Por órdenes del secretario de Administración del gobierno de Oaxaca, Noel Hernández Rito, a partir del próximo 1 de octubre todos los trabajadores de dicha dependencia deberán portar forzosamente cada miércoles ropa tradicional indígena de alguna etnia del estado, según la circular número SA/SP/035/2025.
Según información del medio La Jornada, la disposición forma parte del programa denominado “Miércoles de Sti’ Guenda Stidu’ (Miércoles de nuestra identidad)” y contempla, además, que el primero de octubre se tome una fotografía grupal de los empleados con los trajes típicos.
José Armando López López, secretario particular de Hernández Rito, confirmó la emisión del oficio, que ya fue distribuido a los mandos y firmado por los trabajadores para corroborar su conocimiento.
La medida generó molestia entre los servidores públicos, quienes reconocen estar orgullosos de la riqueza cultural del estado, pero señalan que no todos cuentan con trajes regionales y deberán gastar recursos no contemplados para cumplir con la obligación. Algunos empleados temporales temen que, de no acatar la disposición, no les renueven su contratación.
Un huipil artesanal puede costar entre 600 y 900 pesos, mientras que la versión importada llega a 100 pesos.
La iniciativa ha sido criticada por considerarse una imposición cultural que no respeta la diversidad de identidades del estado y que podría atentar contra los derechos humanos de los trabajadores.
En redes sociales y medios digitales, se ha calificado la medida como un acto autoritario y falto de sensibilidad política, una estrategia de “folclorización del Gobierno de Oaxaca” que desvía la atención de problemas urgentes como seguridad, salud, educación y economía.
Expertos y activistas destacan que la obligatoriedad de vestir ropa típica podría limitar la libertad individual y profesional de los empleados, generar desigualdad en la representación cultural y desvirtuar el valor auténtico de la vestimenta tradicional.
Según datos del gobierno estatal, Oaxaca cuenta con 17 pueblos originarios distribuidos en ocho regiones; además, el 69% de la población se adscribe como indígena, 31% habla una lengua nativa y 4.7% se asume como afromexicano.



