¿Se puede ser optimista con el sexenio de AMLO?

Triunfador.
Tras intentar tres veces ser presidente de México, Andrés Mnauel López Obrador ganó este 1 de julio las elecciones con un porcentaje del 53%
Triunfador.
Tras intentar tres veces ser presidente de México, Andrés Mnauel López Obrador ganó este 1 de julio las elecciones con un porcentaje del 53%

¿Se puede ser optimista con el sexenio de AMLO?

Triunfador.Tras intentar tres veces ser presidente de México, Andrés Mnauel López Obrador ganó este 1 de julio las elecciones con un porcentaje del 53%
Cuartoscuro
2018-07-12 |11:57 Hrs.Actualización12:01 Hrs.


CREEMOS QUE IMPORTA POR...

Porque un cambio de régimen, nuevas políticas públicas y combate a la corrpción son las banderas del próximo presidente de México

Es útil dar el beneficio de la duda. Andrés Manuel López Obrador nunca ha gozado de las loas de los economistas en los bancos. ¿Pero qué pasaría si sus críticos fallan? ¿Existe lugar para el optimismo en torno a su gestión?

“Hay espacio porque la economía mexicana tiene un gran potencial. Si se eleva la productividad, puede reducirse la desigualdad”, reconoció a pregunta expresa el 2 de julio Ernesto Revilla, analista en jefe para América Latina de Citi y quien tuvo a su cargo la planeación económica en la Secretaría de Hacienda al inicio del sexenio de Enrique Peña Nieto.

Ese incremento en la productividad podría venir del resultado de un trabajo ya hecho: la industria y la infraestructura derivadas de la aprobación de las impopulares reformas estructurales, apuntó Eduardo Andrade Iturribarría, un experto en la industria energética de México.

“La ventaja la tiene el (presidente) que siga, porque se hizo la tarea. Este Gobierno tiene toda la estructura para proveer a sus ciudadanos de salud, transporte, energía”.

Todo ello refiere un entramado legal cuya virtud cuestionó AMLO, si bien dijo que no derribará todo lo construido, la continuidad de las reformas es vulnerable ante el embate de sus más radicales seguidores, entre los cuales habrá legisladores.

“Con un Morena fuerte en el Ejecutivo y el Legislativo, ¿qué garantía tengo de que habrá contrapesos si la política de AMLO no es la adecuada?”, destacó en entrevista desde Nueva York, Alejo Czerwonko, director de estrategia de mercados emergentes del banco suizo UBS, el lunes posterior a la elección.

Es necesario por esa razón voltear a ver sus compromisos. El primordial es el combate a la corrupción. ¿Qué tanto puede detonar esa lucha el crecimiento de la economía? Un exdirectivo de Pemex da un ejemplo.

“A nivel macro, en el caso de contratos de servicios o de obras de Pemex, se han asignado bajo poca transparencia y lo vemos en los precios”. 

Un mismo servicio, Pemex suele pagarlo con un sobreprecio respecto a aquel que enfrentan otras empresas, añadió Sergio Guaso, quien estuvo a cargo de la firma de licitaciones especializadas de la petrolera estatal para la explotación de yacimientos de gas en el norte del país. 

Esa opacidad puede derivar en mayores gastos, advirtió, y una corrección de procesos elevará la eficacia del dinero.

Hoy nadie parece tener un dato preciso sobre el costo de todas las oportunidades que se pierden en México por causa de toda la impunidad que deriva en la corrupción.

AMLO tiene una estrategia económica amplia contenida en un documento difundido por su estratega y enlace empresarial, Alfonso Romo. No parece un texto que atienda a la retórica electoral. Es el Proyecto de Nación 2018-2024 fechado el 20 de noviembre de 2017 y que estuvo expuesto durante la campaña de 2018.

Los días de mayor fama del escrito se dieron con la difusión del Volumen 1 de los “Pejenomics”, un texto limitado, ilustrado, basado en extractos de la ideología del documento madre y elaborado por la organización Abre Más los Ojos, ligada a la campaña de AMLO.

El proyecto distribuye en 461 páginas el planteamiento político del tabasqueño, con un énfasis en su plan económico.

Lo vinculado a la economía lo redactó Adrián Rodríguez Macedo, un hombre de más de 60 años, conocido por Romo y con quien trabajó en Cervecería Cuauhtémoc y Cigarrera la Moderna en tareas de logística. Rodríguez es vicepresidente de la Universidad Metropolitana de Monterrey, bajo el control de Romo y a quien acompaña en casi todas sus aventuras empresariales.

Durante la campaña, Rodríguez tuvo a su cargo la Comisión de Economía y Desarrollo del Proyecto. Delineó en el documento las propuestas en políticas macroeconómicas, la industrial, de telecomunicaciones, la industrial y de medio ambiente, de innovación, turismo pesca, laboral, financiera y claro, la de energía.

La meta del equipo de AMLO es alcanzar en 2024 una producción estable de 2 millones de barriles diarios. Pemex no ha podido regresar a ese volumen de producción desde junio de 2017 y en mayo solo entregó 1 millón 867 mil barriles por día. 

Lo más relevante, quizá, es que el documento confirma la intención de vender productos de valor agregado al mercado. “Vender jugo en lugar de naranjas”, como lo comentó muchas veces el candidato, pues expresa que la producción no se guiará por la oportunidad de exportar crudo.

La estrategia va conectada con la inversión en al menos una nueva refinería de 300 mil barriles diarios, comparable con una de las seis que ya existen, pero que funcionan a la mitad de su capacidad. De aplicarse, esa inversión es estimada por especialistas en más de 200 mil millones de pesos.

Además, el próximo Gobierno espera invertir 483 millones en infraestructura que evite el actual “venteo” y la quema de gas, que además del daño ambiental arroja a la atmósfera producto con un valor de 10 mil millones de pesos anuales.

¿Y de dónde sacarán dinero? Más allá de los 500 mil millones de pesos que el próximo mandatario prometió obtener del combate a la corrupción, su equipo trazó vías para sacarlo del presupuesto, sin dañar, estiman, el aparato burocrático.

Es un hecho. Andrés Manuel López Obrador es el próximo presidente de México y ganó el cargo de forma aplastante, con el 53% de los votos.

Morena logró una mayoría simple en el Congreso, que no es suficiente para que puedan cambiar la Constitución por su cuenta, pero sí lo es para lograr aprobar leyes con facilidad.

El primer discurso de victoria de AMLO en la noche de las elecciones fue considerado conciliatorio y favorable al mercado, y Carlos Urzúa, su elegido para secretario de Hacienda, dio una conferencia la mañana siguiente para calmar los temores de los inversionistas.

Pero el lado más populista del presidente electo es el que más preocupa al mercado. Durante su segundo discurso más tarde esa noche, en el Zócalo capitalino, prometió duplicar las pensiones de los ancianos y discapacitados. Otra propuesta es dar un ingreso a jóvenes que ni estudian ni trabajan.

Estos dos programas combinados costarían al año cerca de 125 mil millones de pesos, según Urzúa. El problema es que cada vez que le preguntan sobre la economía detrás de sus promesas, López Obrador ha respondido que el dinero vendrá de erradicar la corrupción.

Todavía quedan interrogantes sobre cómo López Obrador financiará muchas de sus promesas de campaña”, escribió el estratega Christian Lawrence de Rabobank. “La explicación hasta este momento ha sido muy vaga y aunque las promesas de utilizar el dinero ahorrado al eliminar la corrupción son ciertamente una causa noble, está por verse exactamente cómo se hará y qué cifras pueden alcanzarse”.

Para Joao Pedro Bumachar, de Itaú Unibanco SA, es importante que cualquier gasto nuevo tenga una fuente clara y creíble de recursos o sea producto de un recorte en otro rubro que mantenga estable el déficit público, declaró en una entrevista desde Sao Paulo, Brasil.

“Depende mucho del tamaño del gasto adicional. Si planean implementar todo lo que está en el programa de la campaña, podría ser difícil sin aumentar la deuda o los impuestos”.

El balance presupuestario también es una de las principales preocupaciones.

Otra preocupación en la mente de Horn es el posible debilitamiento del marco institucional que ha sido clave para el apoyo de los inversionistas y el crecimiento en las últimas tres décadas. “Especialmente la del banco central si suben las tasas de interés más allá de lo que López Obrador quiere”, escribió en una nota.

Tener un Congreso controlado por Morena también podría significar que se apruebe un presupuesto excesivo, ocasionando que los mercados crediticios mexicanos se deterioren, señala Mauro Roca, director de mercados emergentes para TCW Group.

Por tanto, las discusiones presupuestarias serán un indicador crítico para los mercados crediticios mexicanos, puntualizó.

Félix Boni, director general de Análisis de HR Ratings, coincidió en que el efecto más negativo de un aumento en el gasto social sin un incremento en los ingresos o recortes a partidas ineficaces, sería un aumento del déficit y mayor inflación.

Las elecciones en México continúan una tendencia mundial de cambio en el orden político, opina Abhishek Kumar, jefe de sector para la deuda de mercados emergentes de la firma de inversión State Street Global Advisors. Para Kumar, una mayoría de Morena en el Congreso y el “afán de cumplir” las promesas electorales pueden ser disruptivas para los mercados emergentes.

“El reciente desplome de la lira en Turquía ha mostrado que los inversionistas tienen poco apetito por los políticos que siguen políticas populistas y políticas económicas no convencionales”, escribió en una nota. “Si México aplicara políticas similares, la caída sería más severa de lo normal dada la divisa libremente negociable, la apertura de sus mercados de bonos y su deuda pendiente con un calendario de vencimiento mayor al normal”.

Más de 60 por ciento de la deuda interna de México está en manos de extranjeros, añadió, lo que hace que el país sea vulnerable a los sentimientos de riesgo de los inversores internacionales.

Las ideas de López Obrador sobre la reforma energética son también causa de preocupación para algunos, pues ha dicho que revisará los contratos ya firmados con compañías petroleras privadas y podría dejar de adjudicar otros nuevos.

Para quienes reciban una concesión, las condiciones podrían cambiar. La nominada por López Obrador para la secretaría de Energía, Rocío Nahle, ha dicho que presionarán para aumentar los requisitos de contenido nacional en los contratos petroleros a 80% desde el actual 35%

La propuesta “muestra los riesgos de un Gobierno de López Obrador”, según Daniel Kerner de Eurasia. Aunque la Comisión Nacional de Hidrocarburos, reguladora del sector, es independiente, es probable que sienta la presión de AMLO, afirma. “Prevemos que el entorno operativo en el sector de la energía empeore”.

Puedes leer el texto completo en El Financiero

*Con información de Daniela Loredo y Zenyazen Flores