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Rusia condena la captura del buque petrolero Marinera por EU; pide respeto al Derecho Marítimo Internacional

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Rusia.Hizo un llamado para respetar el derecho Marítimo Internacional
(Captura de pantalla)

La Cancillería de Rusia emitió una dura protesta oficial contra la captura del buque petrolero Marinera por parte de fuerzas estadounidenses en el Atlántico Norte el pasado 7 de enero, calificando la acción de violación del Derecho Marítimo Internacional y una amenaza para la libertad de navegación en alta mar.

En un comunicado, el ministerio de Relaciones Exteriores ruso expresó “seria preocupación” por el hecho de que militares de Estados Unidos abordaran y detuvieran un buque civil registrado temporalmente bajo bandera rusa desde el 24 de diciembre de 2025 que navegaba en aguas internacionales con rumbo a un puerto de ese país.

Según Moscú, Washington tenía información confiable sobre la procedencia rusa y el carácter pacífico de la embarcación, por lo que no existían motivos suficientes para justificar el uso de la fuerza en alta mar.


El gobierno ruso sostuvo que, de acuerdo con la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 1982, ningún Estado puede emplear fuerza contra naves debidamente registradas bajo otro país, salvo en casos excepcionales como la piratería o la trata de seres humanos circunstancias que, a su juicio, no aplican en este caso.

Además, la Cancillería rusa insistió en que Estados Unidos no obtuvo consentimiento previo para abordar o inspeccionar el Marinera y que, de hecho, Moscú había presentado repetidas protestas formales a Washington para que cesaran las acciones de persecución del buque por parte de la Guardia Costera estadounidense en semanas anteriores.

Rusia también cuestionó las amenazas de enjuiciamiento que se han dirigido contra la tripulación del buque, compuesta por ciudadanos de diversos países, y exigió que los miembros de la tripulación reciban trato humano y digno y sean repatriados con prontitud.


El gobierno ruso consideró inaceptable el uso de su propia legislación sancionadora como justificación para el incidente y calificó de “cínicas” las afirmaciones de funcionarios estadounidenses que vinculan la operación con intereses estratégicos sobre recursos naturales de Venezuela.

Moscú advirtió que este tipo de acciones podría escalar las tensiones militares y políticas no solo entre Rusia y Estados Unidos, sino también en la región euroatlántica, al “bajar el umbral del uso de la fuerza contra el transporte marítimo pacífico”.

La Cancillería llamó a Washington a restablecer el cumplimiento de las normas fundamentales del Derecho Marítimo Internacional y detener cualquier acción similar contra buques que realizan actividades legales en alta mar.

El incidente ocurre en un contexto de crecientes tensiones geopolíticas, marcado por la intensificación de las medidas estadounidenses para interceptar y sancionar embarcaciones vinculadas al comercio de petróleo sancionado de Venezuela, lo que ha desencadenado una respuesta crítica de varios gobiernos, entre ellos el ruso.

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