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Sheinbaum opina sobre el caso Marx Arriaga y advierte: “no hay que subirse a un ladrillo”

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Claudia Sheinbaum.Subrayó que nadie es dueño del movimiento ni del modelo de la Nueva Escuela Mexicana, y que los cargos públicos no son patrimonio personal

Al referirse al tercer día de atrincheramiento de Marx Arriaga en su antigua oficina de la Secretaría de Educación Pública, la presidenta Claudia Sheinbaum lanzó una advertencia directa contra las posturas personalistas dentro del movimiento de transformación y rechazó que exista una ruptura interna, al tiempo que llamó a no perder el piso: “lo importante es no perder la cercanía con el pueblo, nunca subirse a un ladrillo y marearse”.

Durante su conferencia de prensa mañanera, Sheinbaum sostuvo que el movimiento que encabeza es amplio y democrático, donde la crítica y el debate son válidos, pero advirtió que el problema comienza cuando las diferencias se trasladan a un terreno personal, en el que se acusa de traición o se pretende asumir la propiedad de espacios, proyectos o modelos.


La mandataria reconoció el papel de Arriaga en la elaboración de los libros de texto y afirmó que realizó “un papel extraordinario” durante su paso por la SEP; sin embargo, subrayó que nadie es dueño del movimiento ni del modelo de la Nueva Escuela Mexicana, y que los cargos públicos no son patrimonio personal.

Sheinbaum explicó que el fondo de la decisión fue la necesidad de permitir que los libros de texto puedan enriquecerse y avanzar, al señalar que no es viable negarse a cualquier modificación. En ese sentido, evitó entrar en un debate directo sobre quién dio o no instrucciones específicas, y centró su postura en el carácter colectivo del proyecto educativo.

En su mensaje, la presidenta también rechazó la narrativa de traiciones dentro de la Cuarta Transformación y sostuvo que no hay fisuras ni desunión, sino diversidad de opiniones dentro de un mismo proyecto de nación. Afirmó que nadie está traicionando al movimiento ni al expresidente Andrés Manuel López Obrador, y que esa no es la discusión de fondo.

Finalmente, Sheinbaum subrayó que todas y todos tienen un espacio para seguir contribuyendo al movimiento, ya sea desde un cargo público o desde el trabajo de base, y llamó a no repetir prácticas de antiguas izquierdas marcadas por disputas internas, al insistir en que la transformación continúa y no se detiene por una sola persona.

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