LA influencer Priscila Romero denunció públicamente a un extrabajador de una tienda de Apple ubicada en la plaza Pabellón M, en Monterrey, Nuevo León, luego de que presuntamente accediera a contenido privado almacenado en su celular mientras realizaba el trámite de renovación de su equipo.
A través de un video difundido en las redes sociales, la joven relató que el pasado domingo 3 de mayo acudió a la sucursal de Mac Store para comprar un teléfono mediante el programa ‘iPhone for Life’, proceso durante el cual, aseguró, el empleado identificado como Emanuel ‘N’ le pidió desbloquear el dispositivo, retirar el Face ID y eliminar contraseñas para poder continuar con el trámite.
Según su versión, el trabajador permaneció alrededor de 40 minutos manipulando el teléfono mientras ella proporcionaba datos personales. “Uno no puede estar inspeccionando al cien por ciento qué están haciendo”, relató en el video.
La situación cambió cuando el empleado le dio aparentemente algunas excusas sobre su equipo, pero la influencer se percató que en su dispositivo encontró una notificación relacionada con archivos que, según explicó, se encontraban dentro de la carpeta de ocultos de su teléfono.
La denunciante afirmó que esa carpeta únicamente podía abrirse mediante contraseña, misma que tuvo que desactivar al inicio del trámite por instrucciones del empleado. “Empecé a entrar en pánico”, narró, tras darse cuenta de que presuntamente se había accedido a contenido privado sin su autorización.
La joven pidió apoyo a otra trabajadora de la tienda para confrontar al empleado. Sin embargo, señaló que éste negó las acusaciones cuando salió del área de empleados y permitió que revisaran su teléfono.
Posteriormente, elementos policiacos acudieron al lugar, pero la joven aseguró que nunca le retiraron el teléfono al señalado. También denunció sentirse “revictimizada”, pues explicó que para iniciar formalmente una denuncia las autoridades le pidieron entregar su propio celular como parte de la investigación, algo que rechazó debido a que el dispositivo es su herramienta de trabajo y ella no reside en Monterrey.
Además, acusó que los policías le pidieron grabar un video en el que quedara constancia de que era ella quién no deseaba continuar con el proceso legal. “Literalmente dijeron que era para lavarse las manos”, afirmó.
La joven también señaló que las autoridades prometieron mostrarle grabaciones de las cámaras de seguridad de la tienda, pero aseguró que nunca tuvo acceso a ellas. Añadió que intentó reportar el caso directamente con Apple, aunque dijo no haber obtenido respuesta.
Finalmente, decidió hacer pública la situación en redes sociales para advertir a otras personas y exponer al exempleado, quien, según comentó, llevaba más de una década trabajando en la tienda. “El sistema es tan complicado que hacen que la víctima no quiera denunciar”, expresó.




