“Gritos en el desierto”: así fue el domingo de ramos con Josefina Vázquez Mota

Simpatizantes.
Militantes y curiosos oyeron las palabras de la candidata del PAN
Simpatizantes.
Militantes y curiosos oyeron las palabras de la candidata del PAN

“Gritos en el desierto”: así fue el domingo de ramos con Josefina Vázquez Mota

Simpatizantes.Militantes y curiosos oyeron las palabras de la candidata del PAN
Especial
2017-04-09 |22:50 Hrs.Actualización22:50 Hrs.
CREEMOS QUE IMPORTA POR...

Porque cientos de historias como la de Jesús se viven a diario en el Edomex

De oficio carpintero, Jesús Jiménez parece predicar en el desierto.

Frente a Josefina Vázquez Mota expresa su verdad y espera un milagro, quimera que ni los gobiernos del PAN en Toluca han logrado concretar. En brazos carga a su nieta, quien fue arrullada por los oradores que hace unos minutos hablaron en el mitin de la candidata a la gubernatura mexiquense.

Jesús quiere sacar a quienes invaden el cerro Tehuantepec, sitio simbólico para la comunidad de San Pablo Autopan. Ahí cada Semana Santa otro Jesús es crucificado en la representación del viacrucis.

El Jesús que habla con Josefina trata de explicarle, insistirle, en crear un parque recreativo en ese cerro terregoso que a lo lejos se ve; pero el tiempo apremia, la candidata panista tiene una campaña electoral que seguir y Jesús termina hablando con otra panista que anota su nombre, demanda y le promete que pronto recibirá una llamada de la casa de campaña.

“Ya llevamos desde el 2002, desde gobierno panista, Juan Carlos Núñez Armas sabe de esta bronca, Juan Rodolfo (Sánchez) qué hizo, Armando Enríquez, atole con el dedo”, expresa cuando arranca la camioneta suburban que abordó la aspirante panista.

Jesús no milita en el PAN, pero se inclina más por los azules que “por los borregos priistas”. 

Es domingo de ramos. En varias camionetas Josefina y su comitiva entran a San Pablo Autopan, comunidad rural de la capital mexiquense. No la reciben con palmas benditas, sino con cientos de banderas blanquiazules que portan panistas de la estructura electoral del diputado local del PAN, Gerardo Pliego, y del exregidor panista, Gerardo Lamas, nieto de la tercera sindica del actual ayuntamiento, también de Acción Nacional.

A la candidata la acompañan Ricardo Anaya, dirigente nacional del PAN, y el exsecretario de Gobernación, Santiago Creel. También Víctor Hugo Sondón, líder de este partido en tierras mexiquenses.

Sin embargo, el más asediado al termino del mitin será el legislador Gerardo Pliego a quien varias mujeres le pedirán vales de cemento para concluir o iniciar obras en sus distintas comunidades.

“Nosotros lo apoyamos, diputado, pero necesitamos terminar las obras”, dicen las mujeres, quienes en sus bolsas de mandado llevan cruces de palma que llevaron a bendecir en la mañana, además de las playeras que repartió el equipo de campaña.

UNA BIENVENIDA EN OTOMÍ

En el encuentro, que reúne al menos a unas 500 personas, Carmen le da la bienvenida a Josefina en otomí

“Estamos cansados de mentiras, trampas, hoy no hay dinero que pueda comprar una conciencia libre, en ti sabemos que tenemos una amiga”, afirma después en español.

En primera fila la escuchan los tres exalcaldes del PAN, partido que desde 2009 ya no gobierna la capital mexiquense, Juan Carlos Núñez, Armando Enríquez y Juan Rodolfo Sánchez. No es momento para recordar derrotas, sino para apuntalar a Josefina, quien visita esta comunidad que tiene presencia panista desde el siglo anterior.

Aún no comienza el viacrucis. No obstante, la noticia del día son las agresiones que denuncia Josefina contra panistas que hacían campaña en los municipios de Tultitlán y Tlalnepantla.

“Están metiendo miedo a la gente”, afirma la panista, quien asegura que acabará con la pesadilla de la inseguridad, traerá inversión al estado, generará empleos bien pagados, ayudará a las abuelitas que cuidan a sus nietos y a las personas con discapacidad. “Sé del dolor y la frustración”, dice antes de retirarse.

Cuando los organizadores ya desmontan el escenario donde Josefina llamó a no tener miedo, Jesús, con su nieta en brazos, sigue predicando, advirtiendo que si las invasiones continúan en el cerro Tehuantepec tornará en un asentamiento irregular.

"¿Y la candidata que le dijo?", le vuelven a cuestionar quienes lo acompañan.

“Ni sabe, gritos en el desierto”, concluye Jesús.