La atención oportuna a un varamiento de fauna marina volvió a colocar a Oaxaca en el centro de las acciones de conservación ambiental del Pacífico mexicano.
Un ballenato macho de ballena jorobada fue rescatado y devuelto con éxito al mar en el Santuario Barra de la Cruz–Playa Grande, una de las Áreas Naturales Protegidas estratégicas del litoral oaxaqueño.
La Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) informó que el ejemplar fue localizado entre la noche del viernes y la mañana del sábado durante recorridos de monitoreo de tortugas marinas.
Se trató de una cría de aproximadamente 4.60 metros de longitud, con una aleta caudal de 1.36 metros, que presuntamente quedó varada a consecuencia de la marea alta. El ballenato aún presentaba vestigios del cordón umbilical, lo que confirmó su nacimiento reciente.
Tras el hallazgo, se activó el protocolo de atención a varamientos de mamíferos marinos, con la participación de personal de la Conanp, especialistas de la asociación civil Kutzari A.C. y habitantes de las comunidades de Playa Grande y Barra de la Cruz, además de surfistas que se encontraban en la zona. Las maniobras se enfocaron en la rehidratación constante del cetáceo y en su adecuada orientación para facilitar el retorno seguro a mar abierto.
El caso fue notificado a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) y a la Secretaría de Marina (Semar), sumándose al operativo Protección Civil de Santa María Huatulco, el Cuerpo de Bomberos, el Comité de Fauna Silvestre de Huatulco y el médico veterinario zootecnista Salvador Neri Antonio, fortaleciendo la coordinación interinstitucional.
De acuerdo con el reporte oficial, el ballenato logró reingresar al océano sin presentar lesiones visibles y retomó su ruta de nado normal, lo que confirma la efectividad de la intervención.
Especialistas destacan que las costas de Oaxaca, en puntos como Mazunte, Huatulco y Puerto Escondido, son fundamentales para la ballena jorobada, especie que recorre cerca de ocho mil kilómetros desde el Pacífico Norte para reproducirse en aguas cálidas. La conservación de estos ecosistemas resulta clave para garantizar la supervivencia de una de las especies más emblemáticas del Pacífico.



