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A 7 años de Tlahuelilpan, el huachicol sigue siendo un problema para la 4T

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Huachicol.A pesar de la ligera reducción en las tomas clandestinas de combustible en el país, el problema sigue siendo significativo
(Especial Nación321)

Este 18 de enero se cumplieron siete años de la explosión de una toma clandestina de Petróleos Mexicanos (Pemex) en Tlahuelilpan, Hidalgo, que dejó 137 fallecidos y decenas de heridos. El hecho no fue menor, pues dio un nuevo rumbo al combate del robo de combustible por parte del gobierno de la Cuarta Transformación.

El expresidente Andrés Manuel López Obrador consideró que este incidente fue uno de los episodios más dolorosos de su administración, pues ocurrió al inició de su gobierno y de su estrategia para combatir el huachicol.

Sin embargo, el robo de combustible en el país continúa al alza, pese a que la actual mandataria, Claudia Sheinbaum, ha endurecido las acciones para erradicar este delito.


Y eso no es todo, a siete años de la tragedia de Tlahuelilpan, Hidalgo se ha mantenido liderando la lista de los estados con más tomas clandestinas, tanto en el último año de López Obrador, como el primero de la morenista.

“El robo de combustibles en México no ha desaparecido. Lo que muestran los datos es sólo una reconfiguración territorial del delito, no una solución estructural”, dijo en entrevista para Nación321, Ernesto López Portillo, coordinador del Programa de Seguridad de la Universidad Iberoamericana.

ESTADOS CON MÁS TOMAS CLANDESTINAS

De acuerdo con información de Pemex, vía solicitud de información, en Hidalgo se reportaron 2 mil 21 tomas clandestinas de enero a septiembre de 2025. En la lista le sigue Jalisco, con mil 327 piquetes a los ductos para la extracción de petrolíferos.


Finalmente, en tercer lugar se encuentra Guanajuato, con 667, y en cuarto sitio está Puebla, con 639 tomas ilegales.

En mismo periodo de 2024, también Hidalgo encabezó la lista de entidades más afectadas, con mil 918 tomas clandestinas, equivalentes al 21% del total nacional; Jalisco ocupó el segundo lugar con mil 465 tomas, mientras que Tamaulipas y Puebla se ubicaron en tercer y cuarto lugar, con 990 y 786 casos, respectivamente.

Al respecto, el especialista de la Ibero explicó que es clara la presencia de focos rojos regionales en cuanto al robo de combustible e Hidalgo es el caso más evidente, pues la incidencia se concentra en municipios específicos, que coinciden con infraestructura estratégica de transporte y distribución de gasolinas.

Una toma clandestina explotó el 18 de enero mientras pobladores de Tlahuelilpan extraían combustible
Explosión en Hidalgo. Una toma clandestina explotó el 18 de enero mientras pobladores de Tlahuelilpan extraían combustible (Nación321/Cuartoscuro)

Agregó que la entidad “concentra más de una cuarta parte de todas las tomas clandestinas del país y, además, presenta un ligero crecimiento, a pesar de la baja nacional".

Pero eso no es todo, pues advierte, la criminalidad está buscando otras rutas, lo que ha derivado en que este delito reporte incrementos en estados como Querétaro, Guanajuato, Tabasco y Chihuahua, que son “nuevos corredores logísticos”, señaló.

Y CON LA 4T... ¿BAJÓ EL ROBO DE COMBUSTIBLE?

“Cuando triunfe nuestro movimiento no va a haber huachicol: ni abajo, ni arriba; nadie va a tener necesidad de robar; nadie va a ordeñar ductos porque van a tener trabajo, buenos salarios”, así lo prometió Andrés Manuel López Obrador el 6 de abril de 2018, cuando todavía era candidato a la presidencia de México.

Si bien, los primeros dos años del gobierno de AMLO la estrategia contra el huachicol dio resultados significativos, a la fecha las cifras oficiales no mienten: no es un delito que se haya erradicado, como lo dijo el tabasqueño.

Las cifras de Pemex muestran que, a nivel nacional, de enero a septiembre de 2025; es decir, en los primeros meses del gobierno de Sheinbaum, se contabilizaron 7 mil 08 tomas clandestinas para el robo de combustibles, mientras que en el mismo periodo de 2024, en el último año de AMLO, se registraron 8 mil 038, lo que representa una ligera caída de 12.81%.

Además, hay que tomar en cuenta que la forma de ‘huachicolear’ ha cambiado.

En noviembre pasado, Sheinbaum salió al paso luego de que Petróleos Mexicanos reconociera riesgos ante la Comisión de Valores de Estados Unidos (SEC), por la extracción y comercio ilegal de hidrocarburos. Al respecto, la mandataria reconoció que aunque aún hay robo de combustible en el país, este ha disminuido y se ha diversificado mediante “el huachicol fiscal”.

Se trata de la importación (y posterior venta) de combustibles evitando pagar los impuestos correspondientes por medio de documentación falsificada: se hace pasar al combustible como otro producto, por ejemplo, aditivos para lubricantes.

En ese contexto, Ernesto López Portillo señaló que el número de tomas clandestinas no se han reducido de manera importante, lo que expone que el delito sigue siendo considerable.

Agregó que “es cierto que a nivel nacional las tomas clandestinas en ductos de hidrocarburos bajaron alrededor de 13%, pero ese dato, aislado, puede ser engañoso. Cuando uno observa la frecuencia, seguimos hablando de una toma ilegal cada hora, lo cual nos dice que el problema sigue siendo sistémico”, explicó.

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huachicol

Por su parte, Miriam Grunstein, investigadora y catedrática de la División de Estudios Jurídicos del Centro de Investigación y Docencia Económicas, A.C. (CIDE), señaló que “la proliferación de estas tomas, incluso con mayores volúmenes de combustible recuperado, demuestran que el combate al huachicol sigue siendo insuficiente y peligroso para el país”.

Asimismo, señala que la administración de López Obrador sí logró reducir el huachicol en México, al menos en cuanto al aumento de las tomas clandestinas a nivel nacional en comparación con sus antecesores.

LA ESTRATEGIA DEL GOBIERNO PARA COMBATIR EL HUACHICOL... ¿FUNCIONA?

La estrategia de la “lucha contra el huachicol”, implementada por el expresidente Andrés Manuel López Obrador, consistió en 2019, principalmente, en cerrar por algunos días los ductos de hidrocarburo, con el fin de desincentivar la actividad de los llamados ‘huachicoleros’.

Esa estrategia duró poco y a la fecha se ha apostado más por labores de inteligencia e investigación, así como coordinación entre todos los niveles de gobierno, para dar tanto con tomas clandestinas, como con los grupos dedicados a este delito, pero según analistas, esos no son los únicos puntos a atender.

Por ejemplo, el especialista de la Ibero mencionó que el plan del gobierno federal no ha dado los resultados esperados debido a que, en algunos casos, “los operadores de Pemex siguen estando involucrados de este delito”.

“Además de que las acciones por parte de Petróleos Mexicanos no han sido tajantes para evitar que ‘ordeñen’ los ductos; me atrevería a decir que hay comunidades que ya viven de esa actividad ilícita como se ha visto en municipios de Puebla e Hidalgo”, comentó.

En tanto, Grunstein mencionó que “el robo de combustible es un delito más rentable y menos riesgoso que el secuestro o el narcomenudeo, por eso muchas personas lo prefieren como forma de supervivencia: se ha vuelto una opción más segura dentro del crimen”.

A estas condiciones se suma la participación de grandes grupos criminales, que han diversificado los delitos a los que se dedican.

“El robo de combustible de muy baja escala fue creciendo al grado de que ya implica a la delincuencia organizada (…) Estamos hablando del Cártel de Jalisco Nueva Generación, el Cártel de Sinaloa y quién sabe qué otros grupos delictivos. Ya es un delito que está a la altura del narcotráfico, de la trata de personas, del secuestro… y multimillonario”, explica la experta.

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Huachicol.

En este sentido, detalló que no cualquier persona puede perforar un poliducto de combustible. “Están enterrados, hay presión, necesitas saber cómo hacerlo sin explotar. Hay actores sindicales que dan acceso a cambio de dinero. No es una operación amateur”.

Es por ello, aseveró, que la estrategia federal no ha funcionado totalmente, pues no sólo es detener en flagrancia, sino como decía López Obrador, barrer las escaleras de arriba hacia abajo, y no como un discurso populista, sino porque “el huachicol es un robo especializado, hay conocimiento de las ubicaciones de las tomas”.

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