El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, nuevamente está dando de qué hablar, ahora por la expectativa que ha generado la creación de su llamado ‘Consejo de la Paz’.
El ‘Consejo de la Paz’, liderado por el presidente estadounidense Donald Trump, fue concebida originalmente como un grupo pequeño de líderes mundiales que supervisarían el plan de alto al fuego en Gaza. Pero las ambiciones del gobierno de Trump se han expandido hacia un concepto más extenso y Trump ha invitado a docenas de naciones e insinuado que dicha agrupación pronto mediará en conflictos globales —como un pseudoconsejo de Seguridad de Naciones Unidas—.
Se esperan más detalles el jueves 22 de enero, cuando Trump participe en un anuncio sobre ‘Consejo de la Paz’, en la reunión del Foro Económico Mundial en Davos, Suiza. Antes de la cumbre en Davos, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, dijo el miércoles que había aceptado unirse a este consejo, a pesar de sus críticas previas al comité del consejo que supervisa el alto al fuego en Gaza.
Los estatutos del consejo aún no se han hecho públicos, pero un borrador obtenido por The Associated Press indica que gran parte del poder estará en manos de Trump. Una contribución de mil millones de dólares asegura la membresía permanente, según el borrador.
Esto es lo que hay que saber:
El gobierno de Trump ahora parece visualizar que el ‘Consejo de la Paz’ tenga un alcance mucho más amplio y más allá de Gaza.
En cartas enviadas el viernes a varios líderes mundiales para invitarlos, Trump dijo que esta “adoptará un enfoque nuevo y audaz para resolver conflictos globales”, lo que indica que podría actuar como rival del Consejo de Seguridad de la ONU —el órgano más poderoso de la organización mundial, creado tras la Segunda Guerra Mundial—.
Un borrador de los estatutos del ‘Consejo’ —obtenido de un diplomático europeo y cuyo contenido fue confirmado por un funcionario estadounidense el lunes— utiliza un lenguaje ambicioso para describir sus aspiraciones.
Enfatiza “la necesidad de un organismo internacional de consolidación de la paz más ágil y eficaz” y afirma que una “paz duradera” requiere “la valentía de alejarse de modelos e instituciones que han fracasado con demasiada frecuencia”. Añade el objetivo de “asegurar la paz en lugares donde ha resultado elusiva durante demasiado tiempo”.
Según los estatutos, el presidente de dicho consejo —que Trump dice que será él— tiene la facultad de invitar a los Estados miembros, resolver cualquier empate en una votación, decidir la frecuencia de las reuniones y crear o disolver entidades subsidiarias.
Los gastos del ‘Consejo de la Paz’ se financiarán con las contribuciones de los Estados miembros, que cumplen mandatos de tres años. Los miembros que aporten “más de mil millones de dólares estadounidenses en efectivo” durante su primer año podrán tener un puesto permanente en la junta, dice el borrador.
El borrador se encuentra en constante revisión, no está finalizado y podría sufrir cambios significativos, según el funcionario estadounidense, quien no estaba autorizado a hacer comentarios públicos y habló bajo condición de anonimato.
¿LOS INVITADOS? PAÍSES DE TODO EL MUNDO
Hasta el momento, Israel, Emiratos Árabes Unidos, Marruecos, Vietnam, Kazajistán, Hungría, Argentina y Bielorrusia han aceptado participar.
El anuncio del miércoles de Netanyahu marcó un cambio respecto a su postura anterior. Su oficina había afirmado que la composición del comité ejecutivo de Gaza —que incluye a Turquía, su rival regional clave— era “contraria a su política”, sin aclarar sus objeciones.
Trump también envió cartas de invitación a Santiago Peña, presidente paraguayo; Mark Carney, primer ministro canadiense; Abdul Fatah el-Sissi, presidente de Egipto; y a Recep Tayyip Erdogan, el presidente turco. Además, Rusia, India, Eslovenia, Tailandia y la Comisión Europea han dicho que recibieron invitaciones.
El Kremlin “estudia los detalles” ahora y buscará claridad sobre “todos los matices” en comunicaciones con Estados Unidos, declaró Dmitry Peskovel, portavoz del Kremlin. Trump confirmó el lunes por la noche que Vladímir Putin, el presidente ruso, fue invitado.
No estaba claro por el momento cuántos o cuáles otros líderes recibirían invitaciones.
Algunos aliados de Estados Unidos ya han declinado, como Francia, que mantiene un desacuerdo con el gobierno de Trump por su deseo de anexar Groenlandia —un territorio autónomo de Dinamarca, que es aliado de la OTAN—,.
“Sí a implementar el plan de paz presentado por el presidente de Estados Unidos, que apoyamos incondicionalmente, pero no a la creación de una organización como la que se ha presentado, que reemplazaría a Naciones Unidas”, dijo el martes Jean-Noël Barrot, el ministro de Asuntos Exteriores francés.
Cuando se le informó el lunes por la noche que era improbable que Emmanuel Macron —el presidente francés— se uniera, Trump respondió: “Bueno, nadie lo quiere porque dejará el cargo muy pronto”.
“Le pondré un arancel del 200% a sus vinos y champanes y se unirá” , dijo Trump a los periodistas. “Pero no tiene que unirse”.




