La reanudación de actividades escolares en Oaxaca después de casi un mes de movilizaciones magisteriales enfrentar un nuevo desafio; el tratar de compensar en sus estudios los estudiantes que permanecieron sin clases durante 25 días.
Aunque las autoridades educativas han llamado al magisterio a buscar mecanismos de recuperación, reconocen que el tiempo perdido difícilmente podrá recuperarse en su totalidad antes de que concluya el ciclo escolar.
El director general del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO), Emilio Montero Pérez, admitió que la reposición de las horas de enseñanza suspendidas durante el paro de la Sección 22 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) representa una tarea compleja, debido a la duración del movimiento y a la cercanía del cierre del calendario escolar.
Durante la conferencia matutina encabezada por el gobernador Salomón Jara Cruz, el funcionario señaló que existe un exhorto permanente para que maestras y maestros implementen estrategias que permitan compensar parte de los contenidos que dejaron de impartirse durante las semanas de protesta.
Explicó que desde el inicio del conflicto educativo el IEEPO mantuvo comunicación con las comunidades escolares para reducir los efectos de la suspensión de actividades, aunque reconoció que las circunstancias actuales dificultan una recuperación integral de los aprendizajes previstos para este ciclo.
“El planteamiento siempre ha sido que se puedan recuperar los días perdidos; sin embargo, después de varias semanas sin clases, reponer totalmente las horas de enseñanza resulta muy complicado”, sostuvo.
La suspensión de labores derivó de la jornada nacional de movilizaciones convocada por la CNTE, organización que instaló un plantón en la Ciudad de México y realizó diversas acciones de protesta para exigir respuestas a sus demandas laborales y sindicales.
Entre las principales exigencias del movimiento destacaron la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007, el incremento salarial para los trabajadores de la educación, mejoras en las condiciones laborales y la reinstalación de una mesa de negociación tripartita integrada por autoridades federales, estatales y representantes sindicales.
Durante el periodo de movilización, miles de escuelas de educación básica en las ocho regiones de Oaxaca suspendieron actividades, afectando a estudiantes de preescolar, primaria y secundaria. El impacto fue especialmente significativo debido a que el paro se desarrolló en la recta final del ciclo escolar, etapa en la que normalmente se concluyen contenidos académicos, evaluaciones y procesos de regularización.
Montero Pérez indicó que la prioridad inmediata es garantizar el retorno ordenado a las aulas y procurar que los estudiantes concluyan el ciclo con el menor nivel de rezago posible. Para ello, dijo, cada comunidad escolar podrá analizar alternativas que permitan fortalecer los procesos de aprendizaje durante las semanas restantes.
Entre las opciones que se han planteado en algunos centros educativos se encuentran la ampliación de horarios, actividades extracurriculares, reforzamiento de contenidos prioritarios y trabajos complementarios orientados a recuperar parte de los conocimientos no abordados durante la suspensión.
El titular del IEEPO señaló que muchas de estas propuestas han surgido de los propios padres y madres de familia, quienes han manifestado preocupación por las afectaciones que pudo generar la interrupción de clases en el rendimiento académico de sus hijos.
No obstante, aclaró que las condiciones varían de una escuela a otra, por lo que no existe una estrategia única aplicable a toda la entidad. En consecuencia, cada plantel deberá definir, en coordinación con directivos, docentes y tutores, las acciones que considere más viables para atender las necesidades de sus estudiantes.
Especialistas en educación han advertido que las interrupciones prolongadas de actividades escolares suelen tener efectos que van más allá de la pérdida de horas frente a grupo. También impactan en los procesos de aprendizaje continuo, la adquisición de habilidades y el cumplimiento de metas curriculares establecidas para cada grado escolar.
En este contexto, el regreso de los estudiantes a las aulas marca el inicio de una etapa enfocada en reducir los efectos del rezago generado por el paro magisterial. Sin embargo, las propias autoridades educativas reconocen que los casi 25 días sin actividades representan una afectación difícil de revertir completamente en el corto plazo.
Mientras las escuelas retoman la normalidad, el sistema educativo estatal enfrenta el reto de cerrar el ciclo escolar sin nuevas interrupciones y con estrategias que permitan fortalecer los aprendizajes esenciales. Aun así, el IEEPO admite que el tiempo perdido durante la movilización magisterial dejará consecuencias que difícilmente podrán subsanarse en su totalidad antes de concluir el presente periodo lectivo.



