Estados Unidos concretó la tarde de este jueves 22 de enero su salida de la Organización Mundial de la Salud (OMS), culminando un proceso que había sido iniciado con una orden ejecutiva firmada por Donald Trump en su primer día de gestión, en enero de 2025.
Washington justificó su salida de la Organización acusando una presunta mala gestión de la pandemia de COVID-19 por parte de la OMS.
A la par, la ruptura se vive en medio de tensiones, pues Estados Unidos le debe más de 130 millones de dólares a la agencia global de salud, según el organismo. Además, los funcionarios del gobierno estadounidense reconocen que no han terminado de resolver algunos problemas, como la pérdida de acceso a datos de otros países que le podrían dar a Estados Unidos una advertencia temprana sobre una nueva pandemia.
La retirada perjudicará la respuesta global a nuevos brotes y obstaculizará la capacidad de científicos y empresas farmacéuticas estadounidenses para desarrollar vacunas y medicamentos contra nuevas amenazas, aseguró Lawrence Gostin, experto en derecho de salud pública de la Universidad de Georgetown.
“En mi opinión, es la decisión presidencial más desastrosa que haya visto”, afirmó.
Vale la pena recordar que Trump ya había anunciado una primera retirada en 2020, medida que fue revertida en 2021 por el expresidente estadounidense Joe Biden.
Sin embargo, en enero de 2025, el mandatario republicano retomó la iniciativa, la cual finalmente se hizo efectiva.
La OMS es la agencia de salud de las Naciones Unidas a la que pertenecen casi todos los países del mundo y es responsable de coordinar la respuesta a amenazas de salud globales, como brotes de viruela símica, ébola y polio. También brinda asistencia técnica a países más pobres; ayuda a distribuir vacunas, suministros y tratamientos escasos; y establece directrices para cientos de condiciones de salud, como la salud mental y el cáncer.
Con información de AP
