Con la revisión del Tratado de Libre Comercio entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), los gobiernos de Norteamérica replantearán sus necesidades comerciales con la intención de afinar sus objetivos y plasmarlos en papel, en el acuerdo trilateral.
En este marco, uno de los puntos que recientemente abordaron México y Estados Unidos es el de un Plan de Acción Bilateral sobre Minerales Críticos (también nombrados ‘tierras raras’) con el objetivo de reducir vulnerabilidades en las cadenas de suministro y fortalecer la seguridad económica de la región.
El acuerdo entre los gobiernos de Claudia Sheinbaum Pardo y Donald Trump fue presentado el fin de semana por el representante comercial de la Casa Blanca, Jamieson Greer, tras una reunión con el secretario de Economía de México, Marcelo Ebrard.
Al respecto, en Nación321 hacemos una revisión de qué son estos materiales, para qué sirven y qué interés particular tiene nuestro vecino del norte sobre este sector minero en nuestro país.
¿QUÉ SON LAS ‘TIERRAS RARAS’?
Pero, antes, definamos qué son las tierras raras: en realidad son un conglomerado de 17 elementos químicos metálicos, agrupados en los lantánidos (lantano, cerio, praseodimio, neodimio, prometio, samario, europio, gadolinio, terbio, disprosio, holmio, erbio, tulio, iterbio y lutecio), junto al escandio y el itrio.
Y aunque popularmente no son tan conocidos, o mejor dicho, no son nada conocidos, en los últimos 60 años se han vuelto cada vez más relevantes en la industria tecnológica.

¡Ojo!, aunque fueron nombradas vulgarmente como ‘tierras raras’, en realidad no son tierras. En el siglo XVIII y XIX, la existencia de una amplia variedad de elementos químicos (como estos 17 mencionados) sólo se conocía a través de sus óxidos, también nombrados tierras.
Por lo anterior, ya no pudieron sacudirse de la etiqueta de “tierras raras”. Su origen, además, tiene que ver con los complejos procesos industriales que se han realizado en laboratorios para aislar estos elementos hallados en abundancia en la corteza terrestre (aunque antes se pensaba que eran escasos en el planeta).
Aunque son relativamente abundantes, los elementos contenidos en las ‘tierras raras’ no suelen aparecer en altas concentraciones en la naturaleza, ello implica que el proceso común de minería sea ineficiente, ya que se requiere de un proceso más especializado para poder extraer una cantidad relativamente pequeña de elementos.
¿QUÉ UTILIDAD TIENEN LAS TIERRAS RARAS?
Una vez que aclaramos qué son, es importante entender el valor de este tipo de materiales, ya que son indispensables para muchos componentes presentes en todo tipo de tecnologías (desde nuestros celulares hasta los aerogeneradores), es decir, tenemos contacto con ellos todos los días.
Las tierras raras son la base del desarrollo de una gran cantidad de tecnologías de las que “dependemos en la vida cotidiana”, pues son componentes de imanes permanentes infinitamente pequeños, asimismo permiten el color de las pantallas de nuestros celulares o los hacen zumbar con las llamadas, mantienen las turbinas eólicas girando, los vehículos eléctricos haciendo zoom e infinidad de diversas tecnologías de punta y, sobre todo, armamento.

Solo para que te des una idea, te contamos en qué tipo de objetos se encuentran y, aunque no son conocidos, en realidad estos elementos químicos forman parte de nuestro día a día:
Aerogeneradores. Las turbinas eólicas contienen imanes de neodimio-hierro-boro, formados, entre otros elementos, por tierras raras como el neodimio, el praseodimio y el disprosio. Estos imanes tienen “propiedades magnéticas superiores”, por lo que los aerogeneradores son mucho más eficientes a la hora de producir energía limpia.
Paneles fotovoltaicos. Aunque no son esenciales, varias tierras raras permiten mejorar la eficiencia del silicio en las células fotovoltaicas (que convierten la luz solar en electricidad). Esto permite, por ejemplo, hacer paneles solares más finos y flexibles.
Vehículos eléctricos. Los motores de los vehículos eléctricos también utilizan imanes basados en neodimio, aunque son más compactos y ligeros. Se les suele añadir también disprosio para mejorar su estabilidad térmica.
Baterías. Las tierras se utilizan en todo tipo de baterías, desde las que usan nuestros celulares hasta las que forman parte de los grandes sistemas de almacenamiento energético. Entre otras cosas, el lantano, el cerio y el praseodimio suelen usarse como estabilizante de las baterías.
Iluminación eficiente. Las ‘tierras raras’ también tienen un papel importante en algunas tecnologías de iluminación que conocemos como de bajo consumo, como los diodos emisores de luz (LED, por sus siglas en inglés) y las lámparas fluorescentes compactas (LFC). Elementos como el itrio, el europio y el terbio se usan para crear la luz blanca.

Convertidores catalíticos. El cerio es esencial para esta tecnología que permite reducir las emisiones en el refinado de combustibles fósiles y en los motores de combustión (sí, el auto, combi, micro y hasta el Uber que usamos diariamente), así como producir combustibles limpios de forma más eficiente.
¿CUÁL ES INTERÉS COMERCIAL DE EU?
Como vimos previamente, estos materiales son de gran ayuda para el desarrollo de equipamiento tecnológico y bélico.
Respecto de la relación con Estados Unidos es importante aclarar que estas ‘tierras raras’, también llamadas “minerales críticos”, son elementos vitales para la economía y la seguridad nacional, pero cuya cadena de suministro es vulnerable a interrupciones.
Al ahondar en el tema, resulta imprescindible aclarar que no todos los países tienen en sus listados los mismos elementos químicos que consideren como “minerales críticos”, ya que este nombramiento depende de la cantidad de materia prima de la que dispongan pero, sobre todo, de la materia prima que requieran para industrias puntuales.
Por todo ello, resulta entendible que Estados Unidos requiera de estos minerales para seguir con la fabricación de armamento y tecnología.
El punto medular en la mesa es saber que China posee -con mucho- las reservas más nutridas del planeta (más del 60% global, según estimaciones mundiales), sin embargo, al tener una ríspida relación comercial con Estados Unidos, nuestro principal socio comercial se ve necesitado de voltear a ver otros proveedores de ‘tierras raras’... y México es su gran opción.
Las conversaciones previas sobre la revisión del T-MEC siguen en curso y, aunque por ahora el gobierno mexicano no ha dado mayor información sobre lo que incluiría la negociación de estos materiales, sí sabemos que se alista el intercambio de información geológica y cartográfica para dar mayor transparencia al mercado.
También han adelantado la discusión inicial sobre minerales críticos específicos —como litio, cobalto, níquel, cobre, grafito, ‘tierras raras’, aluminio, manganeso y silicio—, considerados esenciales para sectores como la fabricación de baterías, energías renovables y tecnología electrónica en el mercado norteamericano.
Fuentes: Ciencia UNAM, Grupo AIDA y BBVA




