El gobierno de Donald Trump comenzó con la instalación de un “muro flotante”, edificado con boyas sobre más de 800 kilómetros de longitud en el cauce del río Bravo en la frontera entre México y Estados Unidos.
Lo anterior, para evitar el paso ilegal de migrantes e inhibir el tráfico de drogas hacia territorio estadounidense.
Dicha obra fue dada a conocer por la secretaria de Seguridad Nacional de EU, Kristi Noem, desde la frontera de Brownsville, Texas, con Matamoros, Tamaulipas.
“Estas barreras (flotantes en el río Bravo) son financiadas con fondos contenidos en el gran y hermoso Proyecto de Ley (del presidente Trump) y serán tan largas que podrían cubrir la distancia entre la capital de Washington, DC, y la ciudad de Nashville en Tennessee (644 millas)”, dijo Noem en conferencia de prensa.
Destacó que “más de 130 millas de estas barreras ( cerca de 209 kilómetros) ya fueron asignadas bajo contrato y estarán listas para ser desplegadas empezando el día de hoy. Estas barreras consisten en boyas flotantes (de entre 1.2 y 1.4 metros) en diámetro”.
El nuevo diseño es más grande y consiste en un tubo cilíndrico, con el mismo color anaranjado, su forma complica el que pueda ser trepado y pasarle por debajo.
El primer prototipo de muro flotante fue instalado en 2023 por el gobierno de Texas, desatando un conflicto diplomático con el gobierno del expresidente Andrés Manuel López Obrador, quien lo consideró como una violación al Tratado de Aguas de 1944 entre México y Estados Unidos.




