Con la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro y el nombramiento de Delcy Rodríguez como presidenta interina, la figura de Diosdado Cabello volvió a colocarse en el centro del poder en Venezuela.
Ministro del Interior, Justicia y Paz, militar de formación y operador político clave del chavismo desde sus orígenes, Cabello encabeza hoy los principales resortes de seguridad e inteligencia del Estado, en medio de una crisis sin precedentes.
Cabello estuvo presente en la ceremonia en la que Rodríguez asumió la Presidencia, apenas un día después de la operación estadounidense que derivó en la detención de Maduro. Desde entonces, su papel ha cobrado mayor relevancia tanto dentro como fuera del país, particularmente por las acusaciones que enfrenta en Estados Unidos y la recompensa millonaria ofrecida por su captura.
En enero de 2025, el gobierno estadounidense elevó de 15 a 25 millones de dólares la recompensa por información que conduzca a su arresto. Washington acusa al funcionario venezolano de formar parte de una “conspiración narcoterrorista corrupta y violenta entre el Cártel de los Soles”.
De acuerdo con el Departamento de Estado, “Cabello Rondón coordinó con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) para impulsar la conspiración narcoterrorista con el fin de transportar y distribuir grandes cargamentos de cocaína; beneficiarse de la provisión de seguridad fuertemente armada para proteger los cargamentos de cocaína e incitar a otros a participar en ella”.
Las autoridades estadounidenses también señalan que ayudó a vender cocaína previamente incautada, interferir en investigaciones de narcotráfico y suministrar armamento militar a las FARC. “Ayudo a proporcionar a las FARC armas de uso militar, como ametralladoras, municiones, lanzacohetes y equipo explosivo”, indicó el gobierno de EU. En marzo de 2020 fue acusado formalmente en el Distrito Sur de Nueva York por cargos de narcoterrorismo, tráfico de cocaína y delitos relacionados con armas de fuego.
Del cuartel al núcleo del poder
Nacido el 15 de abril de 1963 en El Furrial, estado Monagas, Diosdado Cabello se formó en la Academia Militar de Venezuela, donde obtuvo el título en Ciencias y Artes Militares. Posteriormente estudió Ingeniería de Sistemas en el Instituto Universitario Politécnico de la Fuerza Armada Nacional y cursó un posgrado en Gerencia de Proyectos de Ingeniería en la Universidad Católica Andrés Bello.
Su vínculo con Hugo Chávez se consolidó en 1992, cuando participó como teniente en los intentos de golpe de Estado contra el entonces presidente Carlos Andrés Pérez. A diferencia de Chávez, no fue encarcelado y solicitó poco después su pase a la reserva, lo que le permitió integrarse de lleno al núcleo fundador del chavismo.
Con la llegada de Chávez al poder, Cabello inició un rápido ascenso. En 1999 fue designado director de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones, un puesto estratégico para el control del espectro mediático. Posteriormente ocupó ministerios clave y fue vicepresidente de la República. Durante el golpe de abril de 2002, asumió brevemente como presidente provisional, lo que reforzó su imagen como garante de la continuidad del proyecto bolivariano.
Aunque perdió la gubernatura de Miranda en 2008 frente a Henrique Capriles, su influencia no disminuyó. En 2012 asumió la presidencia de la Asamblea Nacional y, tras la muerte de Chávez en 2013, se consolidó como el principal respaldo interno de Nicolás Maduro, además de ocupar la vicepresidencia primera del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).
El control de la seguridad y el aparato represivo
En agosto de 2024, en medio de la crisis política postelectoral, fue nombrado ministro del Interior, Justicia y Paz, un movimiento interpretado como un intento de reforzar el control interno del régimen. Desde ese cargo supervisa los organismos de inteligencia, las fuerzas policiales y el sistema penitenciario.
En marzo de 2025, la Misión de la ONU afirmó que Cabello dirige “el centro del aparato represor del Estado”. Tras la captura de Maduro, el funcionario apareció en una transmisión pública para llamar a la calma: “Que nadie caiga en el desespero”. “Estamos desplegados. Llamamos a la calma”.
A más de tres décadas del nacimiento del chavismo, Diosdado Cabello se mantiene como el poder que no depende de cargos formales ni de popularidad electoral. Su capacidad para cohesionar a las fuerzas armadas y controlar las instituciones lo convierte en una figura decisiva en el futuro inmediato de Venezuela, ya sea en un escenario de transición o de continuidad del régimen.



