La noche del lunes, un hombre identificado como trabajador de un establecimiento nocturno y miembro de la comunidad LGBT+, fue ejecutado a tiros mientras desempeñaba sus labores en la colonia Las Vivianas del Pueblo Mágico, en el municipio de Tlayacapan, Morelos, en el que apenas hace una semana se inauguró un Centro de vigilancia interinstitucional.
De acuerdo con reportes policiales, el ataque ocurrió aproximadamente a las 23:30 horas. Testigos señalaron que sujetos armados arribaron a bordo de una motocicleta al bar ubicado a escasos metros de la carretera Yautepec-Tlayacapan. Sin mediar palabra, los agresores se dirigieron a la víctima y dispararon de manera directa en repetidas ocasiones.

A pesar de que los presentes solicitaron el apoyo inmediato de los cuerpos de rescate, los paramédicos que arribaron al lugar confirmaron que el joven ya no presentaba signos vitales. La zona fue acordonada por elementos de seguridad hasta la llegada de los servicios periciales de la Fiscalía General del Estado (FGE), quienes realizaron el levantamiento del cuerpo e iniciaron las primeras indagatorias bajo los protocolos correspondientes.
Este asesinato se suma a una preocupante tendencia de agresiones contra la diversidad sexual en el estado, que en los últimos diez años ha visto un incremento en la visibilidad de crímenes de odio y una persistente impunidad:
Según datos del Observatorio Nacional de Crímenes de Odio contra Personas LGBTI+, Morelos se ha mantenido constantemente entre las entidades con registros críticos. Solo en el último ciclo anual reportado, el estado figuró con al menos 8 casos documentados de muertes violentas con indicios de odio.
Durante los últimos diez años, se estima que en Morelos han ocurrido decenas de homicidios contra personas LGBT+. Organizaciones como Letra S han denunciado que más del 90% de estos casos no se investigan con perspectiva de género o diversidad, lo que invisibiliza el prejuicio como móvil del delito.
Al igual que en el resto del país, las mujeres trans en Morelos han sido el grupo más afectado. Sin embargo, los ataques directos contra hombres gay en sus centros de trabajo —como el ocurrido en Tlayacapan— subrayan una creciente inseguridad en espacios públicos y comerciales.
Este ataque ocurra a pocos días de que las autoridades locales y estatales informaran avances en materia de vigilancia.
Recientemente, se inauguró el nuevo Módulo de Seguridad de Tlayacapan, un proyecto que culminó con la entrega de una comandancia moderna que alberga tanto a la policía municipal como a elementos de la Guardia Nacional. Este centro, que incluye un área de monitoreo C2, tiene como objetivo reducir los tiempos de respuesta y está conectado directamente al C5 estatal para supervisar los puntos estratégicos y las cámaras de videovigilancia de la zona.
A pesar de contar con estas instalaciones dignas y tecnología de enlace, el asesinato del trabajador ocurrió en una zona de alto flujo vehicular sin que se lograra la captura de los responsables.
El gobierno de Morelos, encabezado por la gobernadora Margarita González Saravia, ha buscado establecer una nueva narrativa de inclusión. Durante el inicio de este sexenio, la administración estatal ha lanzado programas como el de “Fortalecimiento para el Bienestar de las Personas LGBTIQ+”, que busca otorgar apoyos económicos y capacitaciones en derechos humanos a través de la Secretaría de Bienestar.
Bajo el lema “nadie atrás ni nadie afuera”, el ejecutivo estatal se ha comprometido a transformar la Dirección de Diversidad Sexual en una instancia con mayor presupuesto y capacidad de acción. Sin embargo, para los colectivos civiles, estos avances administrativos contrastan drásticamente con la inseguridad que sigue cobrando vidas en los municipios.



