testigo federal que debía declarar en su contra.
Según la acusación, el testigo fue asesinado a tiros en un restaurante después de que las autoridades sostuvieran que Wedding “puso precio” a su cabeza. Los fiscales afirman que el exdeportista utilizó un sitio web canadiense para localizar tanto al testigo como a su esposa, en una operación que evidenciaría tácticas avanzadas de vigilancia e intimidación.
Las autoridades acusan a Wedding de supervisar las operaciones de una empresa criminal, que no solo se dedicaba al tráfico masivo de cocaína, sino que también recurría a la violencia extrema para proteger sus intereses. Esto incluía el asesinato de testigos y el uso sistemático de amenazas, así como el lavado de las ganancias obtenidas del narcotráfico a través de diversas estructuras financieras.




