La presidenta Claudia Sheinbaum se burló de las obras hechas y otras que quedaron inconclusas de los expresidentes Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón, este miércoles 20 de mayo, asegurando que no hay una obra que recordar de los sexenios pasados.
“¿Qué obra recuerdan así trascendente, impresionante, única del periodo de Calderón?: media barda de una refinería, la estela de corrupción, la ‘suavicrema’, ¿qué más? ¿De Peña qué obra recordamos? Bueno, hizo como 10 kilómetros del Tren de Toluca a Ciudad de México", expresó.
En contraste, los comparó con el sexenio del expresidente Andrés Manuel López Obrador, aseguró que se construyeron obras emblemáticas como: el Tren Maya, Interoceánico, Refinería de Dos Bocas, el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, el Aeropuerto de Tulum y Mexicana de Aviación.
En este contexto, en Nación321, recordamos las obras más representativas que han tenido los sexenios pasados, desde Vicente Fox hasta Andrés Manuel López Obrador.
Cada sexenio en México ha buscado dejar una obra insignia o un proyecto capaz de representar el legado presidencial. Algunos fueron presentados como símbolos de modernidad y desarrollo; otros terminaron convertidos en ejemplos de sobrecostos, corrupción, abandono o promesas incumplidas.
VICENTE FOX: GOTERAS Y DIGITALIZACIÓN ESCOLAR
Su administración apostó por proyectos tecnológicos y de infraestructura que pretendían simbolizar la modernización del país.
Uno de los programas más polémicos fue Enciclomedia, una estrategia educativa que buscaba digitalizar las aulas mediante computadoras, proyectores y pizarrones interactivos. Aunque el proyecto fue presentado como una revolución educativa, auditorías posteriores detectaron irregularidades, escuelas sin electricidad ni internet y miles de equipos que nunca operaron correctamente.
Otro de los proyectos emblemáticos fue la Biblioteca Vasconcelos, inaugurada en 2006 como el “palacio de la lectura”. Sin embargo, poco después de abrir sus puertas tuvo que cerrar por fallas estructurales, filtraciones de agua y problemas de construcción que obligaron a invertir millones adicionales en reparaciones.
El sexenio foxista también quedó marcado por el intento fallido de construir el Aeropuerto de Texcoco, cancelado tras las protestas sociales en San Salvador Atenco. Aun así, la administración logró concretar el Puente Baluarte, considerado en su momento uno de los más altos del mundo, aunque con costos superiores a los inicialmente previstos.
FELIPE CALDERÓN: MONUMENTOS Y CÁRCELES EN MEDIO DE LA GUERRA CONTRA EL NARCO
La administración de Felipe Calderón estuvo marcada por la llamada guerra contra el narcotráfico, pero también por obras que generaron críticas por sus sobrecostos y resultados.
La Estela de Luz se convirtió en el símbolo más representativo del sexenio. El monumento, construido para conmemorar el Bicentenario de la Independencia, acumuló retrasos y multiplicó varias veces su presupuesto original hasta superar los mil 500 millones de pesos. Para muchos mexicanos terminó representando el despilfarro gubernamental.
Otro de los proyectos más cuestionados fue la Refinería Bicentenario en Hidalgo. Anunciada como una obra estratégica para fortalecer la producción energética del país, terminó reducida a una barda perimetral y obras preliminares tras la cancelación del proyecto, pese a que ya se habían invertido miles de millones de pesos.
Durante esos años también se inauguró el CEFERESO 11 de Sonora, considerado uno de los penales más grandes y costosos del país, cuya operación bajo esquemas privados ha sido señalada por representar gastos millonarios para el erario.
ENRIQUE PEÑA NIETO: MEGAPROYECTOS, REFORMAS Y OBRAS INCONCLUSAS
Con el regreso del PRI a la Presidencia, Enrique Peña Nieto impulsó reformas estructurales y grandes proyectos de infraestructura que buscaban mostrar una imagen de modernización.
El proyecto más ambicioso fue el Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), construido en Texcoco. La obra fue presentada como una de las terminales aéreas más importantes del mundo y concentró inversiones multimillonarias.
Sin embargo, ante la llegada de López Obrador al poder provocó su cancelación, lo que abrió un intenso debate político y económico sobre el costo de abandonar el proyecto.
El Tren Interurbano México-Toluca, posteriormente llamado ‘El Insurgente’, también se convirtió en ejemplo de retrasos y sobrecostos. Aunque fue anunciado como una solución de movilidad moderna para el Valle de México, no pudo concluirse durante el sexenio peñista y terminó costando mucho más de lo presupuestado originalmente.
Otro episodio que marcó la administración fue el Paso Exprés de Cuernavaca. La obra fue inaugurada en 2017 como una de las autopistas más modernas del país, pero meses después un socavón provocó la muerte de dos personas y desató cuestionamientos sobre la calidad de la construcción.
En materia educativa, el gobierno peñista impulsó programas de inclusión digital mediante la entrega de tabletas electrónicas y televisores por el apagón analógico. Aunque fueron presentados como medidas para reducir la brecha tecnológica, auditorías revelaron problemas de conectividad, falta de transparencia y señalamientos por posible uso electoral.
ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR: LA ERA DE LAS MEGAOBRAS DE LA 4T
El gobierno de Andrés Manuel López Obrador apostó por megaproyectos de infraestructura como parte central de la llamada Cuarta Transformación.
El Tren Maya se convirtió en la obra insignia de su administración. El proyecto ferroviario, que recorre el sureste del país, fue promovido como un motor turístico y económico para la región.
Sin embargo, también provocó críticas de ambientalistas y comunidades por la tala de árboles, afectaciones ecológicas y el incremento de costos.
Otra obra emblemática fue la Refinería Olmeca en Dos Bocas, Tabasco, impulsada para alcanzar la autosuficiencia energética. El proyecto superó ampliamente el presupuesto inicial y enfrentó cuestionamientos por retrasos y viabilidad financiera, aunque finalmente comenzó operaciones formales en 2024.
El Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) nació tras la cancelación del NAIM. Construido en la base militar de Santa Lucía, el aeropuerto fue defendido por el gobierno como una alternativa más económica y libre de corrupción.
Aunque ha recibido reconocimientos arquitectónicos, sus críticos han señalado problemas de conectividad y menor flujo de pasajeros frente a las expectativas iniciales.
El sexenio obradorista también estuvo marcado por el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec y por la expansión de programas sociales como la pensión universal para adultos mayores y Jóvenes Construyendo el Futuro, que redefinieron la política social federal.




